Declaración del MRO ante la situación creada por el brote de coronavirus en Uruguay

10.Abr.20    General
   

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La epidemia provocada por el nuevo coronavirus, que estallara en primer lugar en las potencias imperialistas, como China, Europa y EEUU, se ha comenzado a expandir hacia los países sometidos y en particular a América Latina, llegando a instalarse también en nuestro país.
 
A nivel mundial, los estudios que se conocen plantean que, de cada 100 casos, 15 requieren atención médica y 5 requieren atención en cuidados intensivos, Esas cifras ya han hecho colapsar los sistemas de salud de países como España o Italia.
 
La gran mayoría de las muertes que se están produciendo son a causa directa de la falta de atención médica, producto de que los sistemas de salud, aun los de las potencias imperialistas no son capaces de cubrir las necesidades de la población. Claro está que lo anterior es una manifestación más de que el sistema capitalista como tal ya es incapaz de satisfacer las necesidades más elementales de la sociedad, incluso en el corazón de las propias potencias imperialistas.
 
Las medidas de confinamiento que se están tomando en la mayoría de los países están destinadas a intentar enlentecer el ritmo de contagio de manera de reducir la saturación a que se ven sometidos los servicios de salud. Es decir que las mismas no son otra cosa que el reconocimiento de los estados de que los sistemas de salud son incapaces de atender las demandas de la población.
 
En el caso de Uruguay, de más está decir que el sistema de salud, un sistema de salud que funciona esencialmente para asegurar niveles crecientes de ganancia para los capitalistas que dominan el negocio de la medicina, no tiene ni por asomo la capacidad para hacer frente a una crisis de la magnitud que se ha dado en otros países. 
 
Las medidas de restricción de las actividades sociales y del contacto entre personas impuestas por el gobierno apuntan a intentar disminuir los efectos de esta situación al enlentecer el ritmo de contagio, buscando enlentecer al mismo tiempo el desborde del sistema de salud.
 
Pero estas medidas generan a su vez un empeoramiento muy grave de las condiciones de vida de los trabajadores y de los sectores más empobrecidos de la población.
 
Entre marzo y lo que va de abril, más de 90 mil personas fueron enviadas al seguro de paro, pero además el propio gobierno reconoce que hay al menos 400 mil trabajadores que estaban trabajando de manera informal y unas 80 mil personas que figuran como empresas unipersonales, que quedaron sin su fuente laboral y que ni siquiera acceden al seguro de desempleo.
 
Centenares de miles de familias trabajadoras quedan en una situación desesperada ya en las primeras semanas de la crisis, demostrando que las cifras de pobreza que manejaba el progresismo solo servían para ocultar la realidad de que una enorme cantidad de los trabajadores se encontraban en una situación económica extremadamente precaria.
 
El alargamiento de esta situación hace prever una tendencia a un empeoramiento aún más fuerte de las condiciones de vida de la mayoría de nuestro pueblo.
 
Ante esta situación, como no puede ser de otra manera, los capitalistas intentan sacar provecho. Es así que incluso empresas que no tienen ninguna merma en sus ingresos igualmente envían trabajadores al seguro de paro, por ejemplo, en la educación privada. Incluso en épocas de crisis sanitaria esto está pasando en algunas empresas de la salud.
De esta manera, aunque sus ingresos no disminuyen ahorran costos al disminuir lo que pagan por salarios. 
Pero también, por supuesto, inmediatamente surgen los pedidos de subsidios estatales, que en este caso sí, encuentran una rápida respuesta. Las primeras medidas económicas del gobierno fueron poner a disposición de las empresas líneas de créditos “blandos”, postergaciones de pagos de impuestos y flexibilización de las condiciones para envíos a seguro de paro de sus trabajadores.
 
Con respecto a los trabajadores, el gobierno anuncia algunas medidas de asistencia pero que de ninguna manera alcanzan a atender la situación de la gran mayoría.
Además, aprovecha también la crisis actual para sentar precedentes muy serios en cuanto a ataques a los trabajadores. En ese sentido va el establecimiento de un nuevo impuesto a los salarios públicos más altos, lo cual significa un primer paso que sin dudas será usado por el gobierno como antecedente para próximos ataques al salario y las condiciones de trabajo del conjunto de los trabajadores tanto públicos como privados.
 
Todo esto se hace por parte del gobierno, con la complicidad del Frente Amplio y su aparato sindical bajo el discurso de la unidad nacional.  Incluso algunas propuestas que surgen del propio FA se colocan a la derecha de la política del gobierno. Mujica, por ejemplo, hace campaña para que el gobierno imponga un impuesto para los sueldos mayores a 50mil pesos en vez de los 80 mil que dispuso Lacalle.
 
La reacción de la clase obrera, como siempre, empieza por extensas muestras de solidaridad.  Inmediatamente se han organizado ollas populares, reparto de canastas, y otras muestras de solidaridad, tanto desde sindicatos, como desde otros colectivos populares.
Pero también se han generado instancias de denuncia y reclamo al gobierno.
Desde diferentes sindicatos y organizaciones sociales se plantean reclamos al gobierno. Muchos sindicatos se manifiestan contra los envíos a seguro de paro, sindicatos de trabajadores estatales se manifiestan contra el nuevo impuesto a los sueldos, sindicatos de trabajadores que pierden su fuente laboral y no cuentan con ningún tipo de cobertura social, reclaman subsidios estatales que les permitan cubrir necesidades básicas como alimentación, pago de alquileres, tarifas públicas, etc, docentes se manifiestan por trabajadores de la educación que quedaron sin poder elegir horas y por lo tanto sin salario y sin cobertura médica, en otros casos sindicatos se han manifestado reclamando que el estado imponga medidas de protección a su salud ante la ausencia de las medidas más elementales en los lugares de trabajo, colectivos feministas reclaman medidas ante el aumento de las situaciones de violencia que la situación de encierro en los hogares genera, y así innumerables situaciones que sufren los trabajadores y los sectores más explotados de nuestro pueblo ante la crisis desatada.
También en algunos de estos colectivos se plantea claramente que la financiación para encarar esta crisis debe venir del gran capital y no de los trabajadores. Se señala la deuda externa, la ganancia de los bancos, las exoneraciones tributarias de que goza el gran capital, entre otros elementos, como aquellos de donde debería tomarse el dinero necesario para afrontar esta situación y no los salarios de los trabajadores.
Aún en condiciones de restricción a las aglomeraciones de personas varios sindicatos y organizaciones, se han manifestado de diferentes maneras en reclamo de estas y otras reivindicaciones.
 
La tarea para la etapa es tender a unificar esos reclamos y generar instancias de lucha, para afrontar la situación actual y lo más duro de la crisis sanitaria y de la crisis económica que aún está por venir.
Claro está que para esto nuevamente habrá que enfrentar al reformismo tanto a nivel político como a nivel de sus aparatos sindicales y sociales, que actúa completamente pegado al gobierno sosteniendo su discurso de la unidad nacional, dejando de lado todo análisis de clase.
 
El camino pasa entonces por el desarrollo y la unidad del espacio clasista y la izquierda consecuente, en la tarea de impulsar la organización y la lucha de los sectores que con mayor fuerza comienzan a sufrir ya, y padecerán aún más, la profunda crisis desatada.
 
Por la expropiación de todas las empresas de salud privada. Por un Sistema de Salud único, estatal y gratuito.
 
Por la realización por parte del estado de toda la inversión que sea necesaria para asegurar la atención médica de la mejor calidad para toda la población.
 
Por la suspensión de todos los despidos y envíos al seguro de paro. Por el pago completo de los salarios de todos los trabajadores.
Aumento general de salarios para hacer frente a esta situación de crisis.
 
Por un subsidio estatal acorde a las necesidades reales de las familias para todos los trabajadores que por las medidas sanitarias no puedan acceder a su fuente de trabajo.
 
Por medidas estatales que atiendan a todos los sectores amenazados por situaciones de violencia domestica ante la situación de encierro en los hogares.
 
Por la atención de todas las situaciones que la pobreza genera y que se ven agudizadas ante esta crisis, como personas en situación de calle, personas encerradas en cárceles, etc.
Suspensión de desalojos y cortes de servicios públicos.
 
Por la financiación de todo lo expuesto a partir del No pago de la Deuda Externa, de la eliminación de los subsidios al capital.
 
Por la estatización de la banca privada y la expropiación del gran capital
 
A unificar los reclamos y las luchas.
Por la unidad del clasismo y de la izquierda consecuentemente antiimperialista y anticapitalista