Editorial y link de descarga de Construyendo N°59. Junio de 2015

. ::
02.Jul.15 :: Editoriales

DESCARGAR CONSTRUYENDO N°59



Se agudiza la lucha de clases. La unidad para luchar del clasismo se hace cada día más necesaria.

Inmediatamente pasadas las elecciones varios sectores populares se lanzan a la lucha y no solamente por reivindicaciones económicas.

Los sindicatos de la educación, junto con estudiantes, realizaron una importante movilización con paro de 24 horas el 27 de mayo. Luego varios gremios estudiantiles realizaron un paro de 24hs y convocaron a otra movilización el 17 de junio. Posteriormente el 26 de junio se realiza otro paro con movilización, esta vez convocado por sindicatos de la salud, la educación y los trabajadores de la administración central (COFE).
Las movilizaciones sindicales continuaran por lo menos los próximos dos meses ante la elaboración de un presupuesto quinquenal por parte del gobierno que no contempla ninguna de las más elementales necesidades de los trabajadores.

Por otro lado este 27 de junio se convoca a una marcha, que sin dudas será multitudinaria exigiendo la renuncia del Ministro de Defensa Huidobro, acérrimo defensor de los represores, quien se ha dedicado en los últimos tiempos a atacar duramente a las organizaciones de DDHH.
Se trata de una movilización sumamente importante ya que no se trata aquí de una cuestión puramente reivindicativa, sino que reviste un gran contenido político ya que se trata de la exigencia de la renuncia de un ministro, repudiado hasta por las bases de su propio partido, cuando recién han pasado tres meses de la asunción del nuevo gobierno. No se reduce esto a una lucha por los DDHH sino que se está cuestionando al gobierno en sí, eso es lo más relevante.

Ante esta ascendente movilización popular el gobierno se levanta inmutable.
Por un lado ya ha comenzado a lanzar un fuerte ajuste contra el pueblo, principalmente por el lado del congelamiento salarial y los tarifazos.
La elaboración del Presupuesto del Estado para los próximos cinco años se está haciendo siguiendo a rajatabla los dictados del FMI, buscando asegurar si o si el pago de la deuda externa y el mantenimiento de los subsidios estatales al gran capital.
Se avanza, por parte del gobierno en las privatizaciones, ley de PPP mediante, y en la flexibilización laboral.
Al mismo tiempo la devaluación de la moneda, impulsa aún más la especulación de los monopolios fijadores de precios disparando la carestía de los productos de consumo popular, mientras la política del gobierno es desindexar los salarios, es decir que van directamente ya no por la congelación salarial, sino por la rebaja abierta de los sueldos.

Mientras lleva adelante esta política abiertamente neoliberal, el gobierno refuerza su aparato represivo para lanzarlo contra el pueblo.
El blanco de una policía cada vez más militarizada son fundamentalmente las movilizaciones populares que puedan romper con los moldes que le impone la burocracia sindical, y además los barrios populares, que son escenario del gatillo fácil y la brutalidad de los perros de presa del estado.

Frente a esto la burocracia sindical reafirma su total complicidad con el gobierno.
En un hecho histórico, llevaron a inaugurar el Congreso del PIT-CNT al presidente Tabaré Vazquez, defensor acérrimo del imperialismo, quien justo en esos momentos anunciaba su intención de fortalecer aún más los vínculos con EEUU, cómplice de genocidio, quien justo en esos días recibía efusivos elogios del jefe de gobierno sionista, Netanyahu, por su apoyo a su causa, funcionario de la dictadura y el FMI, y su prontuario sigue. Ese personaje fue el orador de apertura del Congreso Obrero. Una vergüenza imborrable.
Por supuesto que este es un hecho simbólico, la cuestión va mucho más allá y se sabe que la burocracia sindical frenteamplista continúa encorsetando al movimiento obrero por todos los medios posibles, defendiendo desde la cabeza del mismo al gobierno neoliberal frenteamplista.
A pesar de esto, como se mencionaba al principio, hay luchas. Es que la política del gobierno es tan abiertamente antiobrera y antipopular, que se hace imposible a la burocracia sindical controlar la presión de amplios sectores de trabajadores que reclaman por cuestiones elementales, negadas por el gobierno.
Es así que se están produciendo importantes movilizaciones de trabajadores, que sin dudas se profundizarán, aún cuando la gran mayoría de las direcciones sindicales sigan siendo totalmente funcionales al gobierno.
Por las dudas si la cosa se les va de las manos a sus agentes que dirigen el movimiento obrero, y los aparatos sindicales frenteamplistas no logran contener la movilización popular, el gobierno no necesita sacar el ejercito a la calle, porque ya se está encargando de preparar para la guerra a la policía.

La coyuntura muestra, entonces, un importante cambio respecto a unos pocos meses atrás. Pasado el período electoral las contradicciones de clase afloran cada vez más abiertamente.
En este panorama, la burguesía cuenta con el control absoluto del gobierno, que a su vez cuenta, a través de la burocracia sindical, con el control hegemónico del movimiento obrero y popular.
Sin embargo El programa abiertamente neoliberal del gobierno, y la postración total respecto al mismo de la burocracia sindical demuestran a las masas populares cada vez más claramente que no hay ninguna perspectiva de cambio por ese lado.

Es así que el FA no gobierna apoyado en expectativas populares de mejoras, sino en base a la ausencia de otras opciones creíbles.

Ese punto es el que pauta la coyuntura y marca las tareas al clasismo y a la izquierda consecuente.

La tarea central es lograr levantar ante las masas una posibilidad de cambios creíble y eso pasa por retomar y reimpulsar el programa histórico de liberación nacional y social, y por construir herramientas de unidad en la lucha generando una nueva dirección para el movimiento obrero, a partir de los principios históricos de la independencia de clase y la democracia obrera.

Es necesario más que nunca volver a poner sobre el tapete, en la calle, las consignas del No pago de la deuda externa, del rompimiento con el FMI, de la nacionalización y estatización de la banca, de la estatización del comercio exterior, de la reforma agraria, con la expropiación del latifundio, con la expulsión de las multinacionales, sin ningún tipo de indemnizaciones, etc. Es decir, volver a poner en la calle la búsqueda de las grandes soluciones al país, que pasan por el enfrentamiento directo con el imperialismo y sus aliados locales, algo que el Frente Amplio se ha encargado de borrar en la conciencia popular.

Al mismo tiempo la propia dinámica de la lucha irá haciendo cada vez más patente la necesidad de superar la enorme fragmentación que sigue sufriendo el clasismo y que le impide presentarse como una alternativa real para los trabajadores frente a los conciliadores.
Es por esto que no alcanza solo con impulsar las luchas y enfrentar a la burocracia sindical en cada sector.
Es la tarea central del momento trabajar desde los militantes y agrupaciones clasistas para recomponer instancias de unidad para luchar, lo cual requiere en primer lugar la decisión política de hacerlo y luego un trabajo arduo de búsqueda de encuentros y acuerdos. Tarea difícil, como se sabe, en nuestro país, pero ineludible.

Como se ve estamos ante una coyuntura nueva respecto a unos pocos meses atrás. Coyuntura que presenta grandes desafíos, pero también grandes oportunidades para el clasismo y la izquierda consecuente.

—————————————————
Publicado en CONSTRUYENDO N°59. Junio de 2015

barrapunto  Tuenti  twitter  facebook  Meneame  google