Opinión desde Colonia. El Festín de las inmobiliarias.


Hablamos de cómo se extranjerizan los campos, la costa, cómo con este gobierno, además, se puede observar la concentración de tierras en manos de extranjeros, a contramano del discurso que hicieron conocidos a estos gobernantes y por lo que lucharon y quedaron en el camino de la vida muchos compañeros que fueron presos y torturados otros, simplemente por sus ideas. Hoy se ha dado vuelta la tortilla, o peor aún, desde el punto de vista de aquellos que luchaban contra latifundios en el norte del país de 30 o 40 mil hectáreas, quedan empequeñecidos ante las grandes concentraciones de las pasteras, los nuevos latifundistas con 400 mil hectáreas o más.

En Colonia del Sacramento lo que observamos, es cómo las ciudades costeras se van extranjerizando, desde hace unos 30 o 35 años, más o menos. Un fenómeno que distorsiona a la ciudad y la hace crecer en forma desordenada. Con el afán especulativo de vender tierras, no se piensa ni en los espacios verdes, plazas que deberían dejarse cada tantas manzanas. Esta forma de perder soberanía sobre las ciudades se fue dando tan lentamente que se asemeja al experimento de la rana en la olla con agua fría, calentada a fuego lento hasta morir en el agua hirviendo.

Los colonienses estamos presenciando un hecho histórico que se ha acentuado en los últimos años.

No podemos negar nuestro pasado de inmigrantes. El Uruguay se ha hecho con inmigrantes. Los uruguayos pertenecemos a una ideología impuesta a sangre y fuego que se corresponde con el liberalismo; el uruguayo de “festejen uruguayos” de Tabaré Vázquez, es eso, el ejemplo palpable del neoliberalismo, que nada tiene que ver con los fundadores de nuestra nación: los Orientales. Los que compartimos el ideario Artiguista y nos sentimos profundamente orientales, revolucionarios, que sentimos y nos encariñamos y tratamos de defender cada una de las bellezas originarias, nuestros campos, nuestra idiosincrasia, todo lo cual se ha ido desfigurando, erosionando, no hemos sabido ir por el camino del mejor vivir, en la visión del cuidado ambiental del respeto a la naturaleza, en la capacidad de cuidar nuestras ciudades, su desarrollo, el legado histórico, los ciudadanos de nuestro pueblo y el patrimonio inmaterial de nuestros compatriotas.

Nos han insertado, estos políticos que se dicen de izquierda, formas de pensar liberales e individualistas, nos han dejado incrustados en el neoliberalismo, hombres que ejercen nuestro destino como nación, diputados que no entienden de fundamentos ciertos, una nación ligada a la cisplatina, que mucho dista de aquella provincia Oriental, de orientales y no uruguayos, que nos dejó como ejemplo nuestro padre Artigas. Siempre deberíamos recordar que el Uruguay es la negación de la Provincia Oriental, la que nació del liberalismo que se aplicaba en la península Ibérica, a contrapelo de lo que querían aquí los hombres que luchaban por la liberación e indepdencia federativa de estas tierras.

Al hablar de la extranjerización de la tierra, de las ciudades costeras, hablamos de una fórmula que los organismos internacionales han aplicado a los países emergentes, para endeudarlos a través del turismo. Hay ejemplos en los países asiáticos, de cómo iban los privados por los espacios ecológicos que habían sido patrimonio de estos pueblos, como el BID y otras instituciones, junto con los privados se fueron adueñando de esos espacios y los aeropuertos contiguos a aquellos, para el comercio turístico. En algunos países como Tailandia hubo movimientos populares de tal magnitud que los gobiernos tuvieron que dar marcha atrás a la idea.

En Colonia, a finales de los ‘60, comienzos de los ’70, hubo un esfuerzo digno como lo fue el reconocimiento del Arq. Miguel A. Odriozola, que junto a historiadores y otras personas comenzaron lo que se llamó la reconstrucción del Barrio Histórico, el viejo Barrio Sur, lugar de trabajadores, de inquilinatos, lugar con historia viva, pujante a su manera, de boliches, prostíbulos, lugar donde la solidaridad entre los vecinos estaba a flor de piel.

Poco a poco comenzaron con los arreglos del viejo barrio de casas de piedra, algunas portuguesas, otras, estilo español, con algunas calles portuguesas, únicas en el país. Es así que se reconstruye la Basílica, se mejoran los museos, el Municipal, una obra del querido profesor, odontólogo, paleontólogo, como fue el doctor Bautista Rebuffo. Se crearon otros, como el Museo Portugués, el Museo Español y un Archivo Regional. Se construyó la muralla, con la puerta de entrada a la fortaleza de antaño, ciudad fundada por Manuel de Lobo en 1600, gobernada por Vasconcellos y otros tantos, y de donde salió nuestro General Artigas con unos pocos orientales el 15 de febrero de 1815 para la gesta heroica y ejemplarizante, todavía hoy, no superada.

Con el realce del barrio histórico apareció gente de otros lugares, interesada en comprar casas, especialmente argentinos provenientes de Buenos Aires, Félix Luna, algún uruguayo como J. Páez Vilaró y otros. El barrio fue tomando otro cariz, y fueron apareciendo primero, inmobiliarias locales y después, otras que no eran de aquí, personas que vieron ganancias económicas. Poco a poco convencieron y se fueron convenciendo los parroquianos que tal vez, no era una mala idea vender sus casas de piedra a algún extranjero, tener algunos pesos que escaseaban e irse a vivir a un barrio más alejado de la ciudad. Esto se hizo común, las casas se fueron restaurando; alguna casa original se perdió, porque si el dueño tenía influencia se le daba carta libre en la restauración. El Barrio Histórico fue finalmente declarado Patrimonio de la Humanidad.

Poco a poco el barrio quedó en manos de gente que no era la originaria, perdiendo también de a poco el patrimonio inmaterial de la humanidad, como dijo el arquitecto Venturini, que vino en representación de la UNESCO hace unos años, se pierde la historia viva, la historia que se cuenta desde el presente con los originarios del lugar. Es así como vamos perdiendo la identidad poco a poco, nos van matando como a la pobre ranita.

Con el tiempo esta extranjerización de la ciudad se va haciendo más patente, aunque no para todo el mundo, porque a veces la gente cree que es un signo de progreso, y nos entramos a confundir. Es así que las casas sobre las calles que salen de la ciudad vieja hacia el centro comienzan a ser vendidas a extranjeros, y en los ’80 y ’90, americanos del norte, europeos que tienen hospedajes, hoteles, etc. Empiezan a aparecer emprendimientos hoteleros de cadenas de hoteles. El Sheraton por ejemplo, que se instala en una zona de humedales, de los últimos que quedan con monte, todo es transformado para zona residencial con cancha de golf. El hotel se construye contra la costa, contra los reglamentos que dicen que no se puede construir sobre la costa. Hubo una controversia con vecinos y un grupo ambiental de Colonia, porque no se les permitía a los ciudadanos de a pie ir a la playa contigua, porque simplemente se habían apoderado de ella. Allí sucedieron hechos graves; en algún momento arreglaron la costa para un posible embarcadero de yates sin poner carteles de peligro, ahogándose un niño y una persona mayor y todo quedó en el olvido.

Ejemplos de apoderamiento de las costas y predios públicos, son varios en Colonia. Otro fue el Radisson Hotel contiguo a la escuela N° 2 José Pedro Varela, la cual abarca media manzana con un patio de recreo que da al río. Aquí sucedió algo insólito, la directora y parte del grupo de padres de la Comisión de Apoyo a la escuela, ante la propuesta del Hotel de comprar el patio, todo esto entre gallos y medianoche, cayó en oídos de un padre y así comenzó una movilización para no perder el patio. Movilización en la que intervino un diputado por el FA, un grupo de vecinos y padres que lo defendieron.

Otro ejemplo en la zona sur de la ciudad, donde se encuentra la estación de AFE con un predio de alrededor de 10Ha. Es un espacio verde con árboles autóctonos, zona costera con gran variedad de pájaros, tiene en un extremo la muralla del Barrio Histórico y en el otro, el Puerto de Colonia. En el extremo del Puerto está la remesa, donde antiguamente se detenían las locomotoras. Hay también un par de casitas de mantenimiento y la propia estación de trenes. En época de Lacalle, en los ’90, AFE tenía una deuda importante con la comuna coloniense por contribuciones impagas. El predio se puso a la venta y nuevamente por una participación de vecinos y movilización de senadores de todos los partidos se puso freno a la venta, que según decían en aquella época, el comprador tenía nombre y apellido.

Ese mismo espacio debido a las deudas, pasó a la Intendencia de Colonia. Durante este período se transformó a la remesa en el Centro Cultural AFE. En el 2008, el Banco Interamericano de Desarrollo intercede ante el gobierno de Vázquez para que con préstamos blandos se usen en emprendimientos turísticos, que por más blandos que sean hay que pagarlos.

Hoy el BID es un organismo que se encarga de endeudar a los países emergentes a través del turismo. Es así que se les ocurrió hacer un centro de bienvenida, interpretación y turismo (Centro BIT). Allí la Intendencia Municipal de Colonia entregó al Ministerio de Turismo toda la zona de AFE para ese emprendimiento, dejando al Centro Cultural AFE sin efecto. Nuevamente los vecinos y gente de la cultura, en una juntada de firmas (incluso la de Eduardo Galeano) y organizada en un movimiento llamado AFErrate a la Cultura que, por radio, tv, internet, prensa escrita y eventos, defendieron el viejo centro cultural. A pesar de las dificultades y choques con el intendente Zimmer y diálogos con la ministra de cultura se pudo salvar y evitar que tres arquitectos españoles traídos por el BID pudieran destruir la única remesa ferroviaria inglesa que queda como testigo de una época en toda Latinoamérica.

Este emprendimiento del Centro BIT hacía que pasara un espacio público y cultural, a la órbita privada y de turismo. Se pudo salvar el Centro Cultural AFE (la remesa), pero nunca fue mejorado. El grupo AFErrate presentó un proyecto para elevar al MEC, para mejorar y equipar el local, pero aparentemente la Intendencia lo descartó, porque nunca llegó al MEC.

Los relatos de cómo se quiere e intenta extranjerizar o privatizar zonas costeras son innumerables. Otro ejemplo es Ferrando, hacia el este, lo que se denomina la Playa del Medio. Mientras el encargado de divulgar por parte de la IMC el plan territorial y medioambiental, el arquitecto Debenedetti, explicaba en la Junta Departamental que las costas eran intocables zonas públicas; oh sorpresa, una compañera de AFErrate descubre en el diario Clarín de la vecina orilla, que se estaban vendiendo propiedades con playa privada en la zona de Ferrando.

Otro ejemplo es Las Marinas del Sacramento, un proyecto de puerto de yates, donde estaba la antigua playa Las Delicias, en la bahía de Colonia, sobre el oeste de la ciudad. En los años ’40 allí se construyó una escollera para atracar yates, lo que produjo la transformación de las corrientes en la bahía, transformando aquella playa en una zona de juncales, probablemente producto de un mal asesoramiento técnico. Actualmente esta zona es un santuario, refugio de aves y otros animales salvajes.
El proyecto de Las Marinas toma 6 Hás de la zona costera y toda la zona de las barrancas para diferentes tipos de edificaciones turísticas. Por segunda vez, lo que la naturaleza desarrolló va a ser destruido.

Esta zona es área de amortiguamiento del Barrio Histórico, lo que significa que no se puede realizar emprendimientos que lo afectaran. Probablemente y como observador de la costa diría que si un pequeño puerto de yates afectó y destruyó la mejor playa de Colonia hace 40 años, qué pasará con un proyecto que toca por lo menos un cuarto de la bahía de Colonia. Del impacto del proyecto en el medioambiente nunca se habló y menos se conocen estudios.

Cuando estuvo el arquitecto de la Unesco, el señor Venturini, le decíamos que este proyecto de Las Marinas sólo tiene en cuenta a los visitantes de Colonia, a quienes no afecta la contaminación de la bahía, y no tiene en cuenta a los habitantes, que utilizan las pocas playas que van quedando para su esparcimiento.

Las casas que están sobre la rambla de la bahía, de gran valor arquitectónico, también van pasando a manos extranjeras, y se tiran abajo para construir edificios de departamentos de lujo.

Y los muchachos y las inmobiliarias van por más. La zona del Caño, al norte de la ciudad de Colonia, una zona rural de viejos viñedos, a través de un decreto departamental va a pasar a ser zona suburbana, por lo cual se podrá dividir, fraccionar las tierras, seguramente impidiendo que los viñedos sigan produciendo. Y las inmobiliarias y todo el aparato que las rodea siguen en el festín de la depredación, del robo disimulado de nuestro patrimonio.
Estas son preocupaciones compartidas por un gran número de vecinas/os que pretenden ser informados por las autoridades correspondientes de la Intendencia de todas éstas realidades, todas las que deberían ser controladas y sabidas por la población del departamento, según lo admite la Constitución de la República, por lo que esperamos respuestas.

CONSTRUÍR ENTRE TODAS/OS EL BUEN VIVIR ARTIGUISTA ES HACER LA UTOPÍA
LA LUCHA POR EL SOCIALISMO, ES EL DERECHO A CONSTRUÍR UNA VIDA DIGNA

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Publicado en CONSTRUYENDO N°52. Diciembre de 2013

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