Balance del 1º de Mayo: Frente a la claudicación y complicidad con los patrones, organización clasismo y combatividad.

\"\" El pasado 1º de mayo estuvo teñido, en las jornadas previas, de acusaciones, de infructuosos esfuerzos por lograr la unidad de acción de los sectores clasistas, de altisonantes alusiones a la UNIDAD, de exageradas campañas de propaganda con consignas como: “un solo 1º de mayo, un solo movimiento obrero”, de confusiones que se podrían adjudicar a la ignorancia, pero también a la mala intención.



Pasado un tiempo prudencial se puede visualizar mejor lo ocurrido, las virtudes y carencias, las actitudes de las distintas corrientes como para diagnosticar con mayor precisión cuál es el piso desde el cual debemos partir los sectores clasistas en la tarea de forjar alternativas reales a la conciliación de clases levantada por el oficialismo sindical.

Lo primero a señalar es el lamentable espectáculo que dio la dirigencia mayoritaria del PITCNT, no solo en el acto de Av. del Libertador, sino y de forma muy particular en la cadena de televisión, donde Milton Castellanos y Richard Reed, demostraron con asombrosa claridad que pueden llegar a ser más oficialistas que el propio gobierno, puesto que no lograron realizar la mínima crítica a ninguna de las políticas gubernamentales del llamado progresismo. Es más, podríamos llegar a decir que el propio ministro de trabajo, el Sr Eduardo Bonomi, los corrió por la izquierda, como se dice comúnmente, al aceptar que hubo puntos flacos y planteos que el gobierno no pudo materializar. Claro está que para el propio ministro esos planteos no se lograron por culpa de los “nostálgicos de siempre” que todavía persisten e insisten en la lucha de clases y que, representen a los trabajadores o a los empresarios, no pueden abandonar esa forma de ver el mundo, desde clases en pugna y antagónicas.

Lo cierto es que nada se podía esperar de los sectores oficialistas y nada salió de ellos, más que los mismos llamados de siempre a apoyar un gobierno de colaboración de clases que se ha develado como continuista, neoliberal y pro imperialista.

Dos actos del clasismo

La nota diferente estuvo en que existieron dos actos de los sectores clasistas y para algunos eso fue una demostración de debilidad frente a la conciliación. Muchos han planteado que se confundió más a los trabajadores y sectores populares y que el reformismo se fortaleció con esta situación. Lo cierto es que, a pesar de los esfuerzos realizados en búsqueda de la unidad de acción mínima indispensable, los intereses particulares primaron sobre los generales. Para muchos es más fácil repetir viejas recetas, antes impuestas por otros sectores, que lanzarse sin prejuicios a construir desde la base misma del movimiento obrero, disputándole palmo a palmo la organización de los trabajadores a los sectores que operan como agentes del gobierno en el movimiento obrero. Así cientos de trabajadores se dirigieron al acto que el frente sindical de la Asamblea Popular realizó en la Plaza Libertad y otros cientos de trabajadores se dirigieron al acto que organizó la Tendencia Clasista y Combativa junto a sindicatos y agrupaciones sindicales de distintas ramas de la producción y los servicios en Arroyo Seco. En los días previos quedó claro cómo se visualiza la lucha sindical desde los diferentes espacios sindicales clasistas. Mientras unos utilizaron los medios de comunicación propios para hacer la convocatoria, marcando a diestra y siniestra que los únicos y verdaderamente alternativos eran ellos, pero no colocaron la discusión donde debían: en las asambleas generales de los sindicatos. Otros nos dedicamos a no atacar a quienes son clasistas, pero no comparten nuestra visión táctica de la coyuntura y fuimos a debatir con los trabajadores en asambleas para colocar nuestro planteamiento a referéndum. Claro que en muchos lugares perdimos, pero en otros ganamos y lo mejor fue que instalamos el debate en las bases, sin tapujos y sin miedos, yendo con las consignas desplegadas, apuntando al pensamiento crítico hasta de nuestras posiciones. El resultado estuvo a la vista, sin medios de comunicación propios, con poco dinero y contra dos campañas en nuestra contra, la de la derecha sindical y la de la “única izquierda”, congregamos más de 600 trabajadores de distintos gremios y se realizó una tribuna abierta donde los trabajadores en conflicto expusieron sus demandas en un ejemplo de democracia obrera.

Ahora queda ver cuánto y cómo continúa afectando la campaña electoral a los posicionamientos del espacio heterogéneo del clasismo y cómo podremos converger desde una base muy elemental de acuerdos a partir de que van a ser, y ya lo están siendo, afectados los intereses de los trabajadores por la crisis internacional. Coincidimos en muchas de las demandas, coincidimos en las consignas que apuntan a que la crisis no la debemos pagar los trabajadores, sino los capitalistas, pero aún no encontramos puntos en común en cuanto a cómo debemos construir una corriente que se coloque como verdadera alternativa a la conciliación y entrega de las corrientes mayoritarias. No hemos logrado un concepto común sobre cómo concebimos la independencia de clase, cuál es el relacionamiento entre fuerza partidaria y fuerza sindical o social, cuáles deben ser los parámetros dentro de los cuales deben moverse los militantes y dirigentes clasistas, para no repetir prácticas mil veces criticadas.

Ni tan adentro ni tan afuera del PIT-CNT

Para nosotros ni pasa todo por dentro, ni todo por fuera de las estructuras actuales. De nada sirve aislarse de la disputa de espacios en los sindicatos dirigidos por el oficialismo, como tampoco involucrarse en las disputas institucionales o burocráticas alejándose del movimiento real de los trabajadores. Existe una etapa de acumulación que abarca esfuerzos por alcanzar las direcciones de los sindicatos y por unir todo lo susceptible de ser unido en un frente social que exceda a los mismos sindicatos y abarque a la mayoría de las expresiones sociales que tienen una óptica de clase clara.

Para esta enorme tarea se hace imprescindible la construcción de base permanente, que no implica caer en el “basismo”, y una perspectiva clara de construcción estratégica, es decir definir a grandes rasgos el para qué de las herramientas actuales y las futuras. Una perspectiva de una nueva dirección clasista y combativa para el movimiento obrero no puede agotarse dentro de las actuales estructuras, pero tampoco puede partir de la nada o de estructuras donde no están los trabajadores de base. No están en discusión los programas o plataformas, puesto que podemos lograr los mejores elaborados y no tener la más mínima incidencia. Sino que lo que realmente está en juego es la independencia de clase y la democracia obrera, quién pretenda erigirse en alternativa o intente colaborar en la construcción de la misma sin respetara rajatabla estos dos principios, no hace otra cosa que estirar la lenta agonía de los reformistas y conciliadores.

Sergio Pereira es Secretario General del Sindicato de Trabajadores del Taxi (SUATT) y militante de la Tendencia Clasista y Combativa (TCC).

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Publicado en el Nº36 de junio 2009. Página 13

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