Arte y lucha de clases (Parte III)

¿De que belleza y técnicas se puede hablar en las artes plasticas?



Otra arista que vale la pena pulir lo constituye sin lugar a dudas que entendemos por belleza o si podemos acordar que se pueda hablar de belleza en abstracto.
Tal obra es bella y por eso es válida. O tal obra maneja componentes de estructura, dibujo, color, simetrías, perspectivas o no, que la elevan a la categoría de lograda.
Ahora bien, ¿quién determina la belleza?, dejando de lado lo estrictamente técnico, para lo cual hoy, habiendo atravesado todo el siglo XX de vanguardismos estéticos revulsivos, ya no hay referentes mayúsculos que digan esto debe hacerse así, sí o sí, y no hay discusión. Esto ya fue. Ya ni los códigos sagrados técnicos tienen más valor por sí solos. Esto para ir separando algo que siempre tiende a entreverarse, la estética o sea la corriente artística, con lo técnico y con el término belleza. ¿Tiene la belleza sello de clases o está por sobre las mismas?Vieja polémica entre los proletarios contra los burgueses y su variada cola de pequeñoburgueses defensores - por lo general-, del orden establecido. La ideología de la clase dominante en la sociedad, también lo es por reflejo sobre el conjunto de las clases, decimos los marxistas desde siempre, desde que analizamos la cultura como un factor de dominación y la contracultura como un factor de liberación. Habría que ver también si el componente individual de tal clase oprimida mantiene su instinto de clase original o si está imbuido como aspecto principal en esa contradicción, de la ideología dominante.
Pero… entonces… ¿Quién determina la belleza en algo?
Pues bien, entremos al tema. En estas últimas tres décadas de quiebres de “valores”, de caídas de unos muros y el alzamiento de otros, del derrumbe del social imperialismo revisionista “soviético”, de guerras tan o más encarnizadas y propagadas por todo el orbe, donde más de un tercio de la humanidad vive en la pobreza absoluta, síntomas de la descomposición del sistema imperialista y la reacción por todos lados… ¿qué arte refleja esta realidad?
De los años 45 del pasado siglo para acá, todas las corrientes vanguardistas desde CoBrA desde 1948; pasando por el Pop Art de los sesenta, desde su base en EEUU; ese libertario alemán Boys con sus instalaciones y performances por la defensa del medio ambiente; hasta las recientes Bienales comenzando por la de Sao Pablo o las Documenta de Kassel (quinquenales) en Alemania, acompasan el descreimiento, la falta de perspectivas, la inseguridad y el individualismo de la decadente cultura dominante de la burguesía.
¿Decimos así que son sus claros exponentes? Sí y no, lo son en tanto no convoquen a la rebelión. Como plástica de quiebre histórico es revolucionaria, destructiva, así que es positiva. Esto es como analizar el arte abstracto o el constructivismo. La corriente estética constructivista,llevada al Productivismo ruso,integrada a la Revolución de Octubre del 17, logró resultados espectaculares en diseños y arquitectura, por ejemplo (aunque casi siempre sólo como proyectos).
El abstracto sin el figurativo como guía, en forma aislada, puede estar en manos de cualquier clase social. Sé que este planteo mío es y va a ser odiado por cualquier no proletario. El abstracto fue revolucionario en su momento y con su sola presencia irritaba, así mismo pasaba con la corriente DADA, que fue burlesca de los gustos de la burguesía dominante,
allá por los años 20 del pasado siglo. Perdió ese perfil, y lo dice el mismo Duchamp en los 60, cuando la burguesía lo fagocita o se lo come y lo utiliza como una moda nueva, retro. Hoy, si se es demasiado abstracto, es como colocarse al margen de la lucha de clases, lo cual no quiere decir que hay que adoptar el realismo socialista, como lo desarrollé en el artículo anterior. Oponerse de plano a las manifestaciones del quiebre actual muchas veces por el aparente “mal gusto” que maneja, en aras de defender el dibujo neoclásico o realista -manifestación de la temprana burguesía-, es como oponer realismo socialista a otras corrientes en forma unilateral. En definitiva es tener muy poca visión política sobre lo que está sucediendo ante nuestros ojos.
Tampoco nos conformamos con todo tal como viene.
La pregunta entonces es: ¿qué debe reflejar nuestra cultura, en particular nuestras artes visuales y pictóricas?
No hay recetas como en todo, sí principios, si de arte al servicio de los cambios hablamos. Al igual que la literatura, el cine (la suma de todas las artes), el teatro, la música; la plástica debe manejar un mismo nivel, que el contenido se acompase con un muy buen logro, que sea comprensible, que se oriente a reflejar los sufrimientos de los trabajadores en esta sociedad de los explotadores, que aliente su lucha por sobre todo, y un arte más decididamente comprometido dirigido a las capas más activas en la lucha revolucionaria (esto es, cobra más importancia, o es la parte decisiva, no el diagnóstico, sino la transformación, esto visto en el análisis de la contradicción, no es más importante la primera mitad que se sintetiza en diagnóstico, o sea desentrañar el sufrimiento del trabajador en la contradicción desde su estado actual, sino la propuesta y el asumir su propia liberación). Por eso cobra significación mayor un arte que refleje caminos para la liberación de la explotación, primero la lucha imprescindible, luego el porvenir del hombre nuevo hacia el socialismo y el comunismo.
No descuidando nunca un aspecto en detrimento del otro a los efectos de no caer en la mala calidad artística o en el panfleto. Pero sí tengamos en cuenta que los burgueses que apelan al epíteto de “político – panfletario”, son los primeros en utilizar el panfleto en lugar de arte (baste mirar la pintura decorativa, las mas de las veces muy ridícula, de mensaje vacío, muerta en su esencia, que no te mueve ni una fibra íntima pero vaya si hasta para pintar un paisaje se puede ser revolucionario y no tan “apastelado”, de un mundo idílico y muy pacífico).
Otro tema cultural para reflejar en las artes: ¿qué somos, de dónde venimos, somos descendientes de inmigrantes o algo más? En estas tierras latinoamericanas, y por acá más al Sur de las mismas, existen serios intentos de hurgar y recrear nuestras raíces autóctonas aplastadas pero que sobreviven en la traslación histórica, como en el caso nuestro, no propiamente puras sino mas bien mezcladas y permanente negadas oficialmente o por lo menos hasta hace muy pocos años. Soy de la creencia que la solidez de una propuesta de contracultura a la oficial, exige un rigor muy científico, para el entronque tan necesario de las presentes creaciones con el futuro. Ni un polo ni otro, ni lo eurocentrista, ni lo indigenista o la cultura afrodescendiente pueden por sí y ante sí desplegar un único estandarte. Desentrañar esa cultura de dominación que ya lleva más de 500 años, conectarla directamente con ese rescate tan necesario y ligarlo a la luchas de clases del presente. Así entiendo la contracultura, que pienso por otra parte no nos debe quitar el sueño, debe sí exigirnos ese esfuerzo de búsqueda y entronque para que el andar tenga la firmeza de apoyarnos con las dos piernas, no rengueando ni por la lucha de clases pura, ni solo por lo autóctono. Tengamos presente además lo desarrollado en el primer artículo sobre el realismo social uruguayo, como tendencia ya planteada para avanzar hoy. La contradicción ´´ antagónica “ entre lo universal en cultura y lo regional o local es además de consistencia tan precaria que lo agregaría como un factor más a tener en cuenta al valorar a que parámetros nos atenemos hasta el fin. Que belleza encontrar en esa búsqueda entre la cultura eurocentrista y lo autóctono, vuelve entonces al centro de atención.
Pero… ¿será tan fácil de desentrañar?
Veamos un ejemplo muy cercano como el de la música. Dice C. Aharonián en “Conversaciones sobre música, cultura e identidad”, en páginas 79-89 (1992): “Tenemos hoy día, en materia musical, una coexistencia en el mundo de más de una decena de sistemas, o troncos, o familias (musicales)- lo anterior puede ser sostenido siempre y cuando entendamos que tenemos derecho a estudiar separadamente como música todo aquello que exista y haya existido en el mundo y que se adapte a nuestro concepto europeo de música. Porque debe ser sabido que ni siquiera ese concepto tiene universalidad. En la mayor parte de las culturas de la humanidad, lo que los europeos han entendido como música es inseparable de otros hechos o conceptos. En suma: no solo la música no es un lenguaje universal, sino que el concepto de música que tenemos en nuestra cultura no es extensible a otras culturas si realmente pretendemos comprenderlas desde adentro”.
Abro la pregunta, si así es con la música… ¿qué queda para la expresión plástica?
En este mundo globalizado vemos permanentemente imágenes de otras culturas y sus bellezas o gustos, que no condicen con nuestros gustos o nos parecen raras, no sé, por ejemplo lo africano o lo asiático. Lo cierto es que es complejo y de esta forma he querido aproximar reflexiones para avanzar con la multiplicidad de factores que se deben de tener en cuenta, para apuntar a una cultura en lo plástico, no superficial, e ir desentrañando que nos sugiere algo presentado o visto por algunos como bello y por otros no. Lo mismo sobre las técnicas “que deben utilizarse”.

Jorge Iannandrea

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Publicado en el Construyendo N.40 AGOSTO-SETIEMBRE 2010

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