UPM: Se enfrentan Uruguay y Argentina… Gana el Imperialismo


Al igual que su antecesor Tabaré Vazquez, el actual presidente frenteamplista José Mujica parece desesperado por demostrarle al imperialismo que está dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias en la defensa de sus intereses.
Tabare Vázquez no titubeó en desplegar el ejército para intimidar a los manifestantes que se oponían a la entonces BOTNIA y llegó a solicitar a uno de los mayores genocidas de la historia, el presidente norteamericano Geroge Bush, el envío de sus Marines, ante la eventualidad de ir a un conflicto con Argentina por defender los intereses de la multinacional.
Mujica, no queriendo ser menos, ordenó un despliegue militar por todo lo alto para detener una manifestación de la población de Gualeguaychu, que protesta ante la autorización de ampliar la producción de la actual UPM dada por la presidencia uruguaya a la empresa hace pocos días. En el operativo participaron 200 efectivos incluidas las fuerzas de choque de UNAPO y la Guardia Metropolitana. A este despliegue se sumó el guardacostas Paysandú y un conjunto de embarcaciones menores, así como dos helicópteros de la Armada y Fuerza Aérea.
El conflicto se reavivó ante la solicitud de la empresa por ampliar su producción, que se situaba ya en 1,1 millones de toneladas anuales y pasarlo a 1,3 millones.
Como no podía ser de otra manera el gobierno no tardó en aprobar el pedido de la empresa, aunque debido a las presiones de Argentina solo aprobó por ahora la mitad del aumento solicitado, es decir que la empresa obtuvo permiso para alcanzar las 1,2 millones de toneladas.
En esta medida nuevamente, como en todos los temas centrales, los representantes políticos de la burguesía, tanto el Frente Amplio, el Partido Colorado, el Partido Nacional, como el Partido Independiente se han apresurado en manifestar su apoyo a Mujica en su defensa de UPM.
Larrañaga manifestó su apoyo “al país y al gobierno”, y tuvo elogios para el presidente Mujica, agregando que actuó “correctamente y con decisión”. Pedro Bordaberry, si bien recalcó que la autorización “debió ser por el 100% de lo solicitado”, manifestó su apoyo de todos modos a la decisión de Mujica. Pablo Mieres, hizo pública su opinión de que Mujica tomó una decisión “correcta” y “satisfactoria”.
En definitiva todo el espectro político de los partidos con representación en el actual parlamento y que son los que mantendrán la misma en el próximo período, acuerdan en esta política de Estado que tiene como primerísima prioridad la defensa de los intereses de las multinacionales.
Para Uruguay esta es una nueva medida en la dirección de profundizar el sometimiento al imperialismo, en la dirección de potenciar la primarización de la economía, reforzando el modelo agorexportador basado en la extracción de materias primas y su procesamiento primario, altamente contaminante, en nuestro país y su exportación bajo el régimen de Zona Franca, lo que hace que encima de todo esto la empresa cuenta con todo tipo de subsidios estatales.
Para la población de Gualeguaychú significa lo mismo que para la del litoral uruguayo, contaminación, descenso de la calidad de vida, riesgo constante de derrames tóxicos, pérdida de fuentes de trabajo, etc. De ahí sus justos reclamos aún no entendidos por el pueblo uruguayo, debido fundamentalmente a la manipulación mediática y al discurso patriotero del gobierno y los dirigentes sindicales frenteamplistas.
Sin embargo para el gobierno argentino se trata solamente de una jugada oportunista, en el marco de un proceso electoral, donde nuevamente busca presentarse frente a las masas populares como un gobierno de corte nacionalista y enfrentado con el imperialismo.
Pero, mientras tanto, las empresas multinacionales en la propia Argentina gozan en los sectores claves de la producción del mismo tipo de beneficios y protección estatal para que realicen su saqueo de la riqueza del país que los que disfruta UPM en Uruguay.
Baste como ejemplo considerar el reciente caso de CHEVRON y su contrato secreto con YPF.
YPF es la petrolera estatal argentina, nacionalizada luego de que durante años la española REPSOL la utilizara para extraer enormes ganancias que sacaba del país sin ningún tipo de trabas, mientras la Argentina se hundía en una crisis energética muy grave.
La nacionalización de YPF fue presentada como un gran avance en la reapropiación por parte de Argentina de su riqueza, y un triunfo del gobierno nacional y popular contra el imperialismo.
Sin embargo no tardó el gobierno kirchnerista en desnudar su verdadera intención, la nacionalización de YPF se transforma en una nueva privatización, aún peor que la anterior ya que ahora, mediante un contrato que el gobierno intentó por todos los medios que no saliera a la luz y mediante la creación de leyes y decretos hechos a medida de las empresas multinacionales, la empresa pasa nuevamente a manos privadas, en este caso a la norteamericana CHEVRON, y encima el Estado Argentino se compromete ante la empresa a asegurarle la libre repatriación de utilidades, la posibilidad de exportar el combustible sin ningún tipo de detracciones, el aseguramiento de precios de exportación para la venta en el mercado interno y hasta un fideicomiso donde el gobierno realiza un depósito que actúa como garantía para la empresa.
Todas estas medidas demuestran que el gobierno argentino es tan proimperialista como el uruguayo.
Acaso la imagen que mejor ilustra esta situación es la de Mujica y Cristina Fernandez festejando junto a Juan López Mena, dueño de BUQUEBUS en la fiesta de bautismo de nuevo barco, donde dejando de lado la pelea por UPM, se unieron para demostrar su apoyo político a este gran capitalista y explotador.
Ambos gobernantes, así como los partidos que representan están de acuerdo en lo fundamental, la defensa de los intereses del capital en contra de los intereses de los trabajadores y explotados.
Ambos son gobernantes que no han titubeado en alzar la mano contra su propio pueblo una y otra vez para defender a capitalistas extranjeros y nacionales.
Es por eso que el enfrentamiento entre los gobiernos de Mujica y Cristina Fernández nada tiene que ver con un enfrentamiento entre los intereses de los pueblos argentino y uruguayo sino con una mera maniobra electorera por un lado y la defensa a ultranza de los intereses imperialistas por el otro.
En este enfrentamiento ambos pueblos somos perdedores, porque en defensa de los intereses de las multinacionales los gobiernos y los aparatos de propaganda que generan el discurso hegemónico han logrado, circunstancialmente eso sí, mantenernos divididos.

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Publicado en CONSTRUYENDO N°50. Octubre de 2013

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