8M: Día Internacional de la Mujer Trabajadora

08.Mar.20    Mujer
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El 8 de marzo es el día internacional de la mujer trabajadora. ¿Por qué es importante remarcar el carácter de clase, en lugar de hablar solamente del “día de la mujer” como se aprecia desde otros espacios?


En primera instancia debemos considerar el origen histórico del día, que conmemora el asesinato de mujeres trabajadoras a mano de sus patrones, mientras luchaban ocupando una fábrica textil por reivindicaciones respecto a su trabajo. Intencionalmente se despoja de este hecho el día, y en lugar de entenderlo como un día de conmemoración y lucha de la clase trabajadora, se lo rebaja al grado de un festejo. 

 

Esto debemos entenderlo en un contexto donde se hallan diferentes corrientes de feminismos, que reivindican intereses de diferente índole. Así como en otros aspectos encontramos una ideología burguesa que se opone a la ideología que defiende los intereses de la clase trabajadora, existe en el feminismo una corriente liberal que se opone a un feminismo de clase.

 

Desde estos espacios se defiende a la mujer burguesa, planteándose que la opresión a la mujer es una sola y que comienza y termina en la diferencia de género, donde el hombre en general es el único opresor, y el patriarcado es un sistema independiente del capitalismo. Es objetivo que el feminismo liberal es el que domina las filas e impone su ideología en el movimiento feminista en general. Por su parte el reformismo se apropia de esta bandera y da continuidad al planteo que carece del carácter clasista, maquillando con algunos discursos y hechos, plantea como grandes avances las pequeñas reformas que pretenden ser conquistas para la mujer, así por ejemplo se discute la participación en el parlamento y la equidad en la conformación del mismo, allí en ese mismo lugar, donde hombres y mujeres legitimadoras del sistema capitalista levantan la mano para seguir haciendo avanzar políticas neoliberales que dan continuidad y oxígeno a un sistema que explota y oprime doblemente a las mujeres y actúan en función de mantener intacto  la esencia de fondo, el sistema capitalista, otorgando meras migajas en respuesta a las luchas de trabajadoras y trabajadores y las condiciones que cada uno de estos deben padecer.

 

Si se habla de la opresión a la mujer, es necesario entenderlo primero como un problema de clase. Es la mujer trabajadora la que es oprimida y explotada en el sistema capitalista, por burgueses y burguesas, por ser de clase trabajadora y por ser mujer. Y aquí es donde, desde nuestros espacios que pretenden aportar al debate ideológico se debe ser claros, nuestras mujeres trabajadoras no deben tranzar ni conciliar ni con hombre ni con mujeres que desfilan con las nuestras, que sonríen con las nuestras, que se muestran empáticas con las nuestras, que se ponen en el lugar de las nuestras, ya que al mismo tiempo son quienes impulsan políticas y sostienen un estatus quo que verduguea a las mujeres.

 

La mujer es oprimida en el capitalismo por su género, al ser considerada una propiedad, al hacerla la única responsable de la reproducción y el cuidado del hogar. La mujer es quien asume las responsabilidades naturalizadas por una ideología dominante que la ha constituido en un papel subordinado al del hombre. La mujer es la que percibe menor salario a igual trabajo, la cosificada, y un sinfín de perjuicios y prejuicios por el solo hecho de ser mujer. ¿Debemos desligarnos de los objetivos alcanzados con la lucha? Es claro que no, todo aquella reivindicación arrancada a la clase dominante debe ser aprovechada, pero debemos ser claro en algo, la lucha de las mujeres trabajadoras debe tender a superar lo reivindicativo, y esto significa que tanto mujeres como hombres que forman parte de la clase trabajadora y sectores populares deben luchar por la destrucción del capitalismo y por ende del patriarcado, una lucha que sabemos será larga, contra la burguesía y contra las expresiones reformistas que hoy dominan en la construcción de las ideas y la praxis. 

 

Por ello es que la lucha es de la clase obrera en su conjunto, trabajadores y trabajadoras unidos para destruir el sistema que los oprime, el capitalismo, y construir en conjunto uno nuevo, eliminando toda forma de opresión y explotación. 

 

Por ello es que, desde nuestro espacio, no podemos hacer otro llamado más que a la unidad de hombres y mujeres trabajadoras, embanderados, en una lucha prolongada y popular, reivindicando todo método de lucha que no se separe del camino de la revolución y el socialismo.

 

Por ello es que, debemos asumir, que la principal tarea de un revolucionario y revolucionaria es HACER LA REVOLUCIÓN. 

 

CONTRA EL CAPITALISMO Y EL PATRIARCADO

 

CONTRA LA DOBLE EXPLOTACIÓN Y OPRESIÓN DE LAS MUJERES TRABAJADORAS

 

CONTRA EL FEMINISMO LIBERAL PRACTICADO POR BURGUESAS Y REFORMISTAS

 

POR UN FEMINISMO DE CLASE

 

POR UN FEMINISMO QUE SE PLANTEE LA REVOLUCIÓN Y EL SOCIALISMO

 

VENCEREMOS