En la ruta del “gatopardismo” Constanza Moreira: El Rastrillaje de los Descontentos

El deterioro de la gestión nacional y municipal del progresismo, que se traduce en el reciclaje de los PPTT, las cifras de las encuestas, el auge de movilizaciones sindicales y sociales que enfrentan la política económica del gobierno, la vertebración de un espacio político a la izquierda del FA, ha movilizado reyes y reinas, alfiles y peones en el tablero de ajedrez político encuentrista. Ante una posible y real hemorragia de votos frenteamplistas hacia el voto en blanco, nulo o voto castigo dirigido a la oposición de derecha y de votos a la izquierda clasista- de lucha por el socialismo, se mueve una alfil (la senadora y politóloga Constanza Moreira) para suturar la herida.



El esquema tradicional de derecha, centro e izquierda

Los partidos Blanco y Colorado tienen una historia de decenios, sobre todo en la segunda mitad del Sigo XX, de incluir en sus propuestas una ala derechista, una centrista y otra izquierdista, izquierdosa o falsa izquierda como quiera denominarse, que reflejan intereses de fracciones burguesas. Partidos de probada fé burguesa, nunca se mimetizaron con un ropaje de izquierda y sus programas, con matices, fueron leales al maridaje con el imperialismo y los grandes capitales trasnacionales y vernáculos.

El Partido Nacional, en sus filas permitió que coexistieron las tendencias de derecha (Herrerismo), las tendencias centristas ( Fernández Crespo, Ferreira Aldunate) y las tendencias radicales burguesas (Gutiérrez Ruiz, Carlos Julio Pereyra).

El Partido Colorado, no fue menos, en la construcción de un entramado de tendencias, asi, Lorenzo Batlle, Gestido, Pacheco o Bordaberry fueron los representantes de la rancia oligarquía, Luis Batlle, Vasconcellos, Ledo Arroyo Torres, Sapelli, Sanguinetti, etc., expresión de los intereses de una burguesía industrial y comercial protegida por el estado, asumieron una línea socialdemócrata, o sea centrista, impulsando la conciliación de clases regulada por un estado benefactor y un espacio radical burgués que representaban Michelini, Grauert, Flores Mora o Alba Roballo.

Estas tendencias, tanto en el Partido Colorado como en el Nacional, se alternaron como mayorías-minorías, así, en 1950 – 1954 en el Partido Colorado es mayoría el sector liderado por Luis Batlle y en 1966 triunfa Gestido-Pacheco, lo mismo sucede con el Partido Nacional donde el Herrerismo y Ruralismo triunfan en 1958 y Fernández Crespo en 1962. La alternancia de los sectores en la conducción del estado no cambiaron las líneas económico-sociales favorables al capital y en las décadas del 60 y 70, los Decretos de Esencialidad, las Medidas Prontas de Seguridad, los Estados de Sitio y el Golpe terrorista de Estado fueron los métodos de ambos partidos para frenar y reprimir al movimiento popular. Las diferencias y matices acumularon siempre para consolidar los intereses de la gran burguesía. Para aquellos que discreparon manteniendo principios programáticos, el único camino a optar, fue la renuncia a los partidos tradicionales y se sumaron ministros , senadores, diputados y connotados militantes a frentes populares (Erro, Bonavita, Collazo, Roballo, Rodríguez Camusso, MIchelini, Batalla, etc.).

El esquema funcional del progresismo

Si los partidos tradicionales respondían objetivamente a los intereses patronales y sus figuras eran representativas de los bancos, latifundios, grandes barracas e industrias (Gallinal, Heber, Sanguinetti, Braga, Peyrano Faccio, Aznárez, etc.), el FA respondía a un frente de clases (trabajadores, pequeño burguesía - aristocracia obrera y sectores de la burguesía media) . La conducción del progresismo en manos de la pequeña burguesía (pequeños comerciantes y productores, profesionales y sindicalistas burócratas) en la conducción del estado y municipios desarrolló una propuesta de corte socialdemócrata, basada en la conciliación de clases y un estado regulador de las contradicciones, ocupando el espacio que otrora tuviera el batllismo que en la década del 80 y 90 se afilia a propuestas cada vez más neoliberales (Jorge Batlle)

Este policlasismo funcionaba aglutinado por un programa antiimperialista y antioligárquico en sus inicios, que fue desmontado con precisión de relojero por los sectores más entreguistas (vasquismo y astorismo) mientras los sectores que pedían un viraje a la izquierda (MPP, PCU y PVP ) acompañaban en minoría acatando con “disciplina” los lineamientos neoliberales y fondomonetaristas. Esta minoría, tuvo su oportunidad en el segundo mandato con Mujica y lógicamente “más de lo mismo”, pues fueron avalados los lineamientos neoliberales y nuevamente el equipo de Astori al Ministerio de Economía y Finanzas, que amenazó en reiteradas oportunidades con su renuncia ante intentos mujiquistas de modificar levemente, en algo, la ruta económica de entrega y saqueo.

A diferencia de los PPTT, el FA tuvo que renegar del programa histórico de liberación nacional y social, que había levantado, para convertirse en funcional a los planes del imperialismo y trasnacionales.

Electoralmente gestó, emulando a los PPTT, un entramado de una derecha progresista (PDC- Nin Novoa- Astori ); un centro progresista (PS, VA, Michelini, parte del MPP) y un ala radical progresista (parte del MPP, PC y PVP).

De cara al 2014

La derecha de los PPTT, reciclada por las falencias progresistas, que históricamente, tanto el populismo como la socialdemocracia, han servido para reciclar las derechas, se ha unido en el Partido de la Concertación (Partido Rosado) para avanzar en la disputa de la gestión del estado y municipios

El mandato de Mujica, desgastó y dividió al MPP, desplazó alianzas y ante el deterioro político se reafirmó la derecha progresista con la unidad del Frente Líber Seregni con el PS, convirtiéndose en hegemónico y respaldo al masón pro-imperialista de Tabaré Vázquez.

Desenmascarado el PCU, en su tesis de dos modelos en pugna, las decisiones del reciente XXX Congreso son un ejemplo de oportunismo e hipocresía, que no sorprende pero que insulta la inteligencia de un militante o un votante. Le solicita a Tabaré que vire a la izquierda, le contesta “nones”, igualmente lo avalan y siguen levantando un programa de profundización de cambios y respaldan a quien se ha comprometido públicamente, que no lo va a hacer. Descolocados en su papel de cuestionadores por la izquierda del FA , se corren hacia el centro para no perder los cargos del estado ante un tercer mandato progresista, y ese espacio vacío, es necesario cubrirlo, el PCU ya no puede rastrillar ( se ha comprometido bastante con Ministros e Intendencia) y por lo tanto hay que crearlo y aparece asumiendo el triste papel, el PVP y Constanza Moreira.

El nuevo rastrillaje para consolidar la misma política

“A CONFESIÓN DE PARTE, RELEVO DE PRUEBAS”

En Caras y Caretas del 30 de setiembre Rafael Bayce, prestigiado profesional frenteamplista, escribió un artículo denominado “La importancia de Constanza Moreira” y allí explica que, textualmente:

“También podrá canalizar el alejamiento de las bases respecto de una cúpula gobernante que se aisló del partido y de ellas, solo acariciando de modo populista y efectista al electorado” “Esa recuperación de disidentes y nuevos, que podrían no votar o votar a otros, es un plus que, gane quien gane, Constanza Moreira puede aportar…”

Carlos Coitiño dijo “que una de las razones que llevaron al sector (PVP) a inclinarse por una candidatura alternativa fue que ‘en la ciudadanía frenteamplista hay insatisfacción’, y si no hay otro nombre además del de Vázquez, existe la posibilidad de que algunos frenteamplistas ‘voten en blanco o en contra’. ‘Y esto perjudica al conjunto del Frente Amplio [FA]’, señaló Coitiño” (La diaria, 12/9).

Declaraciones semejantes de Baraibar, Rubio de la Vertiente Artiguista, y Yerú Pardinas del Partido Socialista, Sigue Bayce precisando, textualmente, la situación del FA: “Constanza Moreira, como bien lo ha expresado en larga entrevistas, puede ayudar en ambos rubros y aglutinar en torno a banderas nuevas disidencias al menos de esta lista incompleta: desde los muchos que consideran que los gobiernos 2005-2013 no han sido fieles al legado histórico de las izquierdas, ni en la profundización de la redistribución, ni en la retórica contraria a los diferentes macro explotadores del mundo contemporáneo: empresarios capitalistas, pequeña burguesía facha, estructuras bélicas internas (policías) y externas (militares) que implementan designios imperiales y trasnacionales neocolonizadores; desde la explotación de recursos naturales escasos, desde la compra de recursos, desde la depredación prospectiva sin aportar lo suficiente en compensación; desde un paradisíaco sistema financiero con ventajas inmorales y poco perseguido en sus ilegitimidades; tributación insuficientemente redistributiva; vergonzosa política penal, criminal, de menores y de seguridad, santificando a explotadores como ángeles víctimas de lumpen monstruos, en realidad víctimas estructurales de esos mismos angelizados; insuficiente preocupación por eficacia y eficiencia de educación y salud.”

Y después de este diagnóstico, quieren seguir adentro, sin posibilidades de cambiarlo.

Constanza, debe levantar para ser creíble, un neoliberalismo a la zurda, hasta el XXX Congreso el PCU tenía el monopolio del oportunismo de izquierda, le ha entregado la bandera al PVP. El PCU no pone en peligro los cargos del Comité Central, al respaldar a Tabaré y quedar “todos detrás de MOMO”.

En sucesivas entrevistas, Constanza ha declarado: “Gravar más el capital que el trabajo, tirar más para el lado del trabajador que de la empresa, gravámenes a inversiones extranjeras, revisar política de zona franca”

En el senado, Constanza ha votado religiosamente las propuestas progresistas, incluyendo ley de minería y Rendición de Cuentas y ha ido cimentando su espacio de alternativa, criticando el envío de tropas a Haití, exigiendo reducción de los gastos en Defensa, señalando errores en la política de DDHH y la falta de iniciativas para gravar el capital. Críticas leves, sin cuestionar a profundidad. Terminada las elecciones internas, Constanza sin posibilidades, solamente para marcar presencia hacia el 2019, llamará a votar a Tabaré y su programa pro-imperialista.

Del voto consciente se pasa al rastrillaje, a engañar incautos, a cambiar algo para que todo siga como está.

El verdadero camino es con los de abajo, por afuera y a la izquierda, por la revolución artiguista y de lucha por el Socialismo.

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