El inicio de una reacción

20.Ago.08 :: Editoriales

“Fue una victoria aplastante”. Así la definió Juan Castillo, uno de los principales operadores del “progresismo” en el movimiento sindical. Se refería, obviamente, a la votación en la Mesa Representativa del PIT-CNT del 12 de agosto, que resolvió por 26 a favor, 15 en contra (entre ellos el propio Castillo) y 2 abstenciones, la realización de un Paro General de 24 horas el miércoles 20 de agosto. El primero que la central obrera le hace al gobierno del Frente Amplio



El hecho en sí, asume una importancia política que trasciende “la pugna entre moderados y radicales” y la “complicada interna sindical”, de cara al II Congreso del Pueblo al X Congreso del PIT-CNT. Algo de eso hay, indudablemente. Pero al contrario de lo que pretenden los medios de prensa, la derecha, y la cúpula frenteamplista, no es esa la cuestión decisiva. La razón fundamental viene por el lado de los propios trabajadores, que se cansaron de continuar siendo la variable de ajuste de la política económica neoliberal del gobierno. Y que comienzan, aún lentamente, a desprenderse el chaleco de esas “lealtades progresistas” que, con la complicidad de los burócratas sindicales, promovieron la apatía, la desmovilización y la desorganización.
Se trata de una manifestación inequívoca de resistencia y protesta. Ante todo, por la carestía incontrolada, en especial de los alimentos, lo que constituye una verdadera confiscación salarial. Cuando el gobierno, en lugar de decidir un subsidio a los productos de la canasta familiar, la congelación de precios y tarifas de servicios, y la eliminación del IVA, incluye nuevos impuestos al consumo popular, protegiendo de esta manera las ganancias de los capitalistas. Por la vía del IRPF y de otros mecanismos de exoneraciones tributarias.
También demostración de indignación. Por las consecuencias sobre sus vidas y las de sus familias de algunos indicadores vergonzosos. Mientras que el PBI (el conjunto de la producción del país) creció 21% entre 2005-2007, el salario real apenas tuvo un aumento del 14,6%, haciendo que la “recuperación” no alcance ni siquiera los niveles de ingreso del 2001. El economista Jorge Notaro, por ejemplo, asegura que para volver al nivel del salario real del sector privado de 1998, “se requerirá un aumento de entre el 10 y 12% por encima del IPC” (Semanario Brecha, 13-7-08). Esta distancia brutal entre el crecimiento del PBI y el ingreso de los trabajadores, tiene un resultado aplastante: la participación del salario en el PBI, se ha reducido a un 24%. O sea, “que los ingresos derivados del trabajo tienen menos participación en el PBI a partir de 2005 que lo que ocurrió en la mayoría de los años antes de la restauración democrática (…) Más aún, que los ingresos de las mayorías mantienen esa relación y, en contrapartida, se ha verificado un aumento escandaloso de las rentas de capital”. (Joaquín Echevers, citado en el libro “El necesario golpe de timón”, Red de Economistas de Izquierda del Uruguay, julio 2008).
Frente a este descomunal robo, que explica no sólo la concentración regresiva de la riqueza (patrones cada vez más ricos y asalariados cada vez más pobres), sino la dimensión de la tasa de sobreexplotación de la fuerza de trabajo, los trabajadores expresan su voluntad de luchar. Ahora por la vía de un Paro General, contra las patronales y el gobierno.
A este punto de inflexión se ha llegado a través de innumerables luchas y movilizaciones (huelgas, ocupaciones, paros generales parciales, marchas, acampadas, etc.). Es decir, a través de un proceso de acumulación de experiencias. En el cual han tenido un rol fundamental las corrientes, militantes y agrupaciones, que convocaron y organizaron el acto del sindicalismo clasista y combativo el 1º de Mayo. De allí, la importancia que se le debe asignar a la coordinación de sindicatos que produjo el “llamamiento a los trabajadores” proponiendo un Paro General de 24 horas y un Plan de Lucha (ver documento en página 5). Han sido esa acumulación de experiencias de lucha y el papel del sindicalismo combativo, los que dan razón y fundamento a la votación en la Mesa Representativa.
No obstante, este inicio de reacción no resuelve las fragilidades organizativas, ni supera la fragmentación. Porque el desafío no se limita a la marcha de las negociaciones de los Consejos de Salarios, ni por “mejorar” la Rendición de Cuentas. La lucha por la “redistribución de la riqueza” -esto es, por modificar las relaciones de fuerza entre trabajo y capital, rompiendo la lógica de la apropiación privada del trabajo social- pasa por el enfrentamiento al conjunto del programa capitalista del gobierno del Frente Amplio, avalado por las corporaciones empresariales y certificado por las instituciones financieras internacionales.
La política de sobreexplotación del trabajo continuará más allá del Paro General de 24 horas. Ya lo afirmó el presidente Tabaré Vázquez al anunciar el relevo en el Ministerio de Economía y Finanzas. Las líneas maestras se mantendrán tal cual: superávit fiscal (para pagar la deuda externa), apertura a las inversiones de capitales privados (en especial multinacionales), y “reforma del Estado” (privatizaciones directas o en calidad de concesiones). Esto dibuja el horizonte: nuevos ataques contra el salario y los derechos de los trabajadores.
En tal sentido, el impulso a la auto-organización y a la movilización, tanto como la búsqueda de una práctica de frente único, para crear un alternativa programática y estratégica en el movimiento sindical y popular, es un parámetro esencial para construir un amplio proceso de resistencia, que incluye a trabajadores y luchadores sociales que, todavía, mantienen ilusiones en el “progresismo” y, sobre todo, confían en la figura presidencial.
Construir esta alternativa (de clase), exige combinar la organización, las demandas y las luchas de los trabajadores sindicalizados, de los “informales” (30% de la fuerza de trabajo masculina y 38% de la femenina se encuentra en esa condición), de los desempleados, de los estudiantes, de los jubilados. En fin, con el conjunto del “bloque social” que componen los explotados por el capital.

Editorial del CONSTRUYENDO Nº32 de Agosto de 2008

barrapunto  Tuenti  twitter  facebook  Meneame  google