Espacio Votamos Luchar: “Votamos Luchar” Para seguir luchando por la Revolución y el Socialismo


Más de una vez, los mismos que traicionaron a la Revolución Oriental, pretendieron valerse de la presencia señera del Viejo Artigas para convalidar la farsa de “república” que se iba consolidando en la primera mitad del siglo XIX por medio de la alianza entre los sectores oligárquico-imperialistas enemigos acérrimos del artiguismo.
Querían traerlo del Paraguay con bombos y platillos, presentándolo como el lírico guerrillero que no había sabido comprender “el rumbo de la historia”, pero al que todo el mundo aún amaba (cosa cierta; en esto no se equivocaban).
Directamente, Artigas los mandó una y otra vez al carajo. Se toparon con una muralla de honor y dignidad insobornables
Renunciaba así a un sainete, a la representación circense de un orden social necesitado de un figuretti dispuesto a encarnar el paradigma viviente de “la unidad del pueblo oriental” que aquellos mismos traidores habían destrozado.
Hoy lo tenemos claro: Artigas no se puso al servicio de los principales exponentes de una ideología aborrecible que él mismo, con su pueblo ultrajado pero digno y valiente, habían combatido a muerte.
 
A casi 200 años de aquel gesto que engrandece aún más a Artigas y a 250 años de su nacimiento, hemos visto por estos días numerosos muros con humildes pintadas que dicen “Gane quien gane, pierde el pueblo. Votamos luchar”, contrastando con la infernal y súper costosa agitación electorera de la TV, la radio, la internet y lujosísimas publicaciones.
Nos sentimos firmemente identificados con esta consigna pues creemos que ella refleja acertadamente el estado de ánimo de muy buena parte de nuestro pueblo trabajador, estafado en décadas y décadas por una supuesta democracia concebida e instrumentada para beneficio de la clase dominante y para el engaño perpetuo de los explotados y los oprimidos. Sintetiza el sentimiento y la percepción racional de muchísima gente defraudada sin descanso; pero además recoge la lección de que aún haciendo “la mejor opción” a la hora de ir a las urnas, al rato nomás podemos estar siendo víctimas nuevamente del mismo engaño de siempre, o, en el mejor de los casos, sufriendo “lo menos peor” o “el daño menor”…
“Gane quien gane, pierde el pueblo. Votamos luchar” es como la leyenda al pie de una foto de nuestra cruda realidad  que rompe los ojos y que impone la necesidad imperiosa de RECTIFICAR, Y DE HACERLO CON AUDACIA, sin sentirnos esclavos de fórmulas políticas inamovibles y eternas que indicarían que aquello que debería ser simplemente un medio (votar, por ejemplo), ha terminado siendo un fin en sí mismo.
Sonará tal vez caprichosa la “comparancia”, pero el presente parece habernos colocado en situación parecida a la de Artigas cuando se pretendió enredarlo con la invitación de los traidores. Aceptar en las actuales condiciones de nuestro pueblo y nuestro país, participar de la instancia electoral como si nada hubiese ocurrido; como si hoy no cayera por su propio peso el engaño perpetuo (el de ayer y el de hoy, el de los que nos ofrecen “el mal menor” de seguir con la estafa), sería para nosotros por lo menos una incongruencia.
Consideramos, por último, que una de las maneras de plasmar esta consigna a la luz de las próximas elecciones nacionales, es la de plegarnos a la admirable corriente NBA (NULO, EN BLANCO, ABSTENCIÓN) nacida en las elecciones municipales del año 2010, de manera masivamente espontánea e inorgánica, pero con un empuje y una permanencia que abren los ojos y hacen ver que esta vuelta de tuerca surgida del descontento y el desencanto populares, encierra entre otras cosas un enorme desafío hacia el futuro no muy lejano, en el que las fuerzas populares tendrán que combinar todo el empuje anímico de hoy, con un empuje organizativo y de objetivos que refuerce y multiplique este fenómeno que ligeramente llamamos NBA, pero que en realidad trasciende lo electoral y muestra la potencial profundidad de lo que nosotros hemos querido describir en nuestro VOTAMOS LUCHAR y que compartimos con otros militantes de diversas corrientes populares.
Así la vemos, con todo el respeto que nos merecen las posturas que consideran necesario participar plenamente de las elecciones burguesas aún en condiciones como las de hoy. Lo respetamos aunque no coincidamos y estemos dispuestos a jugarnos políticamente por una alternativa bien distinta, pero no carente de razonamiento ni apasionamiento político-ideológico; que nadie lo dude.

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Publicado en CONSTRUYENDO N°56. Agosto de 2014

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