Ante la crisis capitalista profundizar las luchas

Todo el 2008 estuvo surcado por luchas sindicales y sociales, por salario, por mejores condiciones de trabajo, por el derecho a una vida digna que esté dotada de sentido, donde la perspectiva no sea el hambre, la exclusión, la prostitución, las drogas, la cárcel, la degradación humana para las grandes mayorías; o el pasaporte para unos miles que ya salieron y saldrán a mal vender su fuerza de trabajo, padeciendo otras exclusiones, la xenofobia y la súper explotación en el mercado negro de las metrópolis.



La clase obrera ha visto crecer la famosa torta de la economía y ha salido a reclamar por su mejor reparto, aún en los limitados márgenes de los consejos de salarios y con la loza mediatizadora de las conducciones mayoritarias reformistas, ya totalmente integradas al sistema y al gobierno; verdaderas conducciones amarillas a las que solo le quedan remiendos de sus ropajes de clase.

Aun en un marco de confusión y de debilidad relativa de los sectores clasistas, existe un proceso de acumulación de fuerzas, impreciso, contradictorio, con altibajos, que no se expresa en la superestructura, pero sí en las bases, donde los velos se van cayendo, donde las síntesis arriban hacia la necesidad de luchar contra la andanada burguesa para que las consecuencias de la crisis la paguemos los laburantes. En estos 4 meses ya entraron más de 27.000 trabajadores al seguro de desempleo. A los aumentos se los comió la carestía, las patronales pujan por descolgarse de los convenios colectivos, el gobierno no reconoce los reclamos de los trabajadores estatales por recuperación salarial. Para manejar la inflación del mes de febrero se le expropió el salario a los choferes de taxis de Montevideo por la vía de reducir en forma abrupta el precio de la tarifa. Los curtidores aceptaron una rebaja salarial del 13% que no ha asegurado en lo más mínimo la mantención de los puestos de trabajo, son varias las fábricas cerradas y otras redujeron su capacidad a menos de la mitad. Los metalúrgicos están en una coyuntura que abre camino a una dura y larga lucha en defensa de sus salarios y sus empleos. A los envíos masivos al seguro de paro le están sucediendo los despidos masivos como en Motociclo, al que le seguirán otras empresas. A los trabajadores no médicos del CASMU, no solo se les rebaja el salario, sino que han comenzado los despidos en varias dependencias del interior del país y en las policlínicas descentralizadas. La mayor institución privada de salud está demostrando, con su desmoronamiento, las “virtudes del sistema integrado”, el poder de las mafias de túnica y estetoscopio y la corruptela y componendas del MSP con los laboratorios. Como también muestra con claridad que el costo de la redimensión de la salud en aras del mercado se lo quieren hacer pagar a los trabajadores. Se va clarificando, para porciones importantes del campo popular, el carácter de clase del progresismo que no duda en mandar al matadero a los trabajadores para demostrarle al capital de manera convincente sus dotes de administrador serio dentro del consenso burgués.

Los que otrora levantaban las banderas de la liberación nacional y el socialismo, los que vociferaban contra las lacras del capitalismo, ahora vallan los ministerios, se encierran o esconden para que los trabajadores no entren por ellos a expresarles su indignación en vivo y en directo. O salen, como salió el presidente de la república a exigir que los trabajadores acepten mansamente la rebaja salarial. Viven haciéndoles la mosqueta a los trabajadores, como a los caddies del club de golf, de los frigoríficos, de la UCRUS, del Hospital de Clínicas, del Saint Bois; como a los trabajadores de Las Acacias, donde la política represiva de la patronal ha dado como último resultado el despido del compañero Roberto Curci dirigente clasista de la FOEMYA.

Debemos analizar el denominador común de todos los conflictos que se han desarrollado hasta ahora. La mayoría son conflictos que nacen desde las bases, de las entrañas mismas de la clase trabajadora por situaciones que se hacen ya insostenibles. La mayoría ha quedado atrapado en la pinza conciliadora aplicada por el gobierno y las dirigencias mayoritarias del PITCNT, política que avanza a pasos agigantados hacia la institucionalización de las estructuras del movimiento obrero. Las bases obreras están sintiendo ajeno al PITCNT, como si fuera una agencia o un ministerio más del gobierno, dedicado a resolver vía administrativa burocrática los conflictos, como si las contradicciones de clase fueran apenas diferencias de matices entre explotadores y explotados. Se pretende aplicar un sindicalismo institucional de tipo europeo para una clase obrera tercermundista de un país subdesarrollado. Es una vía históricamente muerta para solucionar los problemas apremiantes de nuestra clase. No importa a cuántos trabajadores pueden engañar ahora, no importa cuánto puedan disfrutar, los actuales dirigentes amarillos de izquierda, los viajes por el mundo y los almuerzos de ADM, no importa que recorran el país llamando a votar por los patrones que sojuzgan a nuestra clase. Cada vez más su margen de maniobra se estrecha y por más purgas que hagan o intenten hacer, no pueden parar la lucha de clases que los persigue como un fantasma en cada conflicto, en cada enfrentamiento.

Este 1º de mayo nuevamente se instalará el pensamiento único en el estrado del acto central. Como siempre se ensayarán algunas tibias críticas a tal o cual parte menor de la política del gobierno. Los oradores pondrán toda su pasión para regañar a las cámaras empresariales por su falta de comprensión, por su poco apego a negociar, por su obstinada terquedad para no aceptar las bondades extraordinarias de la conciliación y el diálogo entre iguales. Pero, presentarán a los trabajadores la falsa contradicción de optar entre el bloque de poder y el de los mal llamados “cambios estructurales”. Intentarán enterrar, de una vez y para siempre, sin pudores ni tapujos, principios tan caros a nuestra clase como la independencia de clase, la democracia obrera, el clasismo y la combatividad. Transformarán el 1º de mayo de día internacional de lucha de la clase obrera en acto de campaña electoral y llamarán explícita y abiertamente a votar al frente Amplio en octubre próximo para continuar el camino de los cambios. Cambios que no llegarán jamás por ese camino, puesto que, lo que ofrecen, es como tratar una enfermedad Terminal con analgésicos. Debemos salir a propagandear, a explicar a las bases que no tenemos nada que ver con esos señores. Que se han vendido por un plato de lentejas, que su política sólo sirve para remachar las cadenas de explotación y sumisión. Que son los mejores agentes de la burguesía en el seno del movimiento obrero. Que el único ejemplo que se desprende de sus prácticas es que el pragmatismo solo conduce a continuar el juego burgués.

Por eso convocamos al acto clasista de Arroyo Seco, que están organizando la Tendencia Clasista y Combativa junto a otras organizaciones sindicales y sociales. Sabemos de otros que se están convocando, pero, según como concebimos nosotros la militancia sindical, en ellos no se respeta ni la independencia de clase, ni los tiempos de los organismos de base. Por eso también llamamos a intervenir activamente en el acto central, a engrosar la columna que desembocará en Libertador y Paysandú. Porque no debemos regalarle las bases obreras y de trabajadores a nadie. Las alternativas se constituyen en tales, a partir de que las bases obreras y de trabajadores adoptan para sí sus planteamientos. Como no estamos dispuestos a caer en la política de autoconsumo y sectaria, es que impulsamos la disputa en todos los espacios, el 1º de mayo es uno de ellos, ni siquiera el más importante, sino uno más de ellos. Una alternativa de dirección clasista y combativa se construye desde la lucha misma, desde las bases, disputándole espacios palmo a palmo a la burocracia y a los amarillos de izquierda. Respetamos a quienes, desde el campo del clasismo no comparten nuestros planteamientos, no consideramos que existan contradicciones insalvables con ellos, pero debemos concluir que lo que no unió la lucha en estos tiempos, no lo puede unir un discurso, por más correcto que sea . Estamos dispuestos a desarrollar el más amplio debate, con todas las corrientes sindicales clasistas, sobre cómo debemos impulsar otra forma de hacer sindicalismo. Pero no estamos dispuestos a combatir la pérdida de independencia de clase de los sectores reformistas con sus mismas herramientas, supeditando a la clase a los dictámenes de comités centrales partidarios. No estamos dispuestos a combatir el pensamiento único y la falta de democracia obrera, sin atrevernos a disputar, con organización sindical de base y argumentos, la necesaria correlación de fuerzas para forjar otro sindicalismo. No es correcto sustituir el trabajo cotidiano de inserción con medios de difusión oral y escritos. Estamos convencidos de que el clasismo y la combatividad no son conceptos meramente agitativos para los discursos o las entrevistas, sino que son parte de la vida cotidiana de los militantes sindicales. De nada sirve la verborrea y la retórica izquierdista si los trabajadores nos ven igual que a los burócratas porque repetimos sus prácticas. Las transas de cúpulas, los acuerdos superestructurales, los acuerdos a puertas cerradas, los negocios por repartos de cargos, el mantenerse en los cargos logrados a costa de la pérdida de principios no deben ser naturales para quienes levantamos el clasismo y la combatividad, para quienes defendemos a ultranza la organización sindical de base.

Este 1º de mayo exijamos independencia de clase, democracia obrera y un programa para que la crisis la paguen los patrones, no los trabajadores.

Prohibición de los despidos y envíos al seguro de paro.

Reducción de la jornada de trabajo, sin rebaja salarial.

Plan de obras públicas y viviendas populares.

Trabajo para todos o subsidio estatal a todos los desempleados.

Salario mínimo equivalente a media canasta familiar (17 mil pesos)

Eliminación de todos los impuestos sobre el salario, sustituyéndolos por fuertes impuestos al gran capital.

Nacionalización sin pago de la banca, las AFAP y las grandes empresas
No pago de la deuda externa. Nacionalización del comercio exterior y del gran comercio interior.
Contra la ley de educación del gobierno

Autonomía y cogobierno para la educación

6% del PBI para la educación.

Estatización del CASMU y de todas las mutualistas en crisis, bajo control de los trabajadores. Por un sistema estatal y público de salud, de carácter gratuito para los trabajadores.

Anulación de la ley de impunidad. Cárcel a todos los torturadores y asesinos. Cese de la criminalización de la protesta y de la judicialización de los luchadores sociales y políticos
Con independencia de clase, con la más amplia democracia obrara, desde el clasismo y con combatividad, impulsemos un plan de lucha que unifique los conflictos y que promueva la más amplia unidad de acción para concretar este programa de soluciones populares ante la crisis.

——-
Sergio Pereira es Secretario General del Sindicato de Trabajadores del Taxi (SUATT) y militante de la Tendencia Clasista y Combativa (TCC).

barrapunto  Tuenti  twitter  facebook  Meneame  google