Ante un nuevo aniversario de la caída en combate del Comandante Ernesto Che Guevara

MRO ::
28.Oct.11 :: General



Esa fue la última anotación realizada por el Che en su diario, luego de esto su vida se acababa y su ejemplo se hacía inmortal.

El 8 de octubre de 1967, se producía su captura por parte del ejército Boliviano que al día siguiente procedía a ejecutarlo.
Moría uno de los hombres más importantes en la lucha de liberación de nuestro continente. Pero, si bien los fusiles del enemigo pudieron quitarle la vida, su ejemplo revolucionario y sus ideas son inmunes a las balas y mantienen total vigencia tanto tiempo después de su muerte.

En tiempos en que nuestra América sigue sometida al yugo imperialista, de la mano de gobiernos de renegados de izquierda, que pretenden borrar de la memoria de nuestros pueblos las luchas heroicas que muchos que, al igual que el Che, dieron su vida por la revolución y el socialismo, su ejemplo permanece como guía para todos los que continúan dando la pelea.

Nuestro continente ha vivido ya hace varios años un periodo de gobiernos supuestamente “progresistas”, que sin embargo se han mostrado como los más serviles lacayos del imperialismo, al que han abierto las puertas de par en par para que continúen con su rapiña sobre nuestros pueblos.
Gobiernos de supuestas “izquierdas” que no han hecho otra cosa que preparar el camino para la restauración de gobiernos de la derecha más reaccionaria.

La práctica es el criterio de la verdad y la misma ha demostrado que, como había pronosticado el Che hace ya mucho tiempo, no existen medias tintas, o se esta con los explotados, con los oprimidos, o se esta con los opresores, con los imperialistas, o se hace la revolución, o se le hace el trabajo al imperialismo. Renegados de izquierda, como los actuales gobernantes de nuestro país se ubican claramente en el segundo bando.

Ante estas políticas el Che planteaba y practicaba decididamente la acción revolucionaria, diferenciando claramente los verdaderos revolucionarios, de los reformistas serviles a las oligarquías y al imperialismo. Sin embargo al mismo tiempo criticaba y combatía las actitudes sectarias en las filas de los revolucionarios, reclamando la más amplia unidad para luchar.

El Che desarrollo su vida de revolucionario en una época signada por la lucha entre los campos imperialista y socialista.

Hoy la situación mundial es muy diferente, sin embargo sus ideas alcanzan una enorme vigencia. El imperialismo enfrenta una tremenda crisis y descarga toda su violencia contra los pueblos. Los ejemplos son innumerables, siendo los últimos casos los de los países árabes.

Este panorama plantea la necesidad de luchar por la liberación de los pueblos frente al imperialismo. Liberación que solamente podrá venir de la mano de procesos que se planteen la construcción del socialismo y de una lucha que supere las fronteras nacionales. Liberación que la realidad demuestra todos los días, solo es posible encarar mediante todos los métodos de lucha, siendo la lucha armada el nivel más elevado que la misma alcanza por parte de los pueblos.

Vivimos en una época donde las insalvables contradicciones del capitalismo reclaman de la acción acertada de los revolucionarios para poder transformar las luchas populares en luchas por el poder político y la liberación definitiva.

Es una época que requiere la mayor firmeza ideológica para levantar las banderas del antiimperialismo, de la independencia de clase, del internacionalismo militante, de la revolución y el socialismo.

Es una época, la que vive el mundo y nuestro país, que reclama dejar de lado las mezquindades y los sectarismos para avanzar en la unidad para luchar, es una época que requiere una lucha consecuente para poner en pie alternativas al reformismo político y a los conciliadores en el movimiento obrero.

En definitiva vivimos un momento histórico que nos reclama recoger el legado del guerrillero heroico, del revolucionario infatigable, del marxista practicante, del constructor de herramientas para luchar, del Comandante Guevara.

SOBRE LA UNIDAD DE LOS REVOLUCIONARIOS
“ya hemos aprendido que no puede haber divisiones, por la forma de pensar, en cuanto a ciertas estructuras internas de nuestro país, y en lo que hay que ponerse de acuerdo es si tenemos o no un enemigo común, y si tratamos de alcanzar o no una meta común.
Si no, todos lo sabemos, hemos llegado definitivamente al convencimiento de que hay un enemigo común. Nadie mira para un costado, para ver si hay alguien que lo pueda oír, algún otro, algún escucha de Embajada que pueda transmitir su opinión antes de emitir claramente una opinión contra los monopolios, antes de decir claramente: “nuestro enemigo, y el enemigo de la América entera, es el gobierno monopolista de los Estados Unidos de América”. Si ya todo el mundo sabe que ése es el enemigo y ya empieza por saberse que quien lucha contra ese enemigo tiene algo de común con nosotros, viene entonces la segunda parte. Para aquí, para Cuba, ¿cuáles son nuestras metas? ¿Qué es lo que queremos?, ¿Queremos o no queremos la felicidad del pueblo?, ¿Luchamos o no por la liberación económica absoluta de Cuba?, ¿Luchamos o no, por ser un país libre entre los libres, sin pertenecer a ningún bloque guerrero, sin tener que consultar ante ninguna Embajada de ningún grande de la tierra cualquier medida interna o externa que se vaya a tomar aquí? Si pensamos redistribuir la riqueza del que tiene demasiado para darle al que no tiene nada, si pensamos aquí hacer del trabajo creador una fuente dinámica, cotidiana, de todas nuestras alegrías, entonces ya tenemos metas a qué referirnos. Y todo el que tenga esas mismas metas es nuestro amigo. Si en el medio tiene otros conceptos, si pertenece a una u otra organización, ésas son discusiones menores.
En los momentos de grandes peligros, en los momentos de grandes tensiones y de grandes creaciones, lo que cuenta son los grandes enemigos y las grandes metas. Si ya estamos de acuerdo. Si ya todos sabemos hacia dónde vamos, y pese a aquel a quien le va a pesar, entonces tenemos que iniciar nuestro trabajo.” Discurso del Comandante Ernesto Che Guevara sobre el rol de un médico en el proceso revolucionario, pronunciado el 19 de agosto de 1967


“Todos los que luchamos por la liberación de nuestros pueblos, luchamos al mismo tiempo, aunque a veces no lo sepamos, por el aniquilamiento del imperialismo; y todos somos aliados, aunque a veces no lo sepamos, aunque a veces dividamos nuestras propias fuerzas por querellas internas, aunque a veces por discusiones estériles dejamos de hacer el frente necesario para luchar contra el imperialismo; pero todos, todos los que luchamos honestamente por la liberación de nuestras respectivas patrias, somos enemigos directos del imperialismo. En este momento, no cabe otra posición que la lucha directa o la colaboración.” Ernesto Che Guevara. “Mensaje a los Argentinos”. Publicado en el libro “El Che y los Argentinos”.


CONTRA EL REFORMISMO

“Bajo el slogan, “no permitiremos otra Cuba”, se encubre la posibilidad de agresiones a mansalva, como la perpetrada contra Santo Domingo o, anteriormente, la masacre de Panamá, y la clara advertencia de que las tropas yanquis están dispuestas a intervenir en cualquier lugar de América donde el orden establecido sea alterado, poniendo en peligro sus intereses.
Esa política cuenta con una impunidad casi absoluta; la OEA es una máscara cómoda, por desprestigiada que esté; la ONU es de una ineficiencia rayana en el ridículo o en lo trágico; los ejércitos de todos los países de América están listos a intervenir para aplastar a sus pueblos. Se ha formado, de hecho, la internacional del crimen y la traición.
Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo y solo forman su furgón de cola.
No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución.”
Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental Abril de 1967


“Frente a esta táctica y estrategia continentales, se lanzan algunas formulas limitadas: luchas electorales de menor cuantía, algún avance electoral, por aquí, dos diputados, un senador, cuatro alcaldías, una gran manifestación popular que es disuelta a tiros, una elección que se pierde por menos votos que la anterior, una huelga que se gana, diez que se pierden, un paso que se avanza, diez que se retroceden, una victoria sectorial por aquí, diez derrotas por allá. Y, en el momento preciso, se cambian las reglas del juego y hay que volver a empezar.
¿Porqué estos planteamientos? ¿Por qué esta dilapidación de energías populares? Por una sola razón. En las fuerzas progresistas de algunos países de América existe una confusión terrible entre objetivos tácticos y estratégicos, en pequeñas posiciones tácticas se ha querido ver grandes objetivos estratégicos. Hay que atribuir a la inteligencia de la reacción el que haya logrado hacer de estas mínimas posiciones defensivas el objetivo fundamental de su enemigo de clase.
En los lugares donde ocurren estas equivocaciones tan graves, el pueblo apronta sus legiones año tras año para conquistas que le cuestan inmensos sacrificios y que no tienen el más mínimo valor. Son pequeñas colinas dominadas por el fuego de la artillería enemiga. La colina parlamento, la colina legalidad, la colina huelga económica legal, la colina aumento de salarios, la colina constitución burguesa, la colina liberación de un héroe popular… y lo peor de todo es que para ganar estas posiciones hay que intervenir en el juego político del estado burgués y para lograr el permiso de actuar en este peligroso juego, hay que demostrar que se puede estar dentro de la legalidad burguesa. Hay que demostrar que se es bueno, que no se es peligroso, que no se le ocurrirá a nadie asaltar cuarteles, ni trenes, ni destruir puentes, ni ajusticiar esbirros, ni torturadores, ni alzarse en las montañas, ni levantar con un puño fuerte y definitivo la única y violenta afirmación de América: la lucha final por su redención.”

TÁCTICA Y ESTRATEGIA DE LA REVOLUCIÓN LATINOAMERICANA

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