CONSTRUYENDO

Imprimir

Declaración del MRO sobre Venezuela.

. :: 02.08.17

Contra la agresión imperialista.
Por una alternativa revolucionaria y socialista, frente a la derecha reaccionaria y al gobierno chavista

Respecto a la situación de Venezuela nos parece importante señalar los siguientes puntos.

- En primer lugar corresponde condenar la injerencia del imperialismo en los asuntos internos del país. El derecho de la autodeterminación de los pueblos debe ser defendido activamente ante un nuevo caso de agresión imperialista, en este caso por parte del imperialismo hegemónico, es decir el imperialismo yanqui. Es deber de todos los pueblos manifestar activamente la solidaridad con el pueblo venezolano en estos momentos.

El interés imperialista en Venezuela se explica muy simplemente, el país posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Como si esto fuera poco ese país es uno de los únicos nueve países del mundo que poseen reservas comprobadas de coltán, un mineral estratégico usado en la elaboración de equipamiento electrónico de punta (GPS, celulares, computadoras, etc). Es interesante señalar en este aspecto que el principal productor mundial de este mineral es la República del Congo, país sumido por la intervención imperialista en una guerra civil sin fin, lo que permite a las empresas multinacionales su saqueo con absoluta impunidad. El Congo es un ejemplo de cómo el imperialismo usa, cuando le es conveniente, la herramienta de someter a un país en el caos de una guerra civil para facilitar el saqueo del mismo. Además de esto, Venezuela posee importantes reservas de hierro, oro, diamante y bauxita, entre otros minerales estratégicos.
La contradicción entre el imperialismo yanqui y el chavismo se da a partir de que este último puso algunos límites a la participación de empresas multinacionales en la explotación petrolera, cosa que fuera aceptada por varias petroleras entre ellas la norteamericana Chevrón, que mantiene una muy beneficiosa operatoria en el país, como asociada a PDVSA, pero que fueran rechazados por otra gigante como Exxon Mobil. Esta empresa es uno de los principales agentes que actúan sobre el gobierno norteamericano para presionar a Venezuela.
Esta situación se agudiza cuando el gobierno chavista profundiza sus relaciones comerciales con otras potencias imperialistas, que buscan ampliar su presencia en sectores claves de la producción latinoamericana, como son Rusia Y China.
La asociación de PDVSA con capitales imperialistas rusos y chinos, así como la presencia muy importante de capitales de esos países, junto con algunos norteamericanos también por supuesto, en el comienzo de la explotación a gran escala y depredadora del Arco Minero del Orinoco, donde se encuentran los principales yacimientos de los minerales estratégicos que señalábamos al principio, constituyen otros puntos álgidos que señalan la pérdida del control absoluto de la producción estratégica de este país por parte de los capitales norteamericanos.
Es decir, que la presión yanqui sobre Venezuela no solo responde a la búsqueda de instalar un gobierno que le asegure el control hegemónico de los recursos del país, sino que por sobre todo para los imperialistas norteamericanos es estratégico recuperar ese control desplazando a los capitales de las potencias imperialistas rivales, Rusia y China.
Un hecho que señala lo importante de la situación para Estados unidos se dio a principios de año cuando PDVSA vendió bonos de deuda a la empresa petrolera rusa Rosneft, cuya garantía era un paquete accionario de la filial de PDVSA en EEUU, CITGO. Esta última empresa controla una red de refinerías oleoductos y estaciones de servicio en el corazón mismo de Estados Unidos y la operación de PDVSA podría terminar en una toma de control de parte de un sector estratégico de la economía de ese país por parte de capitales de una potencia imperialista rival como lo es Rusia.
Lo anterior pretende ilustrar la importancia estratégica que para Estados Unidos posee Venezuela, y el por qué de la escalada de su agresión contra dicho país. Agresión que estaba encabezada hasta hace pocos meses por la OEA y por los gobiernos más atados al control directo del imperialismo norteamericano en la región. Estos gobiernos y organismos internacionales constituyen la base de apoyo diplomática para la oposición de derecha en el interior del país. A su presión diplomática se suma una intensa campaña propagandística por todos los medios de comunicación buscando generar a nivel internacional una opinión pública favorable a dicha oposición de la derecha, al establecimiento de sanciones internacionales al país y a una eventual intervención militar. En las últimas semanas, y usando especialmente como excusa la convocatoria a la Asamblea Constituyente por parte del gobierno de Maduro, la presión internacional se redobla, acompañando el aumento del accionar de la oposición de derecha al gobierno, y es el gobierno de Trump en EEUU el que asume directamente la cabeza de la campaña internacional para desestabilizar el país.
Esta situación solo puede agudizarse y ya el gobierno norteamericano se dispone a desconocer al gobierno de Maduro y a darle apoyo al establecimiento de un gobierno paralelo instaurado por la oposición de derecha.
El imperialismo yanqui repite varios pasos de la receta que aplicara en casos anteriores en Libia y Siria por ejemplo, con los resultados ya conocidos por todos.

- En segundo lugar rechazar el intento de los partidos políticos de la derecha, que buscan, en estrecha alianza con el imperialismo yanqui, profundizar la ya grave crisis económica, social y política que vive el país. El objetivo de estas fuerzas combinadas, la del imperialismo y la de los representantes políticos directos de la gran burguesía venezolana, es seguir el camino ya aplicado recientemente en países como Libia, o Siria, donde más que la toma inmediata del poder, se busca hundir al país en el caos y a partir de ahí, por un lado obtener cada vez mayores concesiones por parte del gobierno, y por otro lado acumular la fuerza para derrocarlo desde adentro o para preparar la intervención directa de las fuerzas imperialistas. En cualquier caso se busca implantar un nuevo gobierno, que responda totalmente a los intereses norteamericanos y sus aliados locales.

- En tercer lugar señalar que ni el gobierno de Maduro ni el gobierno de Chávez constituyeron procesos socialistas. El chavismo se caracterizó por la realización de una serie de programas sociales que significaron una mejora objetiva en las condiciones de vida de las masas explotadas del país. Sin embargo, el chavismo nunca se planteo la expropiación de la burguesía y no constituyó jamás una experiencia de gobierno de trabajadores, una experiencia de dictadura del proletariado. En Venezuela la burguesía nunca, aún, fue expropiada y la clase obrera nunca conquistó, aún, el poder del estado. Esta clarificación es fundamental para entender la situación actual y para poder generar una perspectiva real hacia la revolución socialista.
El chavismo no fue nunca una vía al socialismo, sino que se trata de un proceso que ha tenido rasgos progresistas, y reformistas, pero que mantuvo inalterados los privilegios de la gran burguesía, y mediante una serie de mecanismos le permitió apropiarse de la parte del león de la enorme renta petrolera que obtuvo el país durante los años de bonanza de los precios del crudo.

La clave de este negociado, en el que los altos funcionarios del chavismo, empezando por el propio Chávez y Maduro, por supuesto, son los principales responsables, está en el sistema de “control de cambio”. El sistema es muy sencillo de entender. Mientras que el estado les cambia a los importadores el dólar a un valor determinado, supuestamente para que lo destinen a las importaciones, el dólar en el mercado cotiza decenas de veces más alto.
Con esta diferencia de precios, obviamente el negocio para los grandes capitalistas no está en importar productos para el consumo, sino que pasa por el desvío de este dinero para cambiarlo en el mercado paralelo. Esta y no otra es la base para entender el fenómeno del desabastecimiento que abruma a la población.
Esto es posible mediante toda una ingeniería de sobrefacturación, sobreprecio, precios artificiales de transferencia e importaciones simplemente inexistentes. Todo lo cual no se puede hacer, por supuesto, sin el total conocimiento y complicidad del gobierno.
Así, por ejemplo la importación de carnes pasó de 10 millones de dólares anuales en 2003, inicio del control de cambio, a más de 1 700 millones de dólares en 2013, lo que implica un aumento del 17 mil por ciento. En el mismo periodo el consumo nacional promedio de carne disminuyó en 22 por ciento. Otro ejemplo, empresas farmacéuticas como Pfizer, Merck y P&G, encabezan la lista de las máximas beneficiadas por la entrega de divisas preferenciales que realiza el gobierno al empresariado. Dichas empresas han multiplicado por 10 el costo de su importación total pero disminuido en 87 por ciento la cantidad de mercancías que traen. En 2003 por cada kilo de fármacos se pagaban 2 dólares, en 2014 se pagó por cada kilo de fármacos 86 dólares, es decir 40 veces más que en 2003. Esto son solo algunos ejemplos que ilustran una conclusión general: el gran responsable del desabastecimiento en Venezuela es el propio gobierno chavista, que es quien apaña estos manejos que hacen los grandes capitalistas y con los cuales los jerarcas, empezando por la presidencia, engordan los bolsillos.
Esta masa de dinero es, a su vez fugada del país hacia los paraísos fiscales.
Las transferencias al extranjero por parte de capitalistas venezolanas, entre 2003 y 2014, fueron de 295 mil 341 millones de dólares. El empresariado ha logrado más que triplicar su cantidad de divisas en el extranjero durante los gobiernos chavistas. (Un desarrollo exhaustivo del tema se encuentra por ejemplo en “Crítica a la economía del “socialismo del siglo XXI”: Apropiación privada de la renta petrolera, importaciones y fuga de capitales” Por: Manuel Sutherland. Disponible en https://www.aporrea.org/ideologia/a246420.html)

Por otro lado los gobiernos chavistas, si bien impusieron limitaciones al dominio del imperialismo norteamericano sobre el país, nunca rompieron completamente con el mismo, ya que la dependencia económica con el mismo se ha mantenido, y además se ha estimulado el saqueo de las riquezas del país por parte de capitales de otras potencias imperialistas, como los rusos y los chinos.

En última instancia, hay que señalar un hecho esencial, este proceso chavista ha sido profundamente dañino a nivel ideológico para la conciencia de las masas explotadas, ya que ha tomado conceptos tan importantes como los de revolución y socialismo y les ha dado un contenido totalmente deformado, caricaturizado. Ha presentado a las masas la revolución socialista como un conjunto de reformas, que se pueden hacer sin tocar la esencia de las relaciones de explotación capitalista, sin expropiar a la burguesía, sin la toma del poder político por parte de los explotados, sin la dictadura del proletariado. Desde este punto de vista la influencia chavista, no solo a nivel venezolano, sino a nivel internacional, ha sido nefasta para el avance de las ideas revolucionarias, socialistas.

- En cuarto lugar debemos negarnos a aceptar que las únicas opciones que existen para el pueblo venezolano son Maduro, y la oposición de derecha. Este es un viejo recurso, el de polarizar entre dos propuestas que en esencia siguen planteando el mantenimiento de las relaciones de explotación capitalistas, y presentarlas al pueblo como las únicas alternativas posibles. Es así que en Argentina se busca presentar la polarización entre el kirchnerismo y el macrismo como la única alternativa real, o en Brasil, la disputa entre Lula y la derecha tradicional; se busca que la clase obrera no vea ninguna otra salida más que estas, que representan simplemente formas distintas de un mismo contenido, que es el mantenimiento de la dominación capitalista. Sin dudas que la situación venezolana es un caso extremo de esto ya que la confrontación entre los sectores políticos de la oposición de derecha y el gobierno, llega a la forma extrema del uso de las armas, y en ese país se da la injerencia cada vez mayor del imperialismo, que ya reseñábamos, pero, sin embargo, la esencia de la situación es la misma, se trata de dos alternativas de las cuales ninguna representa una perspectiva de avance real hacia la liberación de los explotados del yugo capitalista.
La convocatoria a la Asamblea Constituyente por parte del gobierno de Maduro, debe entenderse en ese contexto.
El gobierno de Maduro no convoca la Constituyente para cambiar radicalmente las estructuras de la sociedad venezolana, sino que lo hace buscando reforzar su posicionamiento político luego del enorme retroceso electoral que ha tenido su partido.
No está en cuestión en esta convocatoria el carácter de clase del estado venezolano, por la sencilla razón de que no está en cuestión la finalidad última del mismo, que es la de proteger la propiedad privada de los bienes de producción que están en manos de un puñado de capitalistas.
No está en cuestión la esencia de los problemas económicos de Venezuela, porque la misma radica precisamente en el control por parte de ese puñado de capitalistas, de los principales resortes de la economía, el comercio exterior, la banca, las grandes redes de distribución comercial, y porque no está en cuestión el mecanismo de transferencia de la renta petrolera a esos grandes capitalistas.
Si el gobierno quisiera enfrentar a fondo la crisis económica, la injerencia imperialista y el crecimiento de las fuerzas de la derecha tradicional se debería empezar con decretar la expropiación de todos los grandes capitalistas, de estatizar todo el comercio exterior, pasando a control estatal todas las importaciones, acabando con la transferencia de la renta petrolera a la gran burguesía, nacionalizando y estatizando también la banca y todas las grandes redes de distribución comercial.
Nada de esto está planteado, ni lo estará, porque, por supuesto, va en contra de los intereses, no solo de la gran burguesía y el imperialismo, sino de la propia burocracia chavista, que se sigue enriqueciendo mediante su complicidad con ellos.
Por el contrario, y como decíamos al principio, la Constituyente está planteada exclusivamente en términos de reafirmar este proceso chavista, lo que implica, en primera instancia, desviar el foco de las fuerzas populares de los temas políticos centrales, los problemas relacionados a la propiedad de los bienes de producción y el carácter de clase del estado, que la crisis económica y política ponen en primerísimo orden; y, por otra parte, darle a Maduro el respaldo político que en el marco de las actuales formas institucionales de gobierno, previstas por la actual constitución, ha perdido.
La instalación de la Asamblea Constituyente, estará muy lejos de lograr traer paz y estabilidad al país, como ha prometido Maduro, por el contrario, no solo no hay perspectivas de que de la misma se puedan generar soluciones a la crisis económica que acosa al país, sino que además, la derecha y el imperialismo no la reconocerán, por lo cual la crisis política se continuará agravando.

Es por eso que el problema central que plantea la situación política venezolana es el de cómo desarrollar, en el marco de la crisis económica, social y política que vive el país, una alternativa política revolucionaria por el socialismo, que permita superar el enorme atraso ideológico que ha significado la influencia del chavismo para las masas explotadas, no solo de Venezuela sino en toda la región y el resto de los países explotados, que permita a la clase trabajadora y al pueblo explotado enfrentar la agresión imperialista y el avance de la derecha fascista, pero sin quedar como furgón de cola del gobierno, jugando el papel de carne de cañón para permitirle a una estructura totalmente burocratizada mantener los privilegios que la administración del estado capitalista le da.

Para todo esto el problema esencial es cómo construir organización revolucionaria, como desarrollar el poder popular y esto solo se puede hacer a partir de un programa propio, un programa que plantee la expropiación de la burguesía, el rompimiento con la dominación y saqueo de toda potencia imperialista, el control estatal del comercio exterior y la banca, y a partir de ahí, si se pueden asegurar no solo las mejoras sociales que se obtuvieron en los años de auge del precio del petróleo, sino también terminar definitivamente con la toda la miseria y la pobreza a la que somete al pueblo la explotación capitalista, todo lo cual solo es posible a partir de un gobierno de trabajadores, a partir de la dictadura del proletariado.

MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO ORIENTAL


http://construyendo.nuevaradio.org :: Versin para imprimir