[Elecciones en Chile] Las elecciones que esconden la lucha de clases

“A la luz de las actuales condiciones, y a los ojos de quienes no han reconocido ni entendido el actual modo de sociedad, como un sistema integro de explotación y opresión del hombre por el hombre, y que detrás del jolgorio de una disputa electoral como la que se está dando en nuestro país, se esconde el drama de la sujeción y alienación de amplios sectores sociales. Sabemos que hacer este tipo de afirmaciones, es pasar por extemporáneos, por trasnochados mentales, “quedarse en el pasado”, sin embargo, los problemas del mundo de los trabajadores, del mundo de los pobres, están ahí, queriendo saltarle a la cara a los hipócritas y cínicos que se ofrecen como salvadores de los desposeídos”



LA PRUEBA DE QUE NO SE ESTA CON EL PUEBLO

Hasta ahora cuatro gobiernos de la Concertación, han ofrecido lo que no tienen como intención hacer y desarrollar en sus gestiones políticas, de hecho los más importantes proyectos de estos gobiernos y convertidos en ley de la “república”, no favorecen en absoluto al mundo popular. Entre las tantas leyes promulgadas se cuentan las leyes de reparación en derechos humanos (informe Rettig, informe Valech), que han resultado de una mezquindad vergonzosa; las leyes de privatización de los activos del Estado que quedaban y que significo que los chilenos perdiéramos soberanía sobre los recursos energéticos más importantes: las eléctricas y las sanitarias. Gracias al actual candidato Eduardo Frei y vale la pena escribirlo y extenderse, se realizó la mayor ofensiva de privatizaciones y que podríamos llamar la tercera ola privatizadora, sumando las de la dictadura y las de Aylwin (periodo 1994-2000), bajo su mandato se incorporaron capitales privados nacionales y extranjeros a importantes empresas fiscales. Entre estas destacan, en 1994, la venta del 51% de las acciones de El Abra Koper Mine, por un valor de 330 millones de dólares a las compañías Cyprus Minerals Co. (EE.UU.) y a la canadiense Lao Minerals. Ese mismo año por su participación en cuatro empresas (Fepasa, Colbún, Línea Aérea Nacional y Essal) el Fisco recibió la suma de 116,2 millones de dólares. Igualmente se vendieron el 30% de las acciones estatales en la eléctrica Edelnor en 84,4 millones de dólares a Southern Electric Chile S.A.

El proceso de privatización prosiguió, en 1995, con la venta del 95% de las acciones de Empremar por la suma de 4,5 millones de dólares a Salinas Punta de Lobos S.A., y el 18% de Minsal S.A. que fue traspasado en 7,1 millones de dólares a Soquimich. Durante 1996 se realizó una nueva venta de acciones de Colbún, que esta vez abarcó al 37,5% de ellas, por el monto de 340 millones de dólares a tres holdings privados: el grupo Matte, el grupo belga Tractebel y el grupo español Iberdrola.

En 1998 comenzó el turno de las sanitarias, entre las cuales estuvieron Esval S.A. y Edelaysen S.A. El 40% de las acciones fiscales de Esval fue traspasado en 138 millones de dólares a Enersis y a la compañía inglesa Anglian Water. Al siguiente año se realizó la mayor de las transacciones: el traspaso del 42% de Emos S.A. en la suma de 959,6 millones de dólares a las empresas Suez Lyonnaisse des Eaux (Francia) y Aguas de Barcelona (España). Asimismo, el 51% de Essal S.A. fue vendido en 93,6 millones de dólares a la española Iberdrola Energía.

Luego, ante su gabinete Eduardo Frei Ruiz Tagle destacaba los proyectos de ley que modificaba Emporchi transformándola en diez empresas autónomas, cuya explotación sería licitada a privados. De esta forma su gobierno estaba ajustando su política a las orientaciones del FMI y del Banco Mundial, acción que obviamente suscitó amplio apoyo en los empresarios. En contraste, el gobierno impuso después de acuerdos con los patrones, un salario mínimo de US $ 142 mensuales, que se aplicó a 500 mil trabajadores. En la mira quedó la salud pública, la educación superior, modificar la ley de fondos de pensiones e Isapres, las reformas laborales y previsionales y como gran bocado Codelco y la Enap. Más adelante, aunque con cierto grado de precaución, el gobierno de Ricardo Lagos retoma la política de privatizaciones y en septiembre del 2000 se traspasa a privados el 42% de la empresa sanitaria Essbío por cuya venta recibió el Estado 282,3 millones de dólares. Sin embargo, esta cautelosa decisión y frente a un modelo que muestra ya su colapso, exige por lo tanto del gobierno de Lagos capacidad de administración y maniobrabilidad frente a la crisis estructural que se avecina y que en lo concreto se visibiliza con una ralentización de la economía, y una baja significativa en los niveles de crecimiento.

Las formas que se aplican para precisamente maniobrar en este mar tempestuoso, son las famosas “mesas de diálogo”, que el gobierno se afanó por mostrarlas como espacios político-sociales de convergencia pluri-clasista; cuando en realidad se correspondían más bien con tipos de comisiones tecnocráticas y elitistas, cuya naturaleza buscó morigerar los conflictos sociales y establecer la desmovilización de los sectores en lucha. Ocurrió así con los mapuches, con los trabajadores de la salud, con los trabajadores de la educación, con los obreros de Lota, con los trabajadores marítimos, con los derechos humanos etc, etc. Por último, el gobierno de Bachelet enfrentado a un modelo económico abiertamente colapsado, implementa políticas de salvavidas, que tuvieron la engañosa configuración de “comisiones asesoras”.

Con un modus operandi muy parecido al de Lagos, utiliza a estas comisiones asesoras como llaves de descompresión de la caldera social. El ardid que utiliza, consiste en convocar a los actores sociales involucrados en el conflicto, pero no para que estos busquen en común una solución al problema, sino para ser escuchados por un equipo de “especialistas” (tecnócratas), que aparte de tener sólo conocimiento teórico del problema, son los que finalmente sugerirán al ejecutivo las probables tesis de salida al conflicto. De este modo ocurrió con la “reforma previsional” que termina de perfeccionar y consolidar el robo de los fondos previsionales de millones de trabajadores; sucedió con la movilización de los “pingüinos” y la “reforma educacional” y su engendro LGE, que representa frente a las expectativas de los docentes, estudiantes y apoderados, el engaño más odioso del actual gobierno; similares mecanismos se aplican con los obreros forestales que en los hechos no cuentan con leyes para proteger sus derechos, y también hizo lo propio con el conflicto mapuche, estigmatizados como terroristas, y con sus territorios convertidos en el escenario de guerra de las Fuerzas Especiales.

LO TACTICO TAMBIEN TOCA LOS PRINCIPIOS

Ningún candidato o representante de los comandos de los candidatos que se presentan como de izquierda, han mencionado, ni siquiera tangencialmente los términos “lucha de clases”, “burguesía”, “clase dominante”, etc, etc. Nos referimos, más que al lenguaje clásico de la izquierda, a aquel andamiaje conceptual, que de forma dialéctica e incuestionable representa hasta hoy, los nexos de los hechos y del desarrollo histórico, no posibilitando a las visiones o concepciones unilaterales y utilitarias, reemplazar lo real por lo artificioso, o instalar como síntesis de lo real una ficción o falacia.

Esta izquierda electoralista teme ser rancia y anacrónica si nombra al pan, pan y al vino, vino; teme no ganar o perder adeptos si usa la verdad histórica; no quiere ofender al “empresario” llamándole burgués injusto, explotador y abusivo; teme deteriorar su imagen si se presenta intolerante ante las desigualdades e injusticias, teme quedar desfasada de las buenas costumbres, si reivindica el derecho al odio contra las aplastantes realidades de hambre y miseria que afectan hoy día a millones de seres humanos en el mundo. Esta izquierda se juega su aceptación reivindicando el nombre de Salvador Allende, nombrando a Miguel Enríquez, pero omitiendo o negando la intransigencia revolucionaria de ambos con el sistema de explotación capitalista, soslayando el sello rupturista de la lucha por el socialismo y olvidando que la burguesía aún la menos poderosa de sus fracciones, es una enemiga a muerte de los trabajadores y el pueblo.

Cuando constatamos estos olvidos, cuando verificamos estas amnesias convenientes, entonces nos acordamos del Che hablándonos desde su visión marxista: “En las condiciones de conflicto, la oligarquía rompe sus propios contratos, su propia apariencia de ´democracia´ y ataca al pueblo, aunque siempre trate de utilizar los métodos de la superestructura que ha formado para la opresión. Se vuelve a plantear en ese momento el dilema: ¿ qué hacer ?. Nosotros contestamos: la violencia no es patrimonio de los explotadores, la pueden usar los explotados, y más aún, la deben usar en su momento”. (2)

Retornamos a nuestras fuentes teóricas, porque en estas confirmamos las lecciones de la historia, porque entendemos y queremos que también lo entienda nuestra clase, la burguesía, los explotadores y a la vez los oportunistas de distintos signos, a la hora de enfrentar una mínima discusión acerca de lo electoral, cubren con cualquier tipo de filosofía vulgar y barata, los verdaderos entramados que sostienen las formas y los mecanismos de la dominación capitalista, bajo esta óptica de poder, quieren negar al sufragio universal su origen y carácter perverso y oscuro, y posee este carácter tan sólo por realizarse en el contexto histórico del dominio de una clase sobre otra, por el solo hecho de que en la realidad objetiva se enfrentan los explotados y explotadores.

A la luz de las actuales condiciones, y a los ojos de quienes no han reconocido ni entendido el actual modo de sociedad, como un sistema integro de explotación y opresión del hombre por el hombre, y que detrás del jolgorio de una disputa electoral como la que se está dando en nuestro país, se esconde el drama de la sujeción y alienación de amplios sectores sociales. Sabemos que hacer este tipo de afirmaciones, es pasar por extemporáneos, por trasnochados mentales, “quedarse en el pasado”, sin embargo, los problemas del mundo de los trabajadores, del mundo de los pobres, están ahí, queriendo saltarle a la cara a los hipócritas y cínicos que se ofrecen como salvadores de los desposeídos.

Sabemos que los tiempos en nuestro país no nos son favorables, que nuestro mensaje en el peor de los casos, tiene un sentido testimonial. Estamos lejos de tomar el curso que otros de nuestros hermanos latinoamericanos han tomado, estamos carentes de propósitos audaces y faltos de la voluntad unitaria que nos permita dar un gran salto en la historia. En este sentido, la humildad y la honradez son virtudes muy revolucionarias y nos hacen bien en esta hora de dispersión. Así y todo, no dejaremos de lado el compromiso de luchar por nuestra clase, pero sin componendas, sin conciliaciones y queriendo ser responsable hasta el extremo con la memoria de nuestros hermanos caídos. Seguiremos haciendo del marxismo y del leninismo una herramienta liberadora para nuestro pueblo, lo que se diga de esta concepción científica y por lo mismo revolucionaria, no nos quita el sueño.

Hace tiempo Lenin expresó lo que esta teoría provocaba para nuestros enemigos de clase: “La doctrina de Marx suscita en todo el mundo civilizado la mayor hostilidad y el odio de toda la ciencia burguesa (tanto la oficial como la liberal), que ve en el marxismo algo así como una “secta perniciosa”. Y no puede esperarse otra actitud, pues en una sociedad que tiene como base la lucha de clases no puede existir una ciencia social “imparcial”. De uno u otro modo, toda la ciencia oficial y liberal defiende la esclavitud asalariada, mientras que el marxismo ha declarado una guerra implacable a esa esclavitud. Esperar que la ciencia sea imparcial en una sociedad de esclavitud asalariada, sería la misma absurda ingenuidad que esperar imparcialidad por parte de los fabricantes en lo que se refiere al problema de si deben aumentarse los salarios de los obreros disminuyendo los beneficios del capital.” (3)

NUESTRO LLAMADO

LLAMAMOS A LOS TRABAJADORES, A LOS POBLADORES, A LOS ESTUDIANTES, A LOS CESANTES, A LA MUJER DEL PUEBLO, A LOS PROFESIONALES:

A VOTAR POR:

LA UNIDAD DE LOS REVOLUCIONARIOS

POR LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA

POR LA UNIDAD DE LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO

POR LA RECONSTRUCCIÓN DEL MOVIMIENTO OBRERO Y POPULAR

Notas:
(1) LENIN V.I. “El Estado y la Revolución”. Cap.I pág. 1. Edic.Fundación Federico Engels.

(2) Revista Verde Olivo, órgano de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba

(3) LENIN V.I. “Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo”. Edic. Fundación Federico Engels.

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Fragmento de una nota más extensa publicada en Rebelión (www.rebelion.org)
Artículo publicado en el Construyendo N.37 de diciembre 2009

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