Paro de 24 horas a siete meses de asumido el gobierno

MUJICA: EL QUE SE OLVIDA DE DONDE VIENE, NO SABE PARA DONDE VA (muro pintado por COFE confederación de organizaciones de funcionarios del estado). Pero, realmente el presidente y su fuerza política se olvidaron de dónde vienen y además no saben para dónde van?



A esta altura de los acontecimientos, deberíamos afirmar todo lo contrario. No hacerlo equivaldría a sumarnos al coro confusionista que dirige como mayoría el PITCNT o, en el mejor de los casos conformarnos, como algunos sindicalistas pretenden que hagamos, con hacer oposición desde las estructuras burocráticas sin desarrollar a fondo un sindicalismo consecuentemente clasista, con independencia de clase y realmente de base, donde se privilegie el protagonismo de las bases organizadas y un programa que enfrente a este gobierno.
Mujica y su fuerza política saben que han llegado al gobierno montados en la lucha de cientos de miles de hombres y mujeres. Saben que las victorias electorales son colinas dominadas por la artillería enemiga, como planteó el Che en 1962. Saben que el hastío popular a los partidos tradicionales tuvo como punto máximo la crisis económica de2002 2003 y saben también que sin el permiso de la Casa Blanca nadie llega a gobernar. Con poca cosa se podía hacer mucho. Con poca cosa se podía conformar a los estratos más bajos de la población mediante mecanismos asistencialistas propuestos por los mismos organismos financieros internacionales responsables de la sangría de la deuda externa. Con poco se podía lograr conformar a las dirigencias sindicales, convencidas ya hace tiempo de las bondades del mercado si es que se lo “regula” y de la imposibilidad de que los trabajadores se sacudan el yugo burgués y, al mismo tiempo, pagar por adelantado la deuda externa, extranjerizar la tierra, mantener el país como paraíso fiscal, firmar tratados de libre comercio, mantener las tropas invasoras en Haití. Con poco se podía generar la idea de los cambios profundos, mientras se mantenía el mismo rumbo económico fondomonetarista y continuista de los gobiernos anteriores. Pues las reivindicaciones de los trabajadores y el pueblo explotado partían de un piso muy bajo y de niveles organizativos inferiores a los de la década del 90, a pesar del crecimiento numérico de la filiación sindical.
Entre discusiones palaciegas, llamadas telefónicas entre dirigentes políticos y sindicales, documentos públicos de la corriente articulación en contra del paro y defendiendo los “cambios profundos” que se están desarrollando, con el permiso de Mujica y las intromisiones de representantes del gobierno en la interna sindical, parió un paro general de 24 horas “a secas” como dijeron varios dirigentes, además de aclarar que no era “contra el gobierno”. Así lo manifestaron dirigentes sindicales oficialistas y de oposición, hasta se llegó a decir que el paro no era en contra de nadie, sino a favor de la plataforma. No hubo discusión en la mesa representativa, sólo se votó. No se podía ahondar en análisis, pues ya estaba decidido, unas cuantas consignas generales y los trabajadores a sus casas, jornada dominguera, de asueto, no se podía hacer nada que pudiera habilitar algún debate entre los trabajadores sobre la coyuntura, sobre el porqué de varios paros parciales con movilizaciones. Nada que pudiera habilitar la propaganda que apuntara los temas centrales que, aún después del paro, continúan en agenda. La simple enumeración de los mismos solo sirve para eso, para enumerarlos, no para problematizar sobre las responsabilidades políticas de la persistencia de los mismos. La conceptualización abrumadora sobre el gobierno que existe hoy en la conducción del movimiento obrero es que está en disputa. Existe, para estos dirigentes, un tire y afloje desde el tan mentado bloque de poder por un lado y el campo popular por el otro. En palabras de Fernando Pereyra, dirigente de FUM y referente de la corriente Articulación: “los empresarios tiran del bolsillo derecho de Mujica y los trabajadores del bolsillo izquierdo”. Esta afirmación, de ser contrastable con la realidad, debería tener algún tipo de balance. Pues fue la caracterización del gobierno de Vázquez y la conclusión fue que hubo avances sustanciales, pero la deuda externa casi se duplicó, la masa salarial no avanzó del 20% de los ingresos del país, el salario promedio tampoco creció puesto que el 70% de los trabajadores tiene ingresos inferiores al mínimo imponible por el IRPF (Impuesto a las Retribuciones Personales Físicas), la extranjerización de las tierras y fábricas sigue en aumento, se traicionó el plebiscito contra la Ley de Impunidad, las jubilaciones continúan siendo paupérrimas, para el 40% de los trabajadores del país la precariedad sigue siendo la moneda de pago de la burguesía autóctona o extranjera, apenas se aumentó el presupuesto para viviendas populares mientras se privilegió el del ministerio del interior, se mantuvo el de defensa y ni se habló de aumentar el de educación, además de aprobarse pautas salariales restrictivas que no incluyen recuperación salarial.
Este es el debate de orden en medio de una medida de paro general de 24 horas. Este es el debate que el oficialismo sindical se negó a dar y la oposición cercenó al no impulsar la movilización unificada de los gremios en conflicto y la realización de actos y mítines obreros, aunque fuera en los barrios, si es que había inconvenientes para hacerlos centralmente. Decimos si es que había, porque la realidad demostró que no los había. Porque el 7 de octubre, sin demasiada propaganda, con escasísimo tiempo de convocatoria y con las aplanadoras del sindicalismo gubernamental en contra, cientos de trabajadores se concentraron en el Palacio Legislativo convocados por el Sindicato del Taxi, la Tendencia Clasista y Combativa, la Coordinación de trabajadores y estudiantes clasistas, realizándose una asamblea abierta para debatir y continuar la búsqueda de la unidad de acción de los que luchan. Reivindicando el paro activo, la independencia de clase, la democracia obrera y la necesidad de levantar un programa y una agenda alternativa a la conciliación de clases.
Por eso lo equivocada de la consigna del muro pintado por COFE. Mujica y su gobierno saben de dónde vienen y saben para dónde van. El sindicalismo gubernamental, también. Vienen en andas de los anhelos populares por una vida más digna, una vida que se sacuda el yugo de la explotación. Han traicionado esos anhelos, postrándose ante el dios mercado y sus mercaderes, marcando su camino actual y futuro de mayor sometimiento a los designios imperialistas. Para lograrlo, permanentemente apuntan sus baterías para desarmar a los trabajadores de su arma fundamental, su conciencia y su independencia de clase. Por lo tanto no se puede pensar, ya en derrotar, sino en enfrentar seriamente esos planes, sin la organización independiente de los trabajadores, sin la forja de un sindicalismo que se sacuda los atavismos de la conciliación entre los explotadores y los explotados.

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Publicado en CONSTRUYENDO N°41. Octubre-Noviembre 2010

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