Declaración del MRO. Balance del resultado electoral. El Frente Amplio Encabezará el Gobierno del Ajuste



Esa es la conclusión central que dejan las elecciones realizadas el pasado 26 de octubre.
Gane quien Gane Pierde el pueblo, decíamos en nuestra campaña por el voto blanco, nulo o abstención, gano el Frente Amplio, pierde el pueblo.

Más allá del análisis detallado acerca de las cantidades y el origen de los votos obtenidos por cada opción presentada, lo realmente importante para los trabajadores y el pueblo explotado, es que el resultado electoral deja un parlamento reaccionario, casi totalmente al servicio de la burguesía y el imperialismo, y que del balotaje del próximo mes de noviembre solo puede surgir un presidente, que sea la voz cantante de esos mismos intereses, lo mismo da que sea Vázquez o que sea Lacalle quien termine resultando electo.
Al mismo tiempo es destacable otra conclusión, la que refiere al crecimiento electoral del espacio a la izquierda del FA, ya sea mediante su expresión a través del voto en blanco, nulo o abstención, o mediante las opciones que se presentaban con candidatos.
Esta realidad es un síntoma de que comienza a darse entre importantes sectores populares un total descrédito a las opciones políticas tradicionales, y que ya hay un número significativo de trabajadores y sectores explotados entre los que el Frente Amplio ya ha perdido toda credibilidad.

También el crecimiento del espacio de votos en blanco y nulo, que se constituyen en la cuarta opción más votada, sumado al abstencionismo, que se ha mantenido en el entorno del 10% que ya se ha manifestado en las últimas elecciones, señala un crecimiento, aun incipiente pero ya perceptible, de sectores que marcan su rechazo a la salida institucional como opción política.
Es decir, que ya es sensible el número de trabajadores y explotados que muestran total descrédito hacia la instancia electoral y lo manifiestan de diferentes formas. El desarrollo y agudización de las luchas que sin dudas se darán contra el gobierno electo, ya en lo inmediato, reafirmarán esta tendencia.
Este no es de ninguna manera un fenómeno aislado. En las últimas elecciones de la región (Brasil, Chile, Argentina) crece la tendencia de rechazo a las opciones presidenciales y a la participación institucional, en el marco de un auge de luchas populares. En las elecciones en Brasil (octubre del 2014) se abstuvo el 19% (28 millones), de 142 millones habilitados y de los que votaron, el 9% votó en blanco o nulo. Uno de cada tres brasileños se abstuvo, voto en blanco o nulo.
En las Elecciones parlamentarias de Chile (período 2014-2018), en noviembre del 2013 sobre 13.573.088 habilitados votaron 6.698.524, un 49,35% con 237.454 en blanco y 220.868 nulos, uno de cada dos chilenos se abstuvo, voto en blanco o nulo.
En Argentina, en las últimas elecciones parlamentarias del 2013, celebradas el 23 de octubre, sobre 30.635.465 electores en todo el país, se consignan 22.590.227 votos afirmativos; 723.498 votos en blanco (3,06%); 309.093 votos nulos (1,31%); 18.298 votos recurridos e impugnados (0,08%). La abstención alcanza, según esta información a casi 7 millones de personas, un 23%. Más de uno de cada cuatro argentinos se abstuvieron, votaron en blanco o nulo.

Estas cifras cobran mayor importancia dado que se han rotado gobiernos conservadores, socialdemócratas, populistas y progresistas. Se están desgastando todas las opciones, se han fragmentado los partidos en el gobierno y sucede en una década de bonanza económica donde hay que remontarse a décadas de la segunda guerra mundial para encontrar un período parecido.
En nuestro país, los resultados electorales muestran que el FA mantiene su caudal electoral, que el Partido Colorado cae en una nueva debacle de la mano del autoritarismo y la torpeza de Bordaberry, que el Partido Nacional queda prácticamente estancado, sin que la invención de la figura de Lacalle Pou haya servido para llegar a disputarle el triunfo al FA, que crece el PI pero siempre dentro de los limites de las sobras que le dejan los partidos mayoritarios, que UP logra el diputado que tanto ansiaba, que el PERI y el PT logran votaciones importantes para la medida de sus fuerzas, que el espacio de votos en blanco y anulados creció de manera que fue la cuarta opción con mas votos.
En un análisis mas detenido se puede ver que el FA pierde votos por izquierda, votos que van al espacio en blanco o nulo, y a los tres partidos que presentaron candidatos con elementos programáticos a la izquierda del FA. Pero como el FA mantiene casi igual la cantidad de votos del 2009, es claro que gano votos por derecha. En particular se puede ver que acumulo muchos de los votos del batllismo que perdió el Partido Colorado, pérdida que se debió en gran parte a la torpeza política de Bordaberry, que se enfrentó a sectores importantes de su propio partido para imponer sus condiciones y su candidato a la vicepresidencia.
Este hecho, por supuesto, es consecuente con el programa y el discurso ya abiertamente de derecha y neoliberal que impulsa el FA. Ejemplos sobran acerca de como, los diez años de gobierno frenteamplista demostraron que su política en el discurso y en la práctica en nada se diferencia de los de los partidos tradicionales. Además los principales líderes políticos del FA, especialmente Vázquez y Sendic, dedicaron su campaña electoral a captar votos por derecha, con discursos y propuestas abiertamente reaccionarios. Basten dos ejemplos de las últimas semanas de campaña, donde Vázquez lanzó la propuesta de generar un “sistema nacional de educación” al estilo chileno, donde mediante sistemas como los vouchers se genera una transferencia de capital del estado a los empresarios de la educación privada, al mejor estilo de lo que pasa con la privatización de la salud mediante el FONASA. O el planteo de Sendic diciendo abiertamente que estaba en contra de las movilizaciones de masas que pretendan presionar al parlamento, porque el mismo debe “trabajar sin presiones y con sus propios tiempos”.
Esta estrategia sin dudas que dio resultados para captar votos por derecha, lo que compenso la pérdida que tuvo por izquierda. Una muestra de ello es que muchísimos votantes del FA acompañaron su voto con el del SI a la baja, demostrando estar de acuerdo con las iniciativas más reaccionarias de la derecha, y que no hay ninguna contradicción entre esto y su elección de un candidato frenteamplista.
Además de esto la pérdida de votos que experimento el FA por izquierda se fue frenando con el correr de la campaña, por la acción de varios factores.

Por un lado, el análisis de los resultados arroja que el FA obtuvo una importante mayoría entre los votantes mas jóvenes, lo que es un síntoma de cómo fue muy hábil su política de usar la campaña en contra de la reforma constitucional para rebajar la edad de imputabilidad, para captar votos de sectores sensibles a ese tema. El FA logró que estos sectores no tuvieran en cuenta que al igual que los partidos tradicionales, el mismo es un garante de la impunidad de los represores de ayer y de hoy, y que este partido es responsable de violaciones a los DDHH mas atroces cometidas día a día en las cárceles uruguayas, así como en los centros de detención de menores.
Por cierto que el triunfo del NO a la baja, si bien constituye un logro popular al frenar una medida represiva, en nada cambia el hecho de que el Estado, que continuará siendo administrado por el Frente Amplio, seguirá reprimiendo al pueblo. De manera que las detenciones arbitrarias, especialmente de jóvenes de los barrios populares, las torturas en comisarías y cárceles, las inhumanas condiciones en que son mantenidos los presos comunes en las cárceles uruguayas, los casos de gatillo fácil de la policía, y demás episodios de violación de los derechos mas elementales de las personas, continuarán como hasta ahora, y sin dudas se endurecerán, a medida que se agudicen las luchas populares.
Sin embargo, como decíamos el FA logró utilizar esta campaña por el No a la baja para lograr una polarización con los partidos tradicionales, que su total coincidencia en temas de fondo, incluido el de impulsar la represión contra el pueblo, le impedía lograr.
A esto se le sumo al manejo de la figura de Moreira, como rastrillo de votos por izquierda, lo que, junto al miedo al “retorno de la derecha de los 90” que se generó ante el ascenso en las encuestas de Lacalle, le permitió al FA frenar la hemorragia de votos por izquierda.
Por último se puede señalar que otro factor que incidió en que el FA mantuviera muchos votos que podrían haberse desplazado a opciones a su izquierda, esta dado por la debilidad del espacio político que precisamente representa opciones a la izquierda del Frente Amplio.
Sobre este último aspecto nos explayaremos en otro documento, pero por ahora nos interesa señalar algunos puntos centrales.
Para el guevarismo, la participación en procesos democráticos burgueses, toma sentido para hacer avanzar en el seno del pueblo el programa revolucionario, en la medida que las condiciones objetivas y subjetivas no permitan la utilización de fases superiores de lucha. El programa implica los objetivos de la revolución, la lucha por el socialismo, la estrategia, el programa, las alianzas y los principios organizativos. Entra todo menos la táctica. Lo que unifica el espacio fundamentalmente es el programa máximo y mínimo y otras fuerzas establecen un programa de transición con muchos puntos en común. Todos los que coinciden en estas propuestas programáticas deberían tener una conducta de emulación y no de competencia, sin embargo hubo fuerzas políticas que consideraron que no votar a sus propuestas, los demás tenían una cabeza de burros, le hacían el juego a la derecha, era desperdiciar el voto, etc.
El análisis primario de los resultados muestra que hubo un crecimiento de la votación a la izquierda del FA y que la misma estuvo dispersa entre las distintas opciones, en el espacio de voto en blanco, nulo y abstenciones y en el espacio de los diferentes partidos que presentaron candidatos.
Una primera constatación es que si bien este espacio crece, sigue siendo marginal en el espectro electoral y que su fragmentación aumenta su debilidad.

Un análisis más detenido, que ampliaremos en otra declaración, nos señala que el accionar político en el marco de la campaña electoral, que las fuerzas de izquierda deberíamos usar para denunciar la farsa en que consisten la democracia burguesa, la ficción de la representatividad del parlamento, el hecho de que los partidos políticos que acceden al gobierno mantienen todos, sin excepción una política al servicio del imperialismo y la burguesía local cómplice, la necesidad de la revolución socialista, se vio extremadamente debilitado debido a actitudes sectarias de organizaciones que fueron incapaces de ver que el despliegue organizativo y la credibilidad política del espacio de izquierda frente a las masas hubiera sido mucho mayor si se hubiera trabajado honestamente por construir una herramienta unitaria.
Lamentablemente el ansia por lograr los votos necesarios para alcanzar una banca, hizo que la dirección de una organización como Unidad Popular, y especialmente la del Movimiento 26 de Marzo, al constatar un freno en la pérdida de votos por parte del Frente Amplio debido a los factores que ya señalamos, se dedicara al agravio y a la descalificación constantes hacia aquellos que planteábamos otras opciones, usando los argumentos mas inverosímiles para tratar de captar votos que en principio estaban orientados hacia el espacio en blanco o anulado, o votar las opciones PT o PERI.
No es este un tema menor, ya que estamos convencidos de que el fin no justifica los medios, y que el llevar adelante este tipo de prácticas sectarias, demuestran que se esta fuertemente bajo el influjo de concepciones pequeñoburguesas, donde se valora más la competencia que la emulación y la emulación cuando los objetivos son comunes (el programa) bajo un sentido socialista, es superar lo mejor de los demás. Considerar en el seno del pueblo las otras opciones como competidores, dificulta en extremo la construcción de experiencias de unidad para luchar con este tipo de organizaciones.

No obstante estas actitudes de algunos sectores políticos, se dio en otros sectores un avance de acciones conjuntas, donde en lo que a nuestra organización respecta, logramos generar instancias de trabajo muy importantes con otras organizaciones y compañeros con los que constituimos el espacio “votamos luchar”, desde el cual propagandeamos a favor del voto en blanco, nulo, o abstención, con un programa que rescataba lo esencial del programa histórico de liberación nacional y social de nuestro pueblo, y con la consigna de la necesidad de la lucha por la revolución y el socialismo.
Estamos convencidos de que este trabajo unitario es una base importantísima para generar instrumentos unitarios de lucha, en el marco de una agudización de la lucha de clases en nuestro país, que se vendrá de la mano de la resistencia popular a la política de ajuste y represión, que el próximo gobierno traerá consigo.

Mucho más aun que el crecimiento que experimentó la votación en blanco, nulo y abstención, ese trabajo unitario, que señalábamos antes, nos marca lo acertado de la táctica elegida por nuestra organización, ya que la misma nos permitió vincularnos a sectores que han demostrado gran seriedad y consecuencia en el trabajo político y una honesta voluntad de trabajo unitario, aspectos que serán esenciales para el próximo periodo de luchas populares.

En definitiva, las elecciones nos dejan, como saldo, un gobierno que va a enfrentar al pueblo, que va a congelar salarios, que va a asegurar a toda costa, incluso mediante la represión, los beneficios de las multinacionales y de las patronales locales. Un gobierno al que sin dudas los trabajadores y el pueblo explotado deberemos enfrentar, sin importar cual haya sido la opción electoral de cada uno.
El desafío de lograr, desde el clasismo, la construcción de una nueva dirección del movimiento obrero y popular se tornará en uno de los problemas políticos centrales a medida que las luchas populares se desarrollen. De la misma manera, se torna central para las organizaciones de izquierda, el problema de cómo de generar una alternativa política para las masas, que levante, por los medios de lucha más variados, un programa antiimperialista y anticapitalista, y que dé dirección y perspectiva revolucionaria y socialista a esas luchas populares.
Así como nada había que esperar de octubre, nada hay que esperar de noviembre. Gane quien gane el balotaje, pierde el pueblo.
El camino es la organización y la lucha popular.
En noviembre también ¡Votamos luchar!

MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO ORIENTAL

——————————————————-
Publicado en CONSTRUYENDO N°57. Febrero de 2015

barrapunto  Tuenti  twitter  facebook  Meneame  google