Construyendo el Hombre Nuevo: Los jóvenes y el trabajo voluntario

“Esta es la forma de educación que mejor cuadra a una juventud que se prepara para el comunismo: la forma de educación en la cual el trabajo pierde la categoría de obsesión que tiene en el mundo capitalista y pasa a ser un grato deber social, que se realiza con alegría, que se realiza al son de cánticos revolucionarios, en medio de la camaradería más fraternal, en medio de contactos humanos que vigorizan a unos y otros, y a todos elevan.” (1)



Si tuviéramos que definir qué es el trabajo, diríamos que es la acción mediante la cual el hombre modifica la naturaleza en beneficio propio, al mismo tiempo que se modifica a sí mismo. El trabajo ha creado al hombre. Gracias a éste, el hombre se ha separado del mundo animal.
En las distintas formaciones socio-económicas, el trabajo ha presentado diferentes formas, según el desarrollo de las relaciones sociales de cada época. En el régimen de comunidad primitiva existía el trabajo en común, colectivo, y la propiedad común sobre los medios de producción, así como sobre los frutos del trabajo. En este régimen no se daba la explotación del hombre sobre el trabajo ajeno.
En las subsiguientes formaciones socio-económicas, en el marco del antagonismo entre clases sociales, el trabajo del hombre ha estado sometido a una cruel explotación: del esclavo, en el régimen esclavista; del siervo, bajo el feudalismo; del obrero bajo el capitalismo. En este último la explotación del trabajo alcanza su punto culminante, donde el trabajo deforma y mutila al hombre espiritual y físicamente. El hecho de tener que vender su fuerza de trabajo para poder sobrevivir, hace al hombre esclavo del trabajo.
Lo que en un primer momento sirvió para liberar al hombre, extraerlo del mundo animal, se fue transformando en su opresión y enajenación. Según Marx “El trabajo no sólo crea bienes, también se produce a sí mismo y al trabajador como una mercancía y en la misma proporción en que produce bienes”(2). Lo producido mediante el trabajo adquiere forma física, se transforma en “algo” en una “cosa”, y esto es la objetivación del trabajo, o sea que se vuelve objeto. Así mismo, bajo el capitalismo, el trabajo se convierte en un objeto, en una mercancía, por lo que adquirirlo podrá ser sólo mediante el mayor esfuerzo (competir con otros por una fuente laboral) y además podrá tener interrupciones imprevisibles (desocupación). Por lo tanto lo producido por el hombre, bajo las reglas del capitalismo, no le pertenece, sino que es de quien se lo apropia, el dueño de los medios de producción, quien posteriormente lo vende en el mercado. Así es que el hombre no es dueño de su trabajo (su “fuente laboral”), ni de lo que produce. Más aun, el hecho de tener que comprar lo que ha creado con sus propias manos, es su enajenación. Marx lo explica así: “La apropiación del objeto se manifiesta a tal punto como enajenación, que cuanto mayor sea el número de objetos que produzca el trabajador, menos puede poseer y más cae bajo el dominio de su producto, del capital. (…) es evidente, (…) que cuanto más se gasta el trabajador en su trabajo más poderoso se vuelve el mundo de los objetos que crea frente a sí mismo, más pobre se vuelve en su vida interior y menos se pertenece a sí mismo”(3).

::El trabajo y la emancipación del hombre::

Más allá de ilustrar desde el punto de vista teórico el papel del trabajo en la transformación del hombre, lo que significa el esfuerzo que pone el trabajador en la transformación de la naturaleza en objetos, mercancías, artículos; los cuales no le pertenecen, sabemos que la realidad objetiva comprueba lo teórico. Los trabajadores lo sabemos, porque lo experimentamos todos los días. Trabajar incansablemente, más de ocho horas diarias, fabricando objetos o brindando servicios, percibiendo un salario miserable que después no nos alcanza para poder consumir lo que nosotros mismos hemos creado. Esto es lo que nos proporciona el capitalismo. El trabajo se ha convertido en un corset que aprisiona al trabajador, en vez de ser algo que libere su mente, su cuerpo y le permita vivir con felicidad disfrutando colectivamente (e individualmente) lo que se ha creado colectivamente.
Por eso entendemos que solo con la revolución socialista el trabajador puede liberarse de la explotación. Sólo en el socialismo y, sobre todo en el comunismo, el trabajo recibe su verdadera designación: servir, no sólo como fuente de subsistencia, sino también como fuente de inspiración creadora y de placer.

::El trabajo voluntario y el socialismo::

Si en el sistema capitalista el trabajo oprime, deforma y mutila al trabajador, entendemos que en el socialismo debe pasar absolutamente lo contrario.
En el socialismo el trabajo toma otra dimensión porque acaba con la explotación del hombre por el hombre, el trabajo deja de ser una mercancía, y triunfa la solidaridad y la ayuda mutua entre los hombres. Por lo tanto el trabajo se convierte en una necesidad social. Pero, obviamente que esta transformación radical no se produce de la noche a la mañana. El factor conciente pasa a jugar un papel preponderante. Y el trabajo voluntario es la máxima expresión de ese cambio que se opera en la conciencia de los hombres.
Lenin fue el pionero en fundamentar la necesidad y el papel del trabajo voluntario en el socialismo. Él lo definía como “trabajo comunista” y significaba el hecho de trabajar para el bien de la sociedad, es “un trabajo voluntario, al margen de normas, un trabajo realizado sin poner condiciones sobre su remuneración y de acuerdo con la actitud conciente ante la necesidad de trabajar para el bien común”. Obviamente refiriéndose al trabajo en un régimen socialista, donde los medios de producción están socializados y en manos del proletariado.
En nuestro continente, el Che Guevara fue el principal impulsor del trabajo voluntario en la construcción del Socialismo en Cuba. El Che era conciente de que el solo hecho de que los medios de producción estuvieran en manos de los trabajadores no causaba un cambio inmediato en el pensamiento de los hombres. El cambio en la conciencia se opera a partir de incorporar la visión de clase de los trabajadores, asumiendo la ideología del proletariado.
Para el Che el trabajo voluntario significaba la máxima expresión de conciencia revolucionaria. Era asumir el sacrificio de trabajar los días de descanso o durante las vacaciones. El trabajo voluntario debía ser desempeñado también, y sobre todo, por los directores de empresas socializadas y por los dirigentes del partido. Y ahí el Che fue vanguardia. Cumplía cotidianamente con sus responsabilidades en el Partido, en el Ministerio de Industrias y además organizaba y participaba en jornadas de trabajo voluntario.

::La Juventud Guevarista y el trabajo voluntario::

En la lucha por la formación de los hombres y mujeres nuevos, la Juventud Guevarista entiende que el trabajo voluntario en el marco del capitalismo juega un papel bien importante, siempre y cuando éste se realice con un contenido de clase y al servicio y en beneficio de la clase trabajadora. Sabemos que en el marco del sistema capitalista hay quienes desarrollan trabajo voluntario, pero no con un objetivo revolucionario. Varias organizaciones que componen el “progresismo” impulsan el trabajo voluntario en la construcción de viviendas, centros de salud, de educación, etc. Nosotros entendemos que el trabajo voluntario en beneficio del patrón y/o del estado burgués es intrínsecamente reaccionario. El hombre se libera de la opresión del trabajo en el sistema capitalista, cuando lo hace en forma revolucionaria, cuestionando el estado opresor y al burgués explotador. Como lo hacen los “peludos” de Bella Unión que ocupan tierras y trabajan, producen y distribuyen en forma solidaria y colectiva, cuestionando la propiedad de la tierra y la legalidad que excluye a los desposeídos.
Por eso en setiembre pasado, la JG formó la “Brigada de Trabajo Voluntario Comandante Che Guevara” con el objetivo de realizar actividades solidarias en Bella Unión, en apoyo a los “peludos” que ocupan tierras. La brigada estuvo compuesta por cuatro militantes de la JG que desarrollaron tareas en la huerta y en el corte de caña.
Esa experiencia, bien importante por cierto, nos sirvió de base como para platearnos objetivos superiores. Es así que la JG se puso en campaña de organizar un campamento de trabajo voluntario en Bella Unión, en el mes de enero del 2008, con una semana de extensión. En esta actividad participarán más de 30 jóvenes militantes sindicales, sociales y políticos, tanto de Uruguay como de Argentina. Donde además de seguir el ejemplo del Che en cuanto al trabajo voluntario, se hace escuela de internacionalismo militante con la participación de delegaciones argentinas.
La Juventud Guevarista asume, entonces, el mandato de Guevara: “Aquí está una de las tareas de la Juventud, impulsar, dirigir con el ejemplo la producción del hombre del mañana, y en esa producción y en esa dirección está incluida la producción propia, porque nadie es perfecto ni mucho menos, y todo el mundo debe ir mejorando su cualidad mediante el trabajo, las relaciones humanas, el estudio profundo, las discusiones críticas, todo eso es lo que va transformando a la gente” (4).

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(1) Che: ¿Qué debe ser el Joven Comunista? Discurso en la conmemoración del segundo aniversario de la integración de las Organizaciones Juveniles, 20 de octubre de 1962.
(2) Marx: El trabajo enajenado. Manuscritos económico-filosóficos (1844)
(3) Íbidem
(4) Che: Discurso en la clausura del seminario «La juventud y la Revolución», organizado por la UJC del Ministerio de Industrias, 9 de mayo de 1964.

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