Crisis capitalista: Astori culpa al “lucro ilimitado”

Con el telón de fondo de una reproducción de las puertas del paraíso del baptisterio de San Juan en Florencia modeladas por Lorenzo Ghiberti, el 17 de marzo pasado se realizó en la sala azul de la Intendencia Municipal de Montevideo, el lanzamiento de la campaña del Partido Socialista (PS) en apoyo al candidato Danilo Astori, ex ministro de economía y principal figura de Asamblea Uruguay. El acto se realizó bajo el lema “el Uruguay por-venir” y las intervenciones destacaron los logros del gobierno de Tabaré Vásquez y la continuidad programática que impulsaría una futura presidencia de Astori. Los oradores fueron Álvaro García, actual ministro de economía de Vázquez y miembro del Comité Central del Partido Socialista; Daniel Martínez ministro de industria del actual gobierno y también miembro del Comité Central del PS y el propio Danilo Astori.



Monetaristas y “neo-keynesianos”

La intervención de Álvaro García se extendió en la enumeración de los líderes históricos del PS (Frugoni, Vivián Trias y José Pedro Cardozo) evitando la mención de Reinaldo Gargano, ex secretario general del PS y actual presidente del partido, que cayó en desgracia por sus diferencias con Tabaré Vázquez, que llevaron a su renuncia al cargo de ministro de relaciones exteriores del actual gobierno. García, como actual ministro de economía resaltó la serie de medidas tomadas, que estabilizaron la actividad del capital financiero y “quitaron vulnerabilidad” a la economía nacional. Desestimando las críticas de la oposición a la lentitud de reacción del gobierno, destacó, cómo ejemplo de solidez económica actual, que “después de seis meses de desatada la crisis” recién la semana anterior se han adoptado las primeras medidas correctivas para sobrellevar las consecuencias de la crisis mundial en el país. Fue una clásica intervención de tecnócrata monetarista con absoluta confianza en las manipulaciones y controles macro económicos recetados por los organismos internacionales del imperio. En especial el manejo “responsable” del déficit público.

Daniel Martínez destacó las políticas sociales que redujeron la pobreza y la indigencia, reconociendo que, todavía con resultados positivos limitados. Pero el meollo de su intervención fue para desmentir que estén “administrando el sistema”. Por el contrario, afirmó: “lo estamos cambiando”. Y como ejemplo de estos cambios relató las reuniones que como ministro de industria realiza en las empresas, con los trabajadores y los patrones, para resolver los problemas que está planteando la crisis internacional. De este modo concentra su tarea como ministro, en encontrar soluciones que concilien el interés patronal con el de los trabajadores. ¡Ambiciosa y realista meta!

Martínez remarcó la importancia de un clima de certidumbre y confianza, con reglas de juego claras en el mercado para inversionistas y patrones, defendiendo la intervención del estado para corregir las malquerencias del mercado. He aquí para él, una de las grandes diferencias de la orientación económica frentista de “izquierda” frente a la “derecha” de blancos y colorados. Al oírlo, era inevitable asociar la disertación de Martínez con el reciente artículo de Samuelson (1) criticando a Hayek, Friedman y sus discípulos por su liberalismo a ultranza, desde un “neo-keynesianismo” centrado en la necesidad de intervenciones correctivas del estado para los extravíos de “la mano invisible”.

Desconociendo las evidencias

De la alocución de Astori, que enfatizó su apoyo a las afirmaciones de los socialistas, importa destacar tres aspectos.

Por un lado se evidenció una lectura sesgada de la actual crisis económica internacional. Repitiendo la interpretación de las instituciones financieras internacionales, señaló el origen de la crisis en la especulación financiera. Culpabilizó específicamente al “lucro ilimitado”. Dijo que era una crisis muy profunda pero sin especificar su carácter, y señaló a setiembre del 2008 como la fecha de su inicio. Es obvio que desestimó a aquellos marxistas que vienen describiendo esta crisis del capitalismo como Robert Brenner, David Harvey, Itsván Mészáros, Michel Husson, François Chesnais, Alain Bihr, Mike Davis. Así como sus manifestaciones focalizadas en distintas regiones del planeta desde los 80. Tampoco reconoce el carácter de crisis clásica de sobreproducción de mercancías que ella tiene y que el estallido de las burbujas financieras fueron sólo las primeras revelaciones del naufragio del sistema. Es una crisis clásica de la economía real que –como todas las crisis capitalistas- empieza a revelarse como una crisis de crédito y dinero. Y además, no especifica el carácter estructural que hace que la crisis se manifieste hoy en todos los aspectos:

- Su extensión es universal, no se trata de una crisis en una rama de la industria o en una esfera particular (financiera, comercial, etc.) Sino en el conjunto de la economía capitalista.

- Su alcance es global. No abarca a un grupo de países o región del mundo como fueron las principales crisis del pasado. Los distintos componentes de la crisis se expresan en menor o mayor medida en todos los países. Iniciada en las “hipotecas basura” del sector inmobiliario de EEUU, se extendió a todo el sistema bancario, seguros, agencias hipotecarias y fondos de pensión estadounidense, arrasó al capital financiero europeo, ha desestabilizado las bolsas asiáticas y de otros continentes y ya tiene consecuencias desastrosas en la economía real. Con la previsible secuela de centenares de millones de nuevos desocupados.

- No se trata de una crisis cíclica, sino de una crisis permanente con sus primeras manifestaciones parciales en la década del 80.

- No es una crisis tipo “tempestad” o colapso violento con un período limitado de quiebras industriales, comerciales o financieras. Se trata de una crisis de arrastre o extendida, acumulativa, endémica o crónica. Esto no quiere decir que deban excluirse las convulsiones violentas, como las que presenciamos desde 2007, sino que éstas estallan como profundizaciones de la crisis de arrastre.

Es decir, desconoce las evidencias de descomposición del sistema de explotación capitalista en su conjunto y la necesidad de oponerle otro sistema alternativo para impedir que el capitalismo siga descendiendo escalones en el grado de explotación, marginación y exterminio de los pueblos.

Otro aspecto a destacar en su discurso es el reconocimiento que la decisión de no firmar un TLC con Estados Unidos “fue correcta”. Señaló que había varias razones que determinaron que el rechazo de la concreción del tratado fuera un acierto. Entre estas destacó la negativa del Mercosur a la concreción de ese acuerdo comercial, la posición mayoritaria del Frente Amplio en contra de la firma y las condiciones que planteaba Estados Unidos, en el sentido de que sólo se manejó una versión del TLC igual al de Estados Unidos con Perú. No mencionó que los TLC estadounidenses eran la continuación del rechazado ALCA y en esencia sólo un contrato de mayor sumisión al imperialismo y sus instituciones internacionales. En ese sentido otorgó el mérito de no firmar el acuerdo a Tabaré Vázquez, cuando todos sabemos que tanto él como el presidente consideraban auspicioso para el país un TLC con EEUU y quien se oponía al acuerdo en el gobierno, es el hoy “purgado” Reinaldo Gargano. La eufemística y tardía autocrítica, suena como una reubicación electorera para las internas, frente a la base del FA que rechazó el convenio.

Por último señalemos que no faltó en su disertación el ataque a su principal oponente en las internas y que hoy lo supera en aceptación. Sin nombrarlo, todas las referencias a la consolidación de la confianza en el país, en sus instituciones, en la “seriedad” de su política económica, en el equipo de ministros, etc. fueron disparos contra José Mujica.

Hasta el momento, la candidatura de Astori está lejos de alcanzar el apoyo con que cuenta Mujica. Por ahora la matunga versión de la dialéctica hegeliana (“como te digo una cosa, te digo la otra”) del ex guerrillero, sigue invicta. Quizá porque nadie se interroga aún sobre cual sería la síntesis.


J. L. Berterretche es escritor y periodista. Colaborador de Agenda Radical-Colectivo Militante. Integra el Consejo Editor de la revista Desacato: http://www.desacato.info/

Nota

1/ Paul Samuelson, Adios al capitalismo de Friedman y Hayek El País de Madrid 26 10 2008 “En el fondo de este caos financiero, el peor en un siglo, encontramos lo siguiente: el capitalismo libertario del laissez-faire que predicaban Milton Friedman y Friedrich Hayek, al que se permitió desbocarse sin reglamentación.” (…) “¿Ha llegado el sistema de mercado a su fin? Como persona apegada a los valores tradicionales, espero que no.” Samuelson, “neo-keynesiano”, es tío del principal economista del equipo de Barak Obama, Lawrence Summers, notorio neoliberal del equipo Clinton.

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