Argentina: Del Frente de Acción Revolucionaria a los trabajadores y el pueblo


El FAR es una pequeña organización que tiene como objetivo luchar por conquistar el socialismo en nuestro país y el comunismo en el mundo. No reniega de ningún método de lucha y se reconoce como un afluente del partido revolucionario que hay que construir junto a otras fuerzas hermanas similares. Para ello, consideramos imprescindible e insoslayable el ejercicio sistemático de la propaganda, la agitación y la organización políticas socialistas en el seno de la clase obrera y el pueblo guiados por la única teoría revolucionaria, el materialismo dialéctico y el materialismo histórico.

Desde nuestro humilde lugar y en aras de consolidar nuestra organización y aportar a la unidad del campo popular, nos hemos propuesto a lo largo de este año difundir nuestro programa de soluciones populares, estableciendo a partir de un largo y arduo trabajo una mínima diferencia política en unidad con otros círculos semejantes al nuestro, transitando el camino que debemos recorrer para poder plantearnos como una oposición a este régimen de dominación. Sabemos que sin una clara diferenciación programática y estratégica lo que prevemos es que seremos arrastrados por este o aquel sector burgués, o este o aquel sector reformista.

Consolidar militantes y crear cuadros, referenciarse nítidamente como una alternativa de poder, ganar la confianza política del pueblo a través de acciones independientes, con coherencia, abnegación y transparencia, profundizar las definiciones estratégicas, acordar agendas políticas comunes con círculos hermanos, etc., son las principales tareas de la hora y a eso hemos decidido plenariamente abocarnos.

No vemos condiciones para aliarse políticamente con ningún sector burgués y poder hegemonizar esa alianza. Todo lo que puede esperarse de una táctica así es que nos coloquemos como furgón de cola de tal o cual fracción de clase burguesa. La burguesía aprende más rápido que nosotros, y apostar a la táctica de pretender consolidar una opción política revolucionaria y de masas por ese camino nos parece, por lo menos, suicida.
Así vemos las cosas desde el FAR y desde esta base se desprenderán este año las tácticas de intervención política.

El kirchnerismo a lo largo de estos años ha logrado recomponer la desvencijada institucionalidad burguesa, en principio manteniendo la política económica impulsada por la dupla Duhalde-Lavagna de un dólar alto para poder competir en un contexto donde las commodities y la soja son las estrellas, tomando algunas reivindicaciones democráticas de la rebelión popular del 2001 y construyendo hábilmente lo que el mismo oficialismo denomina “el relato”, una mística de militancia con la que intentan nutrir de activistas al principal partido del régimen, el PJ. Este es el principal fin de la nueva ley electoral que fortalece las maquinarias electorales que expresan a una u otra fracción del capital.

En el fondo, no ha cambiado el modelo de acumulación de capital, que desde mediados de los años 70 son las colocaciones financieras la forma principal de acumulación. La concentración del capital y la extranjerización de la economía, según el INDEC, las 500 empresas grandes del país explican algo más del 30 por ciento del PBI; dentro de estas, las 50 mayores aportan más de la mitad de ese porcentaje, Un estudio de la Federación Agraria Argentina (FAA), difundido este año, estima que más del 20 por ciento del territorio nacional está en manos de propietarios extranjeros, sean personas físicas o jurídicas.

La ganancia empresaria desde la devaluación se incrementó sustancialmente el promedio en el período 2002/06 fue del 35,8 por ciento, mientras que bajo el régimen de convertibilidad era del 23,9. Más allá de la retórica setentista este gobierno es la mejor opción que encontró la clase dominante para frenar la movilización popular.

Para el año en curso, de continuar el ingreso de divisas, la tendencia indicaría que no habrá conmociones o grandes cataclismos sociopolíticos en nuestro país. Hay suficiente dinero en las arcas del Estado como para garantizarle al gobierno K su política populista y demagoga, como para garantizarle 3.000 millones de pesos en subsidios sólo al sector ganadero del campo y casi lo mismo (3345 millones) al Plan Argentina Trabaja, como para respaldar un proceso sostenido de elaboración de consenso popular a su favor mediante una propaganda que refuerza día a día la aceptación de la institucionalidad vigente, aun sobre la base de semejante desproporción antipopular.

Una revolución es el choque de dos poderes, o dos institucionalidades. Despejar de la cabeza de la clase trabajadora y el pueblo la institucionalidad burguesa y construir en su seno la imagen de una nueva y superior institucionalidad proletaria con la cual reemplazar la actual y vieja, y por la cual organizarse y pelear, es el núcleo del plan estratégico de nuestra organización. Brevemente, crear conciencia de clase.
Para ello, es clave una táctica correcta que acumule en ese sentido en cada momento del desarrollo de la lucha de clases, pues sabemos que la conciencia de clase surge cuando, a través de denuncias políticas en caliente, el trabajador puede apreciar la relación del conjunto de las clases entre sí y de estas con el Estado. La burguesía, que no es tonta ni debemos subestimarla (ni tantito así, parafraseando al Che), sabe esto. Por ello, entendiendo que se corría el peligro de la aparición de una opción revolucionaria para las masas ante el desprestigio de la institucionalidad vigente, y a sabiendas de que la crisis desatada a partir del estallido del 2001 aún sigue abierta en la conciencia popular, elaboró y viene aplicando una táctica de recuperación de ese consenso, en gran medida por medio de ceder ante algunos reclamos económicos populares, algunos gestos “progres” y la cooptación de dirigentes y organizaciones populares otrora del campo de la resistencia. Un mazazo tremendo en la conciencia política del pueblo que no supimos ni pudimos contrarrestar.
Colaborar como destacamento en la reversión de este proceso es parte de nuestra razón de ser. Para ello, nos hemos dotado de una táctica de intervención independiente con el fin de propagandizar y organizar entre la clase trabajadora y el pueblo las características de la nueva institucionalidad por la cual pelear.

No implica ello el abandono de la lucha por las reivindicaciones económicas conquistadas y conquistables aun en el marco de este régimen (aumento de salarios y jubilaciones, de subsidios a los desocupados, a la salud y la educación públicas, reestatización de las empresas privatizadas, etc.), como tampoco el impulso de la gestación de embriones de la futura institucionalidad (asambleas populares) que serán la punta de lanza en la reflexión y la práctica de la apropiación de la conciencia de clase comunista por parte de amplios sectores de masas.

Todo ello implica en esta etapa una delimitación bien clara de nuestra propuesta y práctica política. Un gobierno burgués, corrompido y corruptor hasta la médula, maneja el timón del Estado. Una debilidad extrema afecta a las organizaciones del campo popular con vocación revolucionaria. La salida a este atolladero es político organizativa: una propaganda y agitación socialistas sistemáticas en los territorios, en los lugares de trabajo, de estudio, etc; sostenidas en el tiempo de modo de movilizar políticamente al pueblo a partir de un fuerte cuestionamiento a la institucionalidad vigente; firme de modo de ir estableciendo núcleos socialistas abiertos y concentrados para organizar a los diferentes niveles del pueblo y de la clase.
Es un hecho objetivo que hay medidas que se pueden aplicar hoy, todas las cuales serán efecto de una dura lucha y una más dura militancia. Entre ellas:

1) Derogación del artículo 22 de la Constitución Nacional (“El pueblo no gobierna ni delibera sino a través de sus representantes”) y creación desarrollo y legalización de asambleas populares.
2) Control de los representantes y funcionarios públicos por parte de las asambleas populares, que establecerán sus salarios, nunca superiores a los del promedio de los trabajadores de la administración pública. Serán revocables en cualquier momento por las asambleas populares que los hayan elegido y no tendrán fueros.
3) Estatización de las empresas privatizadas y de los bienes comunes (recursos naturales estratégicos) ¡Basta de viajar mal! ¡Basta de subsidios a las empresas privadas de transporte! ¡Anulación de las concesiones y estatización ya!
4) Reducción de la jornada laboral a 6 horas, generando más turnos en las empresas, sin reducción de salarios. Salario mínimo igual a la canasta familiar, 82% móvil para los jubilados y eliminación del IVA en artículos de consumo popular
5) Universalización del plan Argentina Trabaja para terminar con el desempleo. Implementación de políticas públicas en educación, cultura y deportes destinadas a promover la inclusión y la participación durante la niñez y la adolescencia.
6) Alquileres que no superen el 10% de un salario mínimo. Suspensión de desalojos. Plan nacional de viviendas.
7) Participación del 10 % de las ganancias empresariales por parte de los trabajadores. Apertura de libros contables de las empresas.
8) Control de las instituciones del Estado (parlamento, concejos deliberantes, ministerios, tribunales, comisarías, cárceles) por parte de las asambleas populares. En el caso específico de la seguridad, elección de comisarios y creación de una comisión de control permanente a cargo de asambleas populares.
9) No pago de la deuda externa. Ruptura con el FMI y demás organismos financieros. Destinar esos fondos a salud y educación pública.
10) Libertad a todos los presos políticos del campo popular. Desprocesamiento y anulación de las condenas a todos los luchadores populares.

Por todo lo dicho anteriormente, en el marco del “año electoral” nuestra propuesta política se expresará a través de esta serie de medidas de aplicación inmediata orientadas a ir solucionando los problemas del pueblo -aun en los marcos del actual régimen- para que sean a la vez bandera de lucha de ese mismo pueblo: la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos. Somos concientes, por lo demás, de que este programa debe estar subordinado a la estrategia de una acumulación de fuerzas que impulse un programa de soluciones de fondo, como son:

– Desconocer todos los compromisos y lazos de sumisión y sometimiento contraídos con el imperialismo y sus agentes.
– Nacionalizar mediante el recurso de confiscación y socializar todas las riquezas y medios de producción que el imperialismo y la oligarquía poseen en nuestro país.
-Construcción, desarrollo y fortalecimiento del Poder Popular Revolucionario, dirigido y encabezado por la clase trabajadora, y destrucción del viejo poder represivo oligárquico.
– Construcción de un Estado socialista (sobre las ruinas del actual Estado capitalista burocrático militar), donde la conducción económica, política y social esté en manos de la clase trabajadora (unión de los trabajadores urbanos y rurales).
– Aplicar los principios del internacionalismo proletario apoyando solidariamente a todos los pueblos en lucha contra el imperialismo por su liberación definitiva.
– Integración de nuestro país a la unidad solidaria de pueblos de Nuestramérica, haciendo realidad el ideario sanmartiniano-bolivariano de la Patria Grande.
– En tanto que la contradicción fundamental de nuestra época es la contradicción capitalismo-socialismo, nuestros aliados en la lucha antiimperialista y por el socialismo serán aquellos pueblos y fuerzas políticas revolucionarias empeñadas en la construcción del socialismo y que reivindiquen en la teoría y en la práctica los siguientes principios:

A) la lucha de clases como motor del desarrollo histórico
B) la dictadura de los trabajadores como única herramienta apta para la disolución del viejo Estado burgués y la construcción de los fundamentos políticos, económicos, sociales y culturales de la nueva sociedad socialista
C) la práctica del internacionalismo proletario como única forma de evitar el estancamiento y las deformaciones de los procesos revolucionarios aislados en cada país, y de asegurar el avance en el camino del socialismo en el mundo.

Esta concepción guía cada uno de nuestros pasos tácticos y las posibles alianzas. La lucha por terminar con todas las formas de opresión es un proceso prolongado y difícil, un camino escarpado en el que no hay atajos y solo la firmeza ideológica y la independencia política, nos permitirá a los trabajadores no apartarnos de la senda que conduce a un luminoso futuro.

FRENTE DE ACCIÓN REVOLUCIONARIA

¡Por la unidad y el socialismo!

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Publicado en CONSTRUYENDO N°42. Abril-Mayo 2011

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