Editorial Construyendo N° 47

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19.Jul.13 :: Editoriales

BALANCE PROVISORIO DEL CONFLICTO EN LA EDUCACIÓN.



Este fin de junio marco un hecho político de gran importancia con el conflicto de la educación.
Una lucha que se repite año a año generó esta vez una enorme repercusión de masas.
La capital y varios lugares del interior con la Educación Secundaria en huelga, varios días de paro nacional en Primaria, Secundaria, UTU y Universidad de la República, ocupaciones de liceos en todo el país, ocupación de locales de UTU, e incluso, por primera vez en la historia ocupación de escuelas, fueron hechos destacados.
A esto se agregan marchas multitudinarias en la capital y en varias ciudades del interior.
También es de gran valor político la decisión del sindicato de maestros de Montevideo de expulsar a los ex sindicalistas que ocupan cargos en el gobierno de la educación, encabezados por el nefasto Hector Fiorit.
Todo esto ha configurado un escenario muy diferente al que vivíamos un mes atrás y marca que la resistencia popular ante la política de ajuste encubierto por parte del gobierno frenteamplista será mucho más fuerte que lo esperado y deseado por el gobierno y los aparatos sindicales frenteamplistas que dirigen la mayoría de las organizaciones obreras.

LAS MOTIVACIONES DE LOS TRABAJADORES

No es antojadizo ni casual, por supuesto, este conflicto, sino que es consecuencia de que en la práctica el salario de los docentes ha permanecido estancado en los últimos años, luego de una recuperación (totalmente insuficiente pero recuperación al fin,), que se vivió a la salida de la crisis del 2002.
A esta situación se suma el que los trabajadores comienzan a asumir el hecho de que ya no pueden esperar de este gobierno una mejora de sus ingresos y por lo tanto sus opciones se reducen a pelear ahora o ver como su nivel de vida continúa disminuyendo.
Además debe tenerse en cuenta el peso de las paupérrimas condiciones de trabajo que sufren los trabajadores de la educación, tanto a nivel material donde se viven carencias de todo tipo, ampliamente denunciadas por los propios trabajadores, como a nivel del proceso de reforma que se viene aplicando y que desvirtúa la labor del docente, alienándolo de su propio ser como educador, transformándolo en un aplicador de recetas diseñadas por tecnócratas a sueldo de los organismos financieros internacionales y otras agencias imperialistas y en un celador a cargo de niños y adolescentes, con la única función de mantenerlos dentro de los locales de liceos y escuelas el mayor tiempo posible al menor costo posible.
Esta realidad que se viene arrastrando desde hace décadas, pero que se agrava aceleradamente con las actuales políticas educativas del gobierno, genera un profundo malestar a nivel de los trabajadores que ha amplificado la adhesión a los reclamos salariales.

LAS MOTIVACIONES DEL GOBIERNO

El gobierno ha reaccionado ante este conflicto con un nivel soberbia que seguramente le generara un costo político altísimo, pero sus motivaciones no pueden reducirse solo a una ceguera trágica, sino que en la actual coyuntura ceder ante los reclamos de los trabajadores de la educación sería una decisión que iría en contra de toda su política económica y de toda su política en general.
El gobierno sabe que la economía del país se enfrenta ya a una inminente fase de estancamiento y que existe la perspectiva de una crisis económica abierta en el mediano plazo. De hecho ya en la rendición de cuentas del año pasado el gobierno del FA reconocía que estaba tomando medidas para poder proteger a los bancos ante la eventualidad de una crisis.
En este contexto el gobierno ha optado por mantener como principal prioridad el pago de la deuda pública y el mantenimiento de los subsidios estatales al gran capital, pero enfrenta las limitaciones propios del modelo económico que lleva adelante ya que al disminuir o enlentecerse el consumo se frena la recaudación y potencia el aumento el déficit fiscal, lo que lo fuerza a aumentar el endeudamiento y limita fuertemente su margen de maniobra.
Por esto se ve obligado a recurrir a una política de congelamiento salarial y disminución del gasto estatal en servicios sociales.
En definitiva la opción del Frente Amplio de colocarse como defensor de los intereses del imperialismo y la burguesía que nos explota, en contra de los intereses populares, es lo que se pone de manifiesto en esta reacción del gobierno ante los reclamos de los trabajadores.

Pero no es solo una cuestión económica la que está detrás de esta situación, sino que derivada de ella y complementándola existe una política educativa que lleva adelante el gobierno frenteamplista en total acuerdo con los partidos tradicionales de la derecha.
Esta política apunta a la apertura total del sistema educativo al lucro del gran capital teniendo como norte el “modelo chileno”.
Se busca generar algo similar al nefasto Sistema Integrado de Salud, que a través del FONASA sirve para que los trabajadores sean esquilmados y saqueados constantemente generando un enorme lucro para las empresas privadas de salud.
Para llegar a esto se están implementando de continuo una serie de reformas que introducen la lógica empresarial en el sistema educativo, que tienen como columna vertebral las políticas focalizadas a través de proyectos como el PROMEJORA, etc, preparando el terreno para generar un sistema mixto donde el estado financie a las empresas privadas, a partir de lo que saque a los trabajadores.

Pero la política educativa no se trata solo de generar las condiciones para favorecer el lucro del capital privado sino que incluye una función esencial del Estado uruguayo que tiene que ver con la reproducción de las relaciones sociales capitalistas.
El sistema educativo está sometido constantemente a cambios por parte del gobierno que lo tratan de adaptar a los requerimientos del capital en los actuales momentos.
Es así que el Estado impone una educación que apunta a generar en las personas la resignación a la incertidumbre económica, que enseñe a parcializar la realidad y niegue las concepciones generales y los procesos históricos, generando individuos indiferentes a los procesos políticos, que inhiba el desarrollo del pensamiento lógico matemático y reniegue de las formas de pensamiento científico. Una educación que forme individuos que no afronten problemas y se guíen por la búsqueda del escape más fácil.
Una educación que niegue los principios más elementales que permiten al ser humano conocer y poder transformar el mundo material del que forma parte.

Todo este paquete es el que defiende el gobierno encabezado por José Mujica cuando se enfrenta a los trabajadores y estudiantes.

LA NECESIDAD DE CONTINUAR LA LUCHA

Ante todo esto reaccionaron los trabajadores de la educación y los estudiantes y otros trabajadores que acompañaron. Por supuesto que sin ser conscientes en forma completa de toda esta situación pero si sintiendo un malestar profundo generado por la misma.

Objetivamente hasta que estas condiciones no cambien, las tendencias a la lucha continuarán y se agudizarán. Pero subjetivamente es importante la forma en que se continúan estas movilizaciones para determinar si en el corto plazo la lucha se acentúa o si tiende a replegarse.
Esta situación es especialmente importante para los jóvenes trabajadores y estudiantes que se movilizaron por primera vez y que es posible se desanimen fácilmente ante la falta de logros inmediatos.
Precisamente esa es la apuesta de los aparatos sindicales frenteamplistas que tienen como función primordial mantener sujeto al movimiento obrero intentando aplacar toda posibilidad de lucha contra su gobierno. Los mismos juegan a bajarle los decibeles a la movilización que se ha generado y buscaran frenar toda iniciativa que permita mantener la lucha.
Cuentan a su favor con el desgaste lógico de toda lucha que se extiende en el tiempo, con la inexperiencia de la mayoría de los trabajadores que se han movilizado y con la debilidad y fragmentación de las organizaciones clasistas.

Por esto es fundamental para el clasismo lograr generar una estrategia de conjunto para poder mantener la movilización, sometiendo al gobierno a un proceso de desgaste que permita a más y más trabajadores abrir los ojos a la realidad de que nada pueden esperar del mismo. Solo de esta manera se puede masificar aún más el conflicto y tener perspectivas de ganarlo mediante acciones cada vez más fuertes y masivas.
En este sentido es destacable la iniciativa de recolectar firmas para impulsar una reforma constitucional para que los legisladores pasen a ganar lo mismo que un docente ya que tiene buenas perspectivas de prender fuertemente entre la población, además de tener un contenido político muy profundo ya que hace bien visible ante las masas el contraste entre las condiciones de vida que sufren los trabajadores y el nivel de vida que gozan los servidores del capital, permitiéndole a las mismas reaccionar, aunque solo sea poniendo una firma, ante ello.

LAS CONSECUENCIAS DE LA CONCLUSIÓN PARCIAL DE LA LUCHA:

El advenimiento de las vacaciones de julio y el repliegue momentáneo, natural luego de todo proceso de avance en las luchas, ha generado una pausa en el conflicto y por eso es posible y conveniente hacer un balance, aunque sea parcial, del mismo.

En primer lugar es de señalar el enorme valor en sí de la lucha realizada. Las experiencias vividas por miles de trabajadores y estudiantes servirán de base sin dudas para luchas futuras más fuertes y profundas aún.
También la importancia enorme que ha tenido este conflicto para abrir los ojos de miles de trabajadores que aún mantenían esperanzas en el gobierno del Frente Amplio y que chocaron con la soberbia y la intransigencia del mismo.
Por otro lado, esta situación generará sin dudas desánimo entre muchos trabajadores y estudiantes, pero también generará la posibilidad de acercar a muchos otros a las posiciones del clasismo y de la izquierda consecuente, si es que estos saben trabajar de manera adecuada en este contexto.

En definitiva, para el gobierno, se trata de un conflicto que le generará un costo político que solo el tiempo dirá cuán grande será, pero que sin dudas se tratará de un costo muy alto.

Para los trabajadores y demás sectores populares que se están movilizando este conflicto debe dejar como principal conclusión la necesidad de confiar solo en su capacidad de lucha para poder mejorar sus condiciones de vida.

Y para el clasismo y la izquierda este conflicto debe hacernos ver que la agudización de las luchas que la crisis capitalista tiende a generar, obliga a crear y fortalecer espacios de unidad de las diferentes vertientes ideológicas y políticas para poder enfrentar a los aparatos conciliadores y al reformismo con una estrategia común y con real capacidad de disputarles la dirección de las organizaciones obreras y populares.

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