Elecciones en la ANEP: Ni autonomía, ni cogobierno, ni independencia de clase.

“Se trata de un ejemplo claro de cómo la socialdemocracia traiciona la lucha de los trabajadores por destruir el Estado de los Burgueses y construir sus propias herramientas para dirigir la sociedad, convirtiéndola en una pelea por ocupar algunos carguitos, en los espacios que deciden darle la burguesía y el imperialismo”



El 24 de febrero se realizaron las elecciones para los “representantes” de los docentes en el CODICEN de la ANEP y en los Consejos de Primaria, Secundaria y UTU.

Se trata de dos cargos en cinco dentro del CODICEN, y de un cargo en tres de cada Consejo.

Se trata de un ejemplo claro de cómo la socialdemocracia traiciona la lucha de los trabajadores por destruir el Estado de los Burgueses y construir sus propias herramientas para dirigir la sociedad, convirtiéndola en una pelea por ocupar algunos carguitos, en los espacios que deciden darle la burguesía y el imperialismo.

En el caso de la educación, como en todos los otros temas, la política que se llevara adelante por el próximo gobierno ya esta decidida hace tiempo en los despachos de los directores del Banco Mundial y del BID y en los acuerdos que volvió a firmar el FA con los partidos tradicionales de la derecha. Y no es otra que la política que ya aplico el gobierno de Vázquez, que consiste en una profundización del proceso de reforma neoliberal que se iniciara en los 90.

La presencia en minoría de representantes de los docentes, no significa un avance para la democratización del sistema, sino un mecanismo más de control sobre los mismos, que servirá para actuar como freno de las luchas que se desataran ante la destrucción progresiva de la educación pública que se seguirá dando en este periodo.

No habrá mejoras presupuestales, no habrá mejoras salariales ni de condiciones de trabajo, no habrá una transformación del sistema educativo que lo coloque al servicio del desarrollo soberano de nuestro pueblo, de la mano del próximo gobierno.

Solo podrán conquistarse estas mejoras de la mano de la lucha de los trabajadores y estudiantes, no integrando y legitimando los órganos de gobierno del sistema.
La lucha de los trabajadores y de los estudiantes contra la Ley de Educación que finalmente aprobó el Frente Amplio, fue por conquistar la autonomía del sistema respecto a los gobiernos neoliberales de turno y por un cogobierno entre los actores reales del sistema, estudiantes y trabajadores, docentes y no-docentes.

El gobierno del Frente Amplio ha bastardeado estos reclamos y ha generado, a partir de la Ley de Educación, una estructura donde los docentes elegirán a integrantes en minoría tanto al CODICEN, como a los Consejos desconcentrados, que actuaran como elemento de legitimación de las decisiones que tome el gobierno en el marco de lo que le marcan los organismos financieros multinacionales, como el BM y el BID y donde los trabajadores no docentes y los estudiantes no tendrán ninguna representación.

Las direcciones de los sindicatos al prestarse a participar en este proceso, siguiendo la línea del Partido Comunista y del resto de los sectores del Frente Amplio, de integrar lo más posible las organizaciones populares al Estado de la burguesía, continúan renunciando de manera vergonzosa a la independencia de clase.

Los trabajadores quedan entrampados en una pinza conformada por el gobierno por un lado y por sus direcciones sindicales dominadas por los aparatos del FA, por otro, que los conducen a abandonar toda lucha con la excusa de que ahora contaran con representantes en los órganos de dirección del sistema.

Cualquier intento de organizar a los trabajadores para luchar, deberá enfrentar una resistencia furiosa por parte de la mayoría de las direcciones de los gremios, defendiendo los intereses de su gobierno y no los de los trabajadores.

Pero sin embargo los salarios seguirán sumergidos, las condiciones de enseñanza y de aprendizaje seguirán siendo lamentables y sin dudas la lucha se impondrá sobre la conciliación.

La tarea para los militantes clasistas es preparar esas luchas, generar agrupamientos y espacios de unidad para los que quieren luchar, acercándose a los trabajadores que ven como las direcciones se alejan de sus intereses por defender al gobierno. Creando los gérmenes de las nuevas direcciones, que las organizaciones de trabajadores y estudiantes necesitan para poder romper con la enorme traba para el avance de los intereses populares que representa el reformismo.

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