1º de mayo 2011: Ante el Sometimiento del PIT-CNT al Gobierno y las Patronales Impulsemos una Alternativa Clasista, Unitaria y Combativa Para los Trabajadores


La clase obrera está, hoy más que nunca antes, ante una disyuntiva de características históricas. Frente a ella se abren dos alternativas. Mantener una actitud acrítica y de espera casi mansa de las “bondades” del “derrame” que las políticas gubernamentales provocaría. O adoptar una posición independiente, clasista y combativa en procura de hacer realidad el pliego de reivindicaciones centrales que hacen a todos los trabajadores, hechando al resumidero la hipócrita “unidad nacional” impulsada desde el gobierno y la no menos utilitaria del “gobierno en disputa” del reformismo y sus aliados.
Los datos de la realidad abundan en el sentido del continuismo neoliberal del gobierno de Mujica, Astori y toda la conducción del FA, puesto que desde adentro no han surgido voces coherentemente discrepantes. Las que en forma muy limitada se han alzado no cuestionan más que aspectos secundarios, sucumbiendo ante la línea general del pragmatismo fondomonetarista conformándose con plantear cambios de rumbo.
La REDIU en su libro “La torta y la migajas”, recientemente editado, demuestra con claridad las políticas aplicadas y sus consecuencias, como así también Jorge Notaro y Daniel Figares en una serie de artículos periodísticos, esto sólo por mostrar el espacio frenteamplista crítico.

Por otra parte debemos señalar el hecho que, para nosotros, marcó la política del gobierno hacia los trabajadores y a su vez clarificó aún más las divergencias entre los sindicalistas subordinados al gobierno y los que implementan o intentan implementar políticas independientes. Nos referimos al conflicto de los municipales de Montevideo, el decreto de esencialidad del gobierno, la milicada haciendo de rompehuelgas levantando la basura armados a guerra y las sanciones a más de cien trabajadores que no acataron el decreto del pachecato.

El intento de Mujica y su gente, desde el astorismo hasta la dirigencia “comunista” de dar un golpe ejemplarizante a la clase obrera, quebrando la lucha de los municipales para que el resto de los trabajadores abandonara posturas de pelea se ha ido al traste.
Así, desobedeciendo la línea hegemónica de la burocracia sindical, las bases sindicales están imprimiendo sus métodos e imponiendo sus reclamos, a pesar de las amenazas del gobierno, del aislamiento de la dirección y de la intransigencia de las patronales. Es así que los trabajadores del gas salieron a la lucha y no los amedrentó la amenaza de la esencialidad agitada desde el gobierno. También, en un hecho sin precedentes, los trabajadores de los supermercados salieron a la calle a luchar por un salario base de $10.000 contra el actual de $6.300. No solo han movilizado al MTSS, sino que han montado piquetes en varios supermercados y grandes superficies de cadenas multinacionales sin dejar entrar o salir nada. Adoptando la acción directa, la asamblea, el control de los delegados y sus posiciones en los consejos de salario, un sector nada despreciable de nuestra clase sale a luchar y marca un método con su ejemplo.
Los molineros del interior del país también han salido a luchar y montaron piquetes en varias empresas, no permitiendo ni la entrada, ni la salida de mercaderías o personal. También los trabajadores del taxi están en conflicto y es de esperar que otros gremios se levanten en lucha y hasta que la burocracia sindical ensaye algún tipo de postura “independiente” del gobierno y hasta convoque a algún paro parcial con movilización. O quizás ensaye micro críticas el 1º de mayo cuando “todos juntos” López Mena, Mahilos, Castillo, Castellano, Mujica y Astori “celebren” el 1º de mayo y el bicentenario “revolcados en un merengue y en un mismo lodo todos manoseados” en el acto de la ciudad de Las Piedras.

El proceso de ruptura política entre el aparato sindical del gobierno y el sindicalismo clasista está abierto y no tiene retorno. Ya existen procesos balbuceantes de ruptura orgánica que por inercia o falta de hechos que los profundicen, permanecen aun en cierta indefinición, al menos en cuanto a los aspectos “institucionales” o “formales”.
Es en ésta situación que los planteos por el medio, que intentan conciliar estos dos espacios en aras de la “unidad” del movimiento obrero, sólo favorecen el retraso y la dificultad para impulsar una política con real independencia de la clase. No es escondiendo las banderas que hacemos honor a ellas, no es diciendo que somos otra cosa distinta a la que somos la manera de afirmar nuestra identidad clasista y combativa.

Por eso el 1º de mayo en la plaza 1º de mayo, no se realizará un acto zonal, ni tampoco un acto más. En esta ocasión la mayoría de las corrientes clasistas hemos acordado un acto en conjunto, sin patrones, ni gobierno, ni con los dirigentes sindicales sometidos. Haremos un acto de los que luchan por la verdadera unidad, la unidad para luchar por una plataforma de soluciones para la clase obrera y el pueblo. Un acto democrático que defenderá la libertad de opinión, la sana divergencia y la unidad de acción, la democracia obrera, el internacionalismo proletario y la impostergable necesidad de redoblar la lucha por un mundo sin explotados ni explotadores.

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Publicado en CONSTRUYENDO N°42. Abril-Mayo 2011

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