Homenaje a Mandela el luchador, Mandela el guerrillero

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19.Dic.13 :: Internacionales

Ha muerto Mandela y todos aquellos que lo calificaban de terrorista, comunista, subversivo, se rasgan las vestiduras.

Ya la maquinaria publicista imperialista se encamina a convertirlo en un icono comercial y en un símbolo de la conciliación entre oprimidos y opresores, destacando su última etapa, la del premio Nóbel, la del presidente que integró a los dirigentes máximos de la burguesía blanca a su gobierno.

Desde CONSTRUYENDO, sin embargo queremos destacar la cara menos comercial, menos difundida por los medios de comunicación masivos de este líder popular, la del Mandela fundador y dirigente máximo del brazo guerrillero del CNA, la del Mandela entrenado en Árgel para el combate urbano, la del Mandela que entendió que ante un régimen opresor solamente cabe la lucha más decidida y que un pueblo desarmado nunca podrá romper sus cadenas.



En 1988 tiene lugar en Angola la decisiva batalla de Cuito Cuanavale, donde el ejército de ese país, con el apoyo de las fuerzas armadas cubanas logró derrotar a los rebeldes de UNITAS patrocinados por la CIA y al ejército Sudafricano que desde sus bases en la ocupada Namibia operaba en el interior de Angola. Esta derrota del ejército sudafricano no solo significó su retirada de Angola, sino que también forzó a su gobierno a reconocer la independencia de Namibia y debilitó enormemente su posición en el frente interno, al mismo tiempo que reavivó la lucha de los diferentes sectores que enfrentaban el régimen del Apartheid.
“Aquella impresionante derrota del ejército racista le dio a Angola la posibilidad de disfrutar de la paz y consolidar su soberanía. Le dio al pueblo de Namibia su independencia, desmoralizó al régimen racista blanco de Pretoria e inspiró la lucha contra el apartheid dentro de Sudáfrica”, dijo Mandela ante una multitud el 26 de julio de 1991 en Matanzas, Cuba.
Ante este cambio de escenario, los opositores al apartheid decidieron crear un frente democrático que nucleaba a seiscientas organizaciones el Movimiento Democrático de Masa. En 1988 el gobierno de Pieter Botha ilegalizó a todos los grupos opositores y encarceló a sus líderes. A fines de ese año se da el desastre de las fuerzas sudafricanas en Angola.
En 1989 llegó a la presidencia el dirigente del Partido Nacional, Frederik de Klerk, quien se encontró con el agudizamiento de la lucha política en todas sus formas, desde la militar hasta la huelguística.
El Movimiento Democrático de Masas convocó a una huelga general, a la que adhirieron 3 millones de sudafricanos negros. Poco tiempo después se llevó a cabo la primera manifestación multitudinaria contra el apartheid, de la que participaron también algunos blancos.
Ante esta presión popular comenzaron las negociaciones entre ambas partes, que terminaron con la conquista de las principales reivindicaciones del movimiento anti-Apartheid.
En 1990 fue liberado Nelson Mandela. En 1993 un referéndum realizado entre los ciudadanos blancos aprobó el fin del apartheid. En 1994 se realizaron las primeras elecciones con participación de la mayoría negra de la historia sudafricana. Nelson Mandela se impuso por un amplio margen.

Nelson Mandela nunca se planteo la lucha por el socialismo, fue un luchador por reformas sociales contra uno de los regímenes más brutales de la historia, que negaba a la enorme mayoría de la población de su país la condición misma de ser humano. Su pelea fue por superar uno de los regímenes mas retrógrados del siglo XX, el régimen del Apartheid que sometía a la población negra de Sudáfrica a un tratamiento infrahumano por parte de la minoría blanca, dentro de la cuál se encontraba la burguesía que mantenía, y aún mantiene, el poder económico y político.

El apartheid, elaborado en 1948 tras la victoria del Partido Nacional Purificado, instauraba la doctrina de la superioridad de la raza blanca y dividía a la población surafricana en cuatro grupos distintos: los blancos (20%), los indiúes (3%,) los mestizos (10%) y los negros (67%). Este sistema segregacionista discriminaba a los 4/5 de la población del país.
Se crearon bantustanes, reservas territoriales donde se hacinaba a las poblaciones no blancas. Así, el 80% de la población tenía que vivir en el 13% del territorio nacional, en condiciones de miseria extrema.

En 1951, Mandela se convirtió en el primer abogado negro de Johannesburgo y tomó la dirección del Congreso Nacional Africano de la provincia del Transvaal un año después. También fue nombrado vicepresidente nacional.

A la cabeza del CNA, lanzó la “defiance campaign” contra el régimen y utilizó la desobediencia civil contra las leyes segregacionistas, inspirándose en las ideas del movimiento de la resistencia mediante la no-violencia de Ghandi. Durante la manifestación del 6 de abril de 1952, fecha del tercer centenario de la colonización de Sudáfrica por los blancos, Mandela fue arrestado y condenado a un año de prisión. Ya entonces comenzó a comprender la necesidad de la organización clandestina para poder continuar la resistencia y desde su arresto domiciliario de Johannesburgo, creó células clandestinas del CNA.

En diciembre de 1956, Mandela fue nuevamente arrestado y acusado de traición con más de un centenar de militantes antiapartheid. Tras un proceso de cuatro años, los tribunales lo absolvieron. Tras la masacre de Sharpeville del 21 de Marzo de 1960, en la que 69 trabajadores negros fueron asesinados por la policía por manifestarse pacíficamente contra las leyes segregacionistas, el gobierno prohibió el CNA.

Es a partir de este hecho que Mandela entiende definitivamente la necesidad de responder a la brutalidad del gobierno con la creación de la guerrilla popular. Fundó entonces el Umkhonto we Sizwe (MK) y lanzó la lucha armada contra el régimen racista.

El MK lanzó acciones de sabotaje contra los símbolos y las instituciones del apartheid, lanzó con éxito una huelga general y preparó el terreno de la lucha armada con un entrenamiento militar de sus miembros.

En este proceso las fuerzas populares sudafricanas contaron con el apoyo de varios países que practicaron de manera ejemplar el internacionalismo proletario. Así los guerrilleros sudafricanos recibieron entrenamiento y apoyo de países como Angola, Argel y Cuba.

Argel puso a disposición del CNA campos de entrenamiento y apoyo financieramente a los resistentes antiapartheid. El propio Mandela recibió allí una formación militar.
Tras su liberación, Mandela dedicó su primer viaje al exterior a Argelia y rindió tributo y homenaje al pueblo argelino: “Es Argelia la que hizo de mí un hombre. ¡Soy argelino, soy árabe, soy musulmán! Cuando regresé a mi país para enfrentarme al apartheid, me sentí más fuerte”. Recordará que fue “el primer surafricano entrenado militarmente en Argelia”.
Mandela estudió a Mao y al Che Guevara. Tras su liberación, declarará: Las “hazañas revolucionarias [de Che Guevara] —incluso en nuestro continente— fueron de tal magnitud que ningún encargado de censura en la prisión nos las pudo ocultar. La vida del Che es una inspiración para todo ser humano que ame la libertad. Siempre honraremos su memoria”.

Cuba fue una de las primeras naciones que brindó su ayuda al CNA, ayuda que se concretó incluso en preparación para el combate de las fuerzas populares llevada a cabo sobre todo en Angola. Cuba entrenó combatientes del CNA tanto en fuerzas especiales, como comandos urbanos, voladura, minas, lucha clandestina,etc.

Al respecto, Nelson Mandela declarará años después: “¿Dónde hay un país que haya solicitado la ayuda de Cuba y que le haya sido negada? ¿Cuántos países amenazados por el imperialismo o que luchan por su liberación nacional han podido contar con el apoyo de Cuba? Debo decir que cuando quisimos alzarnos en armas nos acercamos a numerosos gobiernos occidentales en busca de ayuda y solo obtuvimos audiencia con ministros de muy bajo rango. Cuando visitamos Cuba fuimos recibidos por los más altos funcionarios, quienes de inmediato nos ofrecieron todo lo que queríamos y necesitábamos. Esa fue nuestra primera experiencia con el internacionalismo de Cuba”.

El 5 de agosto de 1962, tras 17 meses de vida clandestina, Mandela fue arrestado y encarcelado en Johannesburgo, gracias a la colaboración de los servicios secretos de Estados Unidos con el régimen sudafricano. La CIA dio a las fuerzas represivas del apartheid la información necesaria para la captura del líder de la resistencia surafricana.
Acusado de ser el organizador de la huelga general de 1961 y de salida ilegal del territorio nacional, fue condenado a cinco años de prisión.
En julio de 1963, el régimen procedió al arresto de 11 dirigentes del CNA. Todos fueron acusados de traición, sabotaje, conspiración con el Partido Comunista y complot destinado a derrocar al gobierno. Mientras estaba en prisión, Mandela fue acusado de los mismos cargos.
Fue condenado a cadena perpetua hasta que la lucha popular consiguiera su liberación 27 años después.

En este breve repaso de los principales aspectos de su vida de lucha quisimos destacar a Mandela el guerrillero, el hombre que asumió con todas sus consecuencias el camino de la lucha por todos los medios, para defender los más elementales derechos de un pueblo. El hombre que, cuando en febrero de 1985 el presidente Botha le ofreció la liberación a cambio de renunciar a la lucha armada, rechazó de plano la oferta, haciendo un comunicado a través de su hija Zindzi diciendo: «¿Qué libertad se me ofrece, mientras sigue prohibida la organización de la gente? Sólo los hombres libres pueden negociar. Un preso no puede entrar en los contratos.»

A él rendimos nuestro homenaje

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Publicado en CONSTRUYENDO N°52. Diciembre de 2013

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