Nisman y la descomposición del Estado capitalista


La muerte del fiscal Nisman, precipitó la aparición de algo que parecía superado, una crisis política. En pleno mes de Enero, luego de superar las posibles tormentas en diciembre, una operación de aparatos de inteligencia termina dejando expuesta la fragilidad de la institucionalidad actual.

Pero no solo eso vuelve a la luz, sino también la interrelación entre los servicios de inteligencia locales con los de otros Estados, particularmente la CIA y el Mossad. Esta relación adquiere mas preponderancia en momentos en que el sionismo realiza una campaña internacional, buscando legitimar nuevos conflictos armados, fundamentalmente, avanzar sobre Irán. El eje de la denuncia del fiscal estaba en la “pista iraní”, en el atentado a la AMIA. Si bien esa es la misma versión que siempre sostuvo e gobierno nacional (recordemos que nunca se anuló el alerta roja de interpol que pesa sobre los funcionarios persas), la crisis internacional y la agudización de la lucha de clases en el mundo, hacen que no exista lugar para medias tintas en materia de alineamientos políticos. El imperialismo y particularmente el sionismo, inició recientemente una campaña internacional en busca de nuevos “objetivos terroristas”. Los asesinatos de periodistas en Francia hicieron reverdecer posiciones reaccionarias en Europa, la migración de judíos franceses al territorio palestino ocupado y el envío por parte de Holland, de un refuerzo de tropas a Irak, sumado esto al cercenamiento de libertades públicas y la persecución de inmigrantes.

“Francia despliega actualmente de manera formal alrededor de 8 mil solados en distintas intervenciones militares en la periferia, más de 5 mil en África e importantes contingentes en Asia Central y Medio Oriente, la más reciente de ellas ha sido en Irak con el argumento de combatir al Estado Islámico. La intervención en Afganistán subordinada al mando militar de los Estados Unidos desplegaba unos 4 mil soldados hacia 2009. Aunque la operación más ruidosa fue la realizada contra Libia, los bombardeos franceses, factor decisivo en la intervención de la OTAN, causaron miles de muertes entre la población civil, importantes centros urbanos fueron destruidos, el estado libio fue liquidado. Según distintas evaluaciones luego del derrocamiento de Gadafi cerca de dos millones de libios, un tercio de la población total, han dejado el país sumergido en el caos, disputado por bandas rivales. También Francia interviene activamente en la operación de la OTAN contra Siria introduciendo mercenarios y armas”.1

La muerte del fiscal en argentina, también tiene la impronta de un operativo, como los atentados de falsa bandera, propios de los actuales métodos de guerra. La cuestión es dilucidar quien será el beneficiado, que fracción de la burguesía local e internacional obtendrá rédito político cuando pase la tormenta.

En el plano internacional, esto reafirma la alianza del Estado argentino con el imperialismo yanqui y particularmente con el sionismo, la alianza estratégica con Monsanto, Chevron, las tropas en Haití, entre otros elementos dan cuenta de esta relación. En el plano local, desnuda, el papel del aparato de inteligencia del Estado, el manejo discrecional de millones de pesos y la putrefacción general de las instituciones. En primera instancia esto perjudica al gobierno nacional, pero no se puede afirmar que la oposición burguesa quede mucho mejor parada, tal es así que a meses de la elecciones, la burguesía sufre la ausencia de alguien que garantice la gobernabilidad en los próximos años, otro aspecto mas que demuestra la fragilidad de la institucionalidad. Por otro lado, la convocatoria del 18 F, fogonedo por toda la oposición patronal (tan responsable como los K de la impunidad de la causa AMIA como de sostener los servicios de inteligencia), muestra que incluso la clase dominante tiende a dirimir sus contradicciones por fuera de los canales institucionales, método que también deteriora la institucionalidad que tanto reclaman.

El escándalo político, en cierta medida, alejó temporalmente del centro de la escena los problemas de la macro economía, la recesión y la necesidad de un mayor endeudamiento externo para sostener a los capitales locales. En este aspecto la relación con China representa un breve respiro para el gobierno, la llegada de dólares del país asiático es un primer paso en la vuelta a los mercados de deuda. El swap2 “engrosó las reservas a más de US$ 31.000 millones. No deja de ser un cambio significativo porque lo que esto representa para el Gobierno es la reapertura del crédito externo sin haber disuelto el tema de los holdouts”3 . Fue también el primer paso de los acuerdos firmados recientemente.

Ante este panorama, la tarea de la izquierda revolucionaria no debe ser empantanarse en reclamos que no superan los estrechos marcos del régimen burgués, como apertura de archivos de inteligencia, etc. Sino llevar adelante una campaña denunciando que, detrás de las nebulosas internas entre aparatos de inteligencia, está la necesidad del Estado de crear estas estructuras para proteger los intereses de la clase dominante.

No debemos buscar hacer más democrático el régimen actual, sino destruirlo en el camino de la revolución socialista.

1 El regreso del fascismo: A propósito de Charlie Hebdo ; Jorge Beinstein.

2 El swap es un mecanismo de permuta financiera por el cual dos partes -gobiernos, empresas, bancos- se comprometen a un intercambio de flujo de caja o divisas futuro. Es decir que, en lugar de realizar la inversión, préstamo y operación en forma inmediata se suscribe para hacerla luego, con montos y fechas ya previstas.

3 El Economista-Febrero 2015

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Publicado en CONSTRUYENDO N° 57. Febrero de 2015

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