Editorial de Construyendo N° 49

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14.Sep.13 :: Editoriales

Por el triunfo de las luchas populares



Culmina un mes de agosto donde los trabajadores continúan en la calle y con su lucha poniendo en cuestión a la política económica del gobierno.
Los trabajadores demuestran que no están dispuestos a esperar hasta el 2015 para poder plantear sus demandas, como se les plantea por parte de los partidos políticos, tanto del gobierno como de la oposición parlamentaria, y los aparatos sindicales frenteamplistas.
El conflicto de la educación ha continuado con la lucha de los trabajadores ante la intransigencia del gobierno. Un conflicto que alcanzó niveles muy altos a fines del mes de junio, con una oleada de ocupaciones de escuelas, liceos, locales de UTU, con la huelga de los profesores de Montevideo, con varios días de paro a nivel nacional de los trabajadores tanto de Primaria como de Secundaria, y que tuvo su punto más álgido en la multitudinaria marcha del 28 de junio.
Los docentes de Montevideo pararon mas de una semana, en ese marco se produjo la marcha multitudinaria del miércoles 14 en homenaje a los mártires estudiantiles, la ocupación del local del Consejo de Educación Secundaria por parte de ADES, y se continúan manejando nuevas medidas de lucha.
Los docentes, tanto de Primaria, como de Secundaria y la Universidad, están luchando ante la Rendición de Cuentas del gobierno, que no contiene ninguna mejora real tanto nivel salarial, como a nivel de condiciones de trabajo, ni a nivel de inversiones. En este marco los docentes están reclamando un salario base de media canasta familiar, unos 25 mil pesos, salario base que en la actualidad en muchos casos apenas llega a los 14 mil pesos y que en la mano de los trabajadores deja un líquido mucho menor.
En el transcurso del mes el centro de las uchas se ha desplazado hacia la de los trabajadores de la salud.
La Federación de Salud Pública (FFSP) ocupó el centro de salud de Ciudad del Plata y el Hospital Vilardebó y maneja el lanzamiento de la huelga.
El gremio está reclamando un salario base de 10 Bases de Prestaciones Contributivas (BPC), que son unos $ 25.980 por 30 horas semanales, hoy ese salario inicial está algo más por encima de los $ 12.000. En este conflicto se plantean también otras reivindicaciones, ya históricas de los trabajadores de la salud: mejores condiciones laborales, más seguridad en las policlínicas periféricas y que no existan más trabajadores tercerizados.
En este contexto se ha producido la huelga de los trabajadores del Hospital de Clínicas en lucha contra la privatización y desmantelamiento del mismo.
El viernes 15 los trabajadores de la Dirección de Loterías y Quinielas estuvieron de paro en lucha contra un anteproyecto de ley, actualmente siendo manejado por el Ministerio de Economía, que habilitaría la multiplicación a privados de nuevas patentes y licencias para la instalación de casinos y juegos en internet que competirían con el sistema estatal. Es decir un proyecto que prácticamente termina de privatizar el sistema de apuestas en el país.
En el sector privado los trabajadores de supermercados pararon y se movilizaron el sábado 24 en reclamo de mejoras salariales y condiciones de trabajo.
A principios de setiembre se agrega a esto el paro de ADEOM contra el presupuesto municipal con perspectivas de una profundización de dicho conflicto.

La lista de sectores en lucha es mucho más larga y en los próximos días seguramente se verán nuevas medidas de lucha de varios sindicatos, tanto en el sector público, ante la Rendición de Cuentas, la aprobación del Estatuto del funcionario Público, y otras medidas de flexibilización laboral y de privatización de servicios estatales, como en el privado, ante la postura de las empresas, con el total apoyo del gobierno, de congelar los ya miserables salarios y a empeorar aún más las condiciones de trabajo.

La variedad de estos conflictos, que en muchos casos han sobrepasado y continúan sobrepasando a las direcciones sindicales frenteamplistas que pretenden frenarlos, responden al acelerado deterioro de las condiciones de vida del pueblo trabajador, a la carestía que hace que el poder de compra de los salarios disminuya diariamente, a procesos de privatización y de flexibilización laboral que constituyen pérdida de derechos históricos de los trabajadores.

En definitiva constituyen la prueba en los hechos del rechazo de la clase trabajadora y del pueblo explotado a la política llevada adelante por el gobierno frenteamplista. Una política de apertura total de la economía del país a la rapiña de los capitales multinacionales, de sumisión ante los dictados del imperialismo, de mantener el pago de la deuda externa como prioridad absoluta de la política económica, de destinar todos los recursos del Estado a proteger al gran capital, de privatizar la salud y la educación.

La lucha de los trabajadores sigue marcando la agenda política y retrasando el lanzamiento de las campañas electorales, y reclama una acción política que apoye las luchas, tendiendo a unificarlas y a darles una visión de conjunto, ayudando a los trabajadores a hacer la síntesis de las experiencias que están viviendo.
Se hace impostergable ir hacia la unificación de las luchas para fortalecer el movimiento y romper el aislamiento al que las someten el gobierno y las direcciones conciliadoras.
La situación política plantea la necesidad de avanzar hacia la unificación de las plataformas reivindicativas de los trabajadores en lucha.
Está planteada para los militantes y agrupaciones clasistas la tarea de aunar esfuerzos para poder, impulsar a partir de este contexto de auge de luchas, la construcción de una nueva dirección para el movimiento obrero, con independencia de clase y al servicio de los trabajadores, no del gobierno y las patronales
Y está planteada para las organizaciones de izquierda la tarea de impulsar entre los trabajadores y el pueblo explotado, a partir de sus demandas inmediatas y más actuales, un programa de soluciones populares que incluya el no pago de la deuda externa, el rompimiento con el imperialismo, la nacionalización de los principales sectores de la economía, un salario mínimo igual a la canasta familiar, un sistema de salud único, estatal y gratuito, una educación pública al servicio del pueblo, con un presupuesto adecuado para atender sus necesidades, sin lugar para el lucro capitalista y con autonomía y co-gobierno en todos sus niveles, por una política económica dirigida por y en beneficio de los trabajadores y todos los sectores eternamente explotados y postergados de nuestro pueblo.

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Publicado en CONSTRUYENDO N°49. Setiembre de 2013

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