Editorial de Construyendo N°57. Se va Mujica, asume Vázquez, el continuismo sigue estando asegurado.

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10.Mar.15 :: Editoriales

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Cuando en 2005 el FA asumía por primera vez el gobierno hacia tiempo ya que había renunciado a un programa antiimperialista y popular. Se trataba de una organización política que llegaba al gobierno porque daba al imperialismo y a la burguesía local todas las garantías para el mantenimiento de sus lineamientos políticos.

El FA llegaba al gobierno luego de convencer al imperio y sus socios locales de que iba a ser un continuador fiel de las políticas aplicadas por la dictadura, los gobiernos blancos y los colorados.
Los diez años que han pasado fueron plena confirmación de esto. En esta última década la política llevada adelante por el gobierno frenteamplista fue, en todos los ámbitos, absolutamente funcional a los requerimientos del gran capital.

A nivel económico se acentúo la extranjerización de la economía, se aumentó la primarización de la misma y su apertura total a los flujos de capitales, al mismo tiempo que se dieron avances históricos hacia la privatización de los servicios sociales básicos, como la salud y la educación.
En lo que refiere a la extranjerización de la economía, el fenómeno afecta todos los principales recursos del país. Se destaca la extranjerización de la producción agrícola, en particular la extranjerización de la tenencia de la tierra, proceso que acompaña el boom que tuvo en esta década la producción de granos, especialmente de la soja, así como de importantes sectores de la producción lechera y ganadera. Al mismo tiempo se pasaron a manos extranjeras en este periodo las principales arroceras, casi toda la cadena frigorífica y los principales negocios vinculados al acopiamiento, traslado, y demás servicios vinculados a la producción y extracción agropecuaria.

Al mismo tiempo se extendió masivamente la forestación y se instalaron plantas de celulosa en zonas francas.
Se suma a esto la autorización al desarrollo de la minería a cielo abierto, negocio entregado a la empresa Aratiri, para lo cual hasta se hizo una ley de minería especialmente escrita para beneficiar a esa empresa. Así como también la autorización para la extracción de hidrocarburos mediante el método del FRACKING. Ambos emprendimientos reconocidos mundialmente como de los más altamente contaminantes que existen en la actualidad.

Todo esto configura una política de rapiña voraz que en pocos años ha transformado el paisaje uruguayo y comienza a destruir su principal recurso natural, el suelo. Tanto la plantación extensiva de la soja, como de los pinos y eucaliptus, así como la instalación de grandes plantas industriales altamente contaminantes, y la destrucción directa del suelo con la mega minería y el FRACKING configuran un futuro inmediato de destrucción a mansalva de los recursos naturales del país. Todo para que un puñado de multinacionales embolsen suculentas ganancias.

Pero no acaba aquí la extranjerización de la economía uruguaya, ya desde antes, pero especialmente en la última década, los principales recursos de servicios, tanto lo que tiene que ver con el sector logístico (vías de transporte, centros de acopiamiento de mercaderías, puertos, terminales de buses, etc), como en el sector turístico y en el sector financiero, se encuentran en manos de capitales extranjeros.
De la mano de los gobiernos frenteamplistas el capital extranjero usa nuestro país a sus anchas, mas aun incluso que durante los gobiernos blancos y colorados. El capital nacional se encuentra totalmente imbricado con el extranjero. Los capitalistas uruguayos son socios menores de las grandes multinacionales y participan de la rapiña voraz que realizan de nuestro pueblo con la complicidad total del gobierno frenteamplista. Es en este proceso un elemento central la proliferación de los Tratados de Protección de Inversiones que elñ Frente Amplio ha firmado con todas las potencias imperialistas, asegurándoles todo tipo de beneficios y facilidades para el saqueo del país.

Pero no solo se ha extranjerizado la economía del país en esta década, sino que la misma se ha primarizado aun más de lo que ya estaba.
A la tradicional dependencia de la carne como principal producto de exportación, se agregó ahora la producción de soja, que paso en diez años de ser un producto marginal a convertirse en 2013 en el principal producto de exportación uruguayo. Eso sí, el aceite de soja y todos los otros derivados, son importados por nuestro país. No existe en el Uruguay la más mínima cadena de industrialización. Por otro lado ya inmediatamente la soja ve amenazado ese lugar de privilegio en las exportaciones a manos de la pasta de celulosa. Nuevamente se trata de la exportación del producto en su fase primaria de industrialización, el verdadero proceso industrial se realiza en el exterior.
Luego de 10 años de gobiernos frenteamplistas el país es básicamente una plataforma productora y exportadora de semillas, pasta de celulosa y carne, además de ser un proveedor de algunos servicios turísticos en unos pocos centros especialmente desarrollados, como Punta del Este, al mismo tiempo que es un terreno fértil para todo tipo de especulación financiera. Todo en manos de un pequeño grupo de capitales multinacionales.

Esa es la base económica que después de diez años ha desarrollado el progresismo.

Base económica que se complementa con la eternización de la supeditación financiera del país a los centros imperialistas mediante el mecanismo de la deuda externa.
La deuda externa uruguaya que se estableciera especialmente durante la dictadura y que aumentara aun mas durante los gobiernos colorados y blancos, no solo se duplicó durante estos dos periodos de gobiernos frenteamplistas, no solo se extendió en el tiempo, asegurando ya su existencia por lo menos hasta el 2050, no solo significo un gasto record de unos 5 mil millones de dólares en promedio por año, durante estos 10 años, sino que se pretendió por parte del gobierno llevar adelante un verdadero lavado de la misma.

No es otra cosa la que hizo el Frente Amplio, con su mentado “manejo profesional” de la deuda. Eliminar deuda con organismos como el FMI, el BM, el BID, etc, deuda cuyo origen se podía rastrear fácilmente a los tiempos de la dictadura, demostrando el carácter totalmente fraudulento e ilegitimo de la misma, y sustituirla por la famosa “deuda soberana” es decir deuda emitida en forma de bonos que cotizan en las bolsas de valores y que son vendidas y compradas por cualquier grupo financiero. De esta manera, no solo el país sigue sometido a los designios del FMI y los otros organismos financieros imperialistas, sino que además el endeudamiento se disparó ya que las condiciones que imponen los compradores “privados” son aun peores y el verdadero carácter de la deuda externa, como verdadero impuesto imperial que paga nuestro pueblo, queda más oculto aún.

El país no solo tiene una economía totalmente extranjerizada en sus resortes fundamentales, no solo tiene una economía totalmente primarizada, sino que además esta endeudado como nunca antes. Ese es el legado de los dos gobiernos frenteamplista.

Este sometimiento total de la economía del país a los designios imperialistas tiene su correlato político. Los dirigentes del Frente Amplio tienen las manos manchadas de sangre de pueblos hermanos, sometidos por las tropas que este gobierno mantiene en sus países defendiendo los intereses imperialistas, reprimiendo, violando, asesinando a luchadores populares y sociales en Haití y en Congo. Pero no solo de eso son culpables los gobiernos progresistas, también son responsables de haber apoyado a las políticas imperialistas en todos los aspectos, tanto directamente a los mandatos de EEUU, como a los de sus socios, especialmente el sionismo.

Sobre esa base económica estructurada al servicio de los intereses imperialistas, se levanta toda una estructura social marcada por un aumento enorme de la desigualdad, de la represión estatal, del sometimiento de los sectores más explotados a todo tipo de formas de violencia, de superexplotaciòn de los asalariados.

Estos dos periodos de gobierno se han dado en el marco de una etapa ascendente en el ciclo económico capitalista, que significo la salida de la crisis del 2002. La misma se basó en el aprovechamiento de los capitalistas de los elevados precios de las materias primas, de un enorme flujo de capitales externos hacia esta zona, de los paupérrimos niveles salariales existentes al inicio del periodo, fenómeno inseparable de la altísima tasa de desempleo que existía, y de la existencia de una importante capacidad instalada ociosa a todos los niveles.

Estos factores combinados dieron como resultado un proceso de acelerado crecimiento del PBI, que implico un crecimiento fabulosos de la ganancia de los capitalistas, al mismo tiempo que se dio un descenso del desempleo y una lenta y mínima recuperación salarial. Como resultado de esto, los niveles de desigualdad en el ingreso son mucho mayores luego de los diez años de gobierno Frenteamplista que a su inicio.

Sin embargo, por mínimo que fuera este proceso de mejoras del empleo y los ingresos bastó, junto con la acción de los aparatos sindicales y sociales frenteamplistas y las limitaciones del clasismo para enfrentarlos, para frenar (por supuesto que temporalmente) la movilización social, confirmando así a los grandes capitalistas imperialistas y sus aliados, la oligarquía local, que es hoy en día el Frente Amplio la mejor herramienta de que disponen para administrar su estado, asegurándoles la estabilidad necesaria para su saqueo.

De esta manera al cabo de 10 años de gobierno progresista y crecimiento sostenido del PBI la enorme mayoría de los trabajadores de este país ganan menos de 14 mil pesos, algo así como la cuarta parte de la canasta familiar, y el 40% trabaja en negro.
Pero no solo con el sumergimiento salarial y el mantenimiento de pésimas condiciones de trabajo en todos los sectores el Frente Amplio ha golpeado a los trabajadores. También esto se ha dado con el mantenimiento de la privatización de la seguridad social, con la privatización de la salud mediante el FONASA, con la progresiva destrucción del sistema educativo estatal, en definitiva, con una constante pérdida de servicios sociales por parte de los sectores explotados.

Esto ha ido acompañado de un constante reforzamiento de las fuerzas y las políticas represivas contra los explotados. Los megaoperativos, los casos de asesinato de jóvenes en barrios, cárceles y comisarías. El mantenimiento de uno de los sistemas carcelarios mas inhumanos del mundo, donde el 80% de los presos no tienen condena, donde el hacinamiento, el hambre y la violencia de todo tipo son aplicados sistemáticamente, como método de tortura contra la gran mayoría de jóvenes, provenientes de los sectores más explotados de la población, que se amontonan en las cárceles progresistas. La represión contra trabajadores que se manifiestan por fuera de los lineamientos permitidos por el gobierno y la burocracia sindical. La militarización de la policía. Son elementos centrales de una política represiva que persigue por un lado aplastar en sus orígenes toda manifestación de lucha contra el sistema, al mismo tiempo que ayuda a la política de embrutecer, lumpenizar, mantener en las peores condiciones de alienación, a los sectores más explotados de la población.

Política de mano dura que contrasta con la gentileza con que los gobiernos frenteamplistas han tratado a los esbirros de la burguesía que protagonizaron la última dictadura, así como a los otros, que han seguido cometiendo cotidianamente crímenes contra el pueblo. Es así que tanto los asesinos, torturadores y violadores, que dirigieron la última dictadura, como los asesinos, torturadores y violadores que dirigen las fuerzas represivas de los gobiernos posteriores, gozan durante los gobiernos frenteamplistas de total impunidad.

Esto y no otra cosa han sido los gobiernos frenteamplistas, tanto el dirigido por Tabaré Vázquez, como el dirigido por José Mujica. Han sido gobiernos pro imperialistas, pro oligarcas, anti populares, neoliberales, privatizadores, represores. Por todo eso han sido, en toda la acepción del término, gobiernos continuistas. Han seguido y profundizado los principales lineamientos políticos que el imperialismo impone al país, y lo han hecho tan o más firmemente que los gobiernos de la dictadura, los blancos o los colorados.

Este 1 de marzo vuelve a asumir el gobierno Tabaré Vázquez, gobierno que volverá a contar con la mayoría parlamentaria.La misión de este gobierno será la de continuar las políticas aplicadas por los anteriores. Profundizar la privatización de la salud, la educación, las empresas públicas, hasta las cárceles. La aplicación de una política de ajuste contra el pueblo, es decir, congelamiento salarial, suba de tarifas e impuestos a los trabajadores, subsidios al capital, etc. Reafirmar el total apoyo a las políticas de EEUU y sus aliados. Profundizar la política represiva dirigida cada vez más contra la protesta social que inevitablemente crecerá en este próximo periodo.

En síntesis, se va Mujica, viene Tabaré, el continuismo está asegurado. Está en manos de las organizaciones de izquierda consecuente en el plano político y de los sectores del clasismo en el movimiento obrero y social el plantarle lucha a este gobierno y sus políticas.

Construir unidad para luchar, en todos los planos, es cada vez más una tarea impostergable.

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Publicado en CONSTRUYENDO N°57. Febrero de 2015

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