Declaración de la Comisión Unitaria Nacional ante el 195 aniversario de la Reforma Agraria Artiguista

La Comisión Unitaria Nacional de COMUNA en su sesión ordinaria del 11 de setiembre, reunida en la ciudad de Maldonado, ante el 195 aniversario del Reglamento Artiguista de 1815 declara:



1) El proceso revolucionario latinoamericano contra el imperio español terminó la etapa del colonialismo y abrió un periodo donde se planteo la disputa entre dos modelos opuestos. Por un lado el proyecto de los grandes terratenientes criollos y los sectores vinculados al comercio de exportación e importación de las ciudades puerto, Montevideo y sobre todo Buenos Aires, que impulsaban un proyecto de integración a la estructura imperialista mundial que veía consolidarse a Inglaterra como potencia hegemónica, que con su desarrollo industrial se mostraba ávida de mercados para su exportación y fuentes de materias primas. Estos sectores, que impulsaron la revolución buscando romper las ataduras que les imponía la agonizante España, y poder avanzar, al mismo tiempo que consolidaban sus privilegios, hacia un desarrollo económico dependiente de las metrópolis, apostando al libre comercio que impulsaba Inglaterra, y al mantenimiento de la estructura de propiedad existente, basada en el latifundio, heredada de la época colonial, son los que impulsaron las tendencias políticas del centralismo.
2) A este proyecto se le oponía otro proyecto de desarrollo propio para esta región, apostando a un desarrollo hacia adentro y no un desarrollo supeditado al imperialismo. Es un proyecto que se basaba en el desarrollo a partir del uso más eficiente de los recursos y en la transformación de la estructura social existente. Era un desarrollo que apostaba a sustituir al latifundio, que tendía a hacer que la propiedad de la tierra y de sus riquezas, en particular el ganado, pasara a manos de sectores sociales marginados por el gran terrateniente extranjero y también por el criollo. Es el proyecto de la Reforma Agraria, es el proyecto de la reforma del comercio que privilegiaba el comercio entre las provincias, que eliminaba los puertos privilegiados, que imponía límites al tráfico con las metrópolis estimulando el desarrollo de una industria local. Es el proyecto del federalismo, del desarrollo conjunto de todas las provincias aplicando en todo momento el principio de que los más infelices fueran los más privilegiados. Es el proyecto defendido por Artigas y su pueblo en armas. En síntesis un proyecto de desarrollo regional soberano, independiente y de amplia base social, antagónico con el proyecto centralista de integración de las Provincias en el mundo imperialista para beneficio de los grandes comerciantes y terratenientes. Como toda contradicción antagónica se resuelve por la violencia, la guerra era inevitable y el pueblo en armas de Artigas se enfrento a las tropas de los imperios y los gobiernos cómplices. La derrota militar de este proyecto, fruto de la inferioridad numérica, la traición, y la inferioridad técnica, no niega de ninguna manera lo acertado de la propuesta.
3) La historia de nuestra región confirmo dramáticamente que el camino emprendido por los vencedores de entonces, no puede de ninguna manera asegurar el desarrollo de nuestros pueblos y el sometimiento, el atraso, la injusticia y la miseria de hoy son prueba de ello. La necesidad de un proceso de desarrollo independiente de nuestros pueblos esta hoy, exactamente igual que ayer, unida indisolublemente a la lucha contra los grandes terratenientes, los latifundistas, que hoy son además banqueros y gerentes de las multinacionales, a la lucha contra los imperios de turno, ayer contra los españoles, los portugueses y los ingleses, hoy principalmente contra los yankis.
4) En menos de una década, 36% de los campos de uso agropecuario cambió de dueño. Según la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), entre enero de 2000 y junio de 2009, se vendieron casi 6 millones de hectáreas, que representan la suma de la superficie productiva de diez departamentos del sur del país: Soriano, Colonia, Flores, San José, Florida, Canelones, Montevideo, Lavalleja, Maldonado y Rocha. Entre 2000 y 2007 más de 5 millones de hectáreas - casi la tercera parte de la superficie de uso agropecuario - fueron vendidas y compradas. La gran mayoría de estas transacciones se realizaron en 2007 y fueron adquisiciones por empresas extranjeras: grupos sojeros de Argentina, ganaderos de Brasil, fondos de inversión de Nueva Zelanda y Estados Unidos, y compañías forestales de Europa. A fines 2008 se calculaba que los extranjeros detentaban la cuarta parte del suelo productivo del país.
5) Para el gobierno “progresista” el actual proceso de concentración y extranjerización de la economía “no es inquietante”. Aunque esto signifique un avanzado proceso de pérdida de soberanía económica. Por el contrario, a este modelo le llaman “país productivo”. El progresismo ha asumido el rol histórico de quienes se enfrentaron en el ayer a Artigas y hoy se sumaron a la coyunda imperialista promoviendo los latifundios madereros y sojeros, garantizando con los tratados de protección e inversiones y de libre comercio la extranjerización de la economía y convirtiendo al Uruguay en plaza financiera con libre entrada- salida de capitales y remesas de ganancia.
Mas que nunca cobran vigencia las consignas artiguistas de:
¡Tierra para el que la trabaja!
¡Reforma Agraria!
¡Expropiación de los terratenientes y latifundistas sin indemnización!

“Las suertes de estancia serán adjudicados a los sujetos dignos de gracia con prevención de que los mas infelices serán los más privilegiados Como tales se consideran a los negros libres, los zambos de igual clase, los indios y los criollos pobres”
Reglamento artiguista de Tierras de 1815
Comisiones Unitarias Artiguistas

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Publicado en CONSTRUYENDO N°41. Octubre-Noviembre 201
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