Liceos ocupados: Recuperando una medida de lucha (Entrevista con Ary Widemann)

Volvieron las luchas estudiantiles. Miles de jóvenes se reunieron en asambleas, discutieron, se organizaron y movilizaron. Sobre esta experiencia de lucha, Construyendo conversó con el compañero Ary Widemann (19 años, estudiante del liceo Nº 3, Dámaso Antonio Larrañaga), integrante de la Coordinadora de Estudiantes de Enseñanza Media (CEEM).



- ¿Puedes explicar las razones que desencadenaron el conflicto y que es lo que ustedes reivindican del Congreso de la Educación que se realizó el año pasado?

- Cuando el año pasado se presentó en los gremios, y en especial en la CEEM, la discusión sobre como afrontar el debate educativo propuesto por el gobierno bajo la consigna “Vamos a construir entre todos la educación que queremos”, se entendió mayoritariamente que se debía participar. El objetivo para nosotros estaba claro: buscar que las demandas del movimiento estudiantil llegaran al resto del pueblo trabajador, a los barrios, a las organizaciones sociales. Es decir, queríamos ampliar el espacio de nuestras reivindicaciones y que ellas estuvieran asociadas a las luchas populares. Sabíamos, que con esta decisión corríamos el riesgo de perder las discusiones en el debate y así “legitimar” un escenario que no respondiera a nuestros intereses como estudiantes. Pero esto no ocurrió, porque durante todo el proceso de debate pero sobre todo en el Congreso de la Educación, las posiciones del movimiento estudiantil fueron las mayoritarias, por ejemplo, se volvió a levantar la autonomía y el cogobierno, al mismo tiempo, conseguimos que el Congreso fuera una caja de resonancia de las demandas que se plantearon desde las organizaciones sociales.
Una cosa que es importante resaltar, es que nosotros desde un principio sabíamos que el triunfo dentro del Congreso no nos garantizaba que luego, nuestras propuestas fueran tomadas en cuenta realmente; pero teníamos claro que esas resoluciones mayoritarias tenían una gran legitimidad, y que si el gobierno las ignoraba, iba a pagar un costo político alto. Por todo esto, es que vimos la importancia de dar la pelea este año, para que las resoluciones del Congreso, adoptadas democráticamente, no fueran escamoteadas por el gobierno. Hicimos varias marchas y diversas actividades a lo largo del año, pero cuando el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) presenta un documento claramente regresivo frente a la ley actual y violatorio de las resoluciones del Congreso, es cuando se profundiza el conflicto.

- En apariencia, el “detonador” fue la ocupación del liceo 65, que sin embargo no integraba la CEEM y que levantaba una plataforma propia ¿cómo se entiende esto?

- El tema de las ocupaciones se venía discutiendo (sobre todo desde la Tendencia Estudiantil) antes que se diera la ocupación del liceo 65; especialmente en el Dámaso y en el IPA ya estaba planteada la medida de ocupar. Lo que tal vez generó el 65 fue un cambio de ánimo en la militancia, que nos permitió afrontar de mejor manera el conflicto. La ocupación del 65, que empezó por un tema concreto pero que luego asumió la plataforma de la CEEM, fue la primera desde el 2002 y esto es importante ya que quebró con el descreimiento que existía en torno a las ocupaciones. Entonces, yo no diría que el 65 fue el “detonador”, porque en la CEEM hacía tiempo que veníamos trabajando sobre como instrumentar un plan de movilizaciones con ocupaciones.
Creo que el documento presentado por el MEC fue un disparador, aceleró la movilización. Porque debíamos frenar que la nueva ley de educación fuera discutida durante el receso de los meses de verano, ya que esto implicaría dejar al movimiento estudiantil sin los mecanismos de presión, porque al no haber clases estaríamos desmovilizados. Por eso, como CEEM, entendimos que era urgente profundizar la lucha y darle un carácter lo más amplio posible, para hacer visible en la sociedad nuestras reivindicaciones y denunciar la maniobra antidemocrática del gobierno.

- ¿Cómo se resolvieron las ocupaciones?

Convocando a las asambleas, impulsando la participación, o sea, de una manera democrática. Así es que se resuelve realizar asambleas en todos los liceos que integran la CEEM y evaluar, de acuerdo a cada realidad, la medida a tomar. En el caso del Dámaso se hicieron cuatro asambleas en un día (una por turno), de las cuales en total participaron cerca de 1000 estudiantes. En un ámbito democrático, se resolvió ocupar el liceo por dos días.

- Durante la ocupación del Dámaso ¿participaron muchos estudiantes, qué actividades realizaron?

- La ocupación fue muy buena (casi 500 estudiantes pasaron durante los 2 días) y con mayoría de estudiantes de cuarto año y fundamentalmente jóvenes menores de 20 años; la idea era además utilizar la medida para realizar actividades de discusión sobre la importancia de la ley de educación, por ejemplo, realizamos un taller donde participaron compañeros de la FEUU, el CEIPA, y FENAPES. Al mismo tiempo, hicimos trabajo de mantenimiento del liceo, arreglamos bancos y pizarrones, limpiamos el edificio, el patio, los baños, se pintaron algunos murales. Todo se hizo en un clima de solidaridad estudiantil y de absoluto respeto por las resoluciones de las asambleas.

- Pero en otros liceos, como el IAVA, el Miranda, y el liceo 11 del Cerro, las asambleas votaron mayoritariamente por no ocupar…

- Es cierto. En los otros centros donde se discutió la ocupación hubieron algunos problemas que no permitieron llevar adelante la medida, un tema que estuvo presente en todas las discusiones (incluido en el Dámaso) fue la proximidad del fin de los cursos, el tema de los exámenes, parciales, etc., y bueno, capaz que ahí los compañeros no estuvieron acertados en la argumentación o no lo hicieron de la mejor manera. Pero el obstáculo más importante fue la actuación de algunos sectores frenteamplistas que intentaron poner los intereses políticos del gobierno por sobre los intereses del movimiento estudiantil; en el IAVA, incluso, dividieron el propio gremio que mayoritariamente había resuelto una cosa y ellos (MPP y la Vertiente Artiguista) llegaron a juntar firmas contra la ocupación antes de la asamblea. Igual lo importante a tener en cuenta es que más allá de ocupar o no, en todas las asambleas fue unánime la critica al documento del MEC y la necesidad de la lucha por la autonomía y el cogobierno para toda la educación publica.

- ¿Contaron con un apoyo solidario de otras organizaciones estudiantiles y de docentes?

- Nosotros ya sabíamos que no podíamos esperar mucho de estas organizaciones ya que aunque en general compartimos las reivindicaciones se han mostrado poco dispuestos a la lucha, y en realidad no están para jugarse en una medida de lucha como es la ocupación. La excepción fue el CEIPA, con ellos trabajamos de forma unitaria, porque también ocuparon el IPA. Otras organizaciones se “solidarizaron” participando en el taller del Dámaso y nos donaron algunos materiales que usamos para arreglar el liceo. En eso quedó todo su “apoyo”.

¿Ya hicieron un balance de esta experiencia de lucha?

- El balance de las ocupaciones fue sumamente positivo, primero que nada se logro una importante visibilidad pública, no solo en medios, sino en lo cotidiano de la población; por otro lado, se obligó al gobierno a dar marcha atrás con el documento del MEC. Pero lo más decisivo, es que se consolidó en los gremios un núcleo de compañeros muy jóvenes, que hacía su primera gran experiencia de lucha en las ocupaciones, es decir, daban sus primeros pasos de militancia gremial.
La recuperación de esta medida de lucha como son las ocupaciones, permite al movimiento estudiantil re-iniciar un proceso de acumulación de fuerzas, creando un escenario más favorable para las luchas del 2008, y estamos hablando de la pelea por la Rendición de Cuentas (no solo porque es la ultima de este gobierno, sino porque seguramente no cumplirán siquiera con la promesa de llegar al 4,5% del PBI), y de la pelea por la nueva ley de educación, la cual será tratada por el parlamento en los próximos meses. Por esto, es que nosotros al iniciar este conflicto lo veíamos como un ensayo, como una preparación de la organización de los pasos a dar el año que viene. Porque la idea que tenemos (ahora reforzada por esta experiencia de lucha), es que se viene un tiempo crucial para las demandas del movimiento estudiantil. Que no se limita a la ley de educación, porque en las plataformas de lucha de los liceos ocupados, del 65, del Dámaso, del IAVA, y la más reciente del liceo 13, hay reivindicaciones específicas que responden a las necesidades de cada centro.

Publicado en el Construyendo Nº 27 - Octubre de 2007

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