Tres años de gobierno continuista

El 1º de marzo se cumplen tres años de la asunción de este gobierno. Los intentos desesperados por ocultar una interna cada vez más crispada: la crisis en la orgánica frenteamplista es inocultable, con cortes horizontales y verticales. Es decir, entre las estructuras de mando y las bases con sus direcciones, entre la fuerza política y el gobierno.



En este contexto, el recambio ministerial es una jugada de Vázquez que tiene dos objetivos: por un lado coloca en escena de la lucha electoral a los cuadros “juntavotos”, (aunque tratan empecinadamente de decir que no hay campaña electoral aún), preservándolos de un desgaste aún mayor, y por otro lado, preparan el terreno para seguir tomando medidas fondomonetaristas con el menor costo político de los “candidatos”, es decir, las posibles privatizaciones encubiertas o no (ley de asociación con privados del BSE, resuelta el 27/12), ley educación, etc. Estas medidas que están en los acuerdos del 8 de junio de 2005 con el FMI, las aplicarían ministros no vinculados a la pérdida de votos, más técnicos y menos políticos.
Estas maniobras politiqueras, van en el mismo sentido de todas las mentiras, verdades a medias y manipulación de los números, porcentajes, previsiones, y datos de la economía, en particular para intentar ocultar la brutal explotación que está soportando la clase trabajadora y capas medias, para cumplir con los objetivos fondomonetaristas, decisión ésta que ya cumple tres años.
La tergiversación de los números y hechos políticos, así como el sistemático doble discurso no han podido torcer la realidad, esta realidad indica que tanto las encuestas de opinión como el análisis de la mayoría de los politólogos dejan bien claro que el apoyo popular no estaría dando el triunfo al “progresismo frenteamplista” si las elecciones fueran hoy, algunos han ido mas lejos, y consideran que dada la situación política de no encontrar candidato de consenso, como la situación económica internacional que podría desembocar en una crisis a mediano plazo, estaría cortando a 5 años una perspectiva progresista que se especulaba podría llegar a 15 años.
La posibilidad casi real de que Astori, sea el candidato con Mujica como vice, para intentar contemplar la interna, garantiza por lo menos dos análisis: por un lado esta dupla recibiría el apoyo de blancos y colorados para mantener el “préstamo” de votos de la elección pasada, y por otro generaría una gran crisis en partidos y sectores como el comunista, que han sostenido un discurso de “gobierno en disputa”, la supuesta disputa, (que nunca existió) ahora se lauda, gana la derecha y el FMI, en la interna frenteamplista. Ahora que la decisión de la dirección del PCU es garantizar el triunfo del próximo período de gobierno, deberá tragarse este enorme sapo, ni hablar de otros sectores de izquierda del frenteamplismo que aún consideran posible cambiar el rumbo desde adentro.
Este deterioro de imagen del gobierno, la desmovilización de la fuerza política, (el 5 de febrero no existió), tiene aún un gran campo favorable, la bonanza económica (5 años consecutivos de crecimiento, precios al alza, coyuntura regional favorable, recuperación casi milagrosa de los depósitos 12 mil millones de dólares, casi la cifra de 2001, 4 mil millones de dólares en bancos estadounidenses de reserva, etc,) , y el control casi total, aún, de las direcciones del movimiento sindical y social, que siguen esmerados en frenar las luchas reivindicativas apostando a la conciliación. Aún así se generan a diario conflictos que desnudan la política pro-patronal del gobierno, (lácteos, frigoríficos, pescadores, etc.)
A tres años de administración está bien claro el rumbo del gobierno, el IRPF, grava en un 89% al trabajo y en un 11% al capital. Las “mejoras” que ha recibido la clase trabajadora, son producto de la lucha, de ayer y de hoy, nada es regalado, más aún, con el brutal crecimiento económico, si hubiera decisión del gobierno de “jugarse” por los trabajadores, se podría haber mejorado mucho los salarios, las pasividades, y las condiciones de trabajo, la desocupación a caído en base a una superexplotación y vulnerabilidad del trabajo, o sea, trabajo basura, también a tener en cuenta que desde el 2005 hasta hoy se han ido del país mas de 50.000 personas con capacidad de trabajar, esto es casi 4 puntos en la desocupación.
En definitiva han asumido lo peor de la “politiquería” tradicional burguesa, las peleas por cargos, y no por programa, las discusiones por personalidades y no por quién se coloca en defensa de la ideología de los trabajadores, la contemplación a los corruptos como “un mal de todos” y no como consecuencia de adoptar un sistema que sobrevive en base al mercado y las ganancias, teniendo en el dinero un valor primordial por sobre las ideas, enfrentados por lo menos malo aplicando esa doble moral, que confunde a la población explotada, dejando a sectores de los partidos burgueses como “buenos” cuando ninguno de los dos partidos tradicionales tienen ni un mínimo de autoridad moral porque fueron “siempre” antiobreros, el posible “derechazo” al que hace referencia Mujica, lo tiene precisamente a EL como gran responsable, por asumir la defensa de los grandes explotadores, manipulando su discurso, para poder ser creíble de los dos lados, explotados y explotadores.

La izquierda revolucionaria y decisión impostergable

La clase trabajadora junto a otros sectores populares oprimidos van construyendo día a día su emancipación. a veces más rápido, a veces mas lento, siempre con aciertos y errores. Se lucha siempre, en todos lados, en todos los centros de trabajo, fábricas, campo, etc., en todos lados se resiste, siempre hay quienes no aceptan resignarse, muchos o pocos, con o sin conciencia de clase revolucionaria.
La izquierda revolucionaria está ahí. Con visiones diferentes, con tácticas y estrategias diferentes, a veces mas unida, a veces mas dividida, pero hoy, para nosotros, es impostergable la creación de una alternativa que se ponga como objetivo el socialismo, que supere las diferencias y contemple todas las medidas de lucha que el pueblo vaya gestando, que tenga el principio de unidad como algo imprescindible.
El programa histórico, gestado al calor de las luchas de los oprimidos, a partir del congreso del pueblo, ha sido traicionado, olvidado, y en el mejor de los casos, tergiversado. Ese programa que partía desde la nacionalización de la banca y el comercio exterior, la reforma agraria, la ruptura con el FMI, y llegaba hacia una sociedad sin explotados y explotadores, hoy ha sido abandonado, se ha sustituido por la utópica humanización del capitalismo. Nuestra responsabilidad es levantarlo y adecuarlo a nuestros tiempos, y no convalidar en un congreso del pueblo el abandono y giro hacia posiciones capitalistas.
El hecho que las encuestas digan hoy que podría ganar el partido nacional las próximas elecciones, es total responsabilidad del gobierno y la fuerza política que han elegido el peor de los caminos, el del medio, el del “ni”, con dios y con el diablo, o es que las “mejoras” tan promocionadas no lo son tanto.
No se debe subestimar a los trabajadores y al pueblo. Este pueblo está recuperando su memoria histórica, este pueblo sabe de sacrificio, de paciencia, y eso lo hace protagonista histórico.
La izquierda revolucionaria no menosprecia el aspecto electoral. La participación de los trabajadores con sus partidos en instancias electorales no son regalos de la democracia burguesa, son conquistas, por lo tanto para nosotros es necesario crear ese instrumento político electoral, unitario, que levante un programa liberador, de clase, y que se lleve adelante en todos los terrenos de la lucha, la sindical, social, en la calle, escraches, ocupaciones de terrenos y fábricas, en síntesis, la movilización popular.
Y que no se confunda, este gobierno merece castigo por abrazarse con Bush, merece castigo por cumplir con el FMI y las multinacionales de la celulosa, merece castigo por oportunista de derecha e izquierda, merece castigo por el doble discurso y la hipocresía, merece castigo por apartarse de los principios por la que tantos lucharon y dejaron sus vidas, y ese castigo se manifiesta hoy en el terreno electoral, cada voto antiimperialista es contra los genuflexos, cada voto por la lucha de clases es contra la conciliación, cada voto por el socialismo es contra la humanización del capitalismo.
Tratar de impulsar una nueva forma de hacer política, privilegiando lo colectivo por sobre lo individual, la democracia directa por sobre la representativa, rotación horizontal y vertical de las responsabilidades, etc. es la tarea de este momento histórico. En eso estamos.

Publicado en el Construyendo Nº 29 de marzo de 2008

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